Es seguro que todas las personas creen en algo superior, tal vez en el marco de alguna creencia de fe, o en preceptos primordiales como el bien y el mal, o en la nada de la existencia trascendente, e incluso en las múltiples variantes del ateísmo.
Abordar lo que uno cree o deja de creer es tan extenso y tan compartimentado, que a la creencia grupal de las colectividades de fe podríamos separarlas en cada una de las personas que las componen, y tendríamos respuestas similares pero diferentes.
No es esa la intención de estos párrafos, sino dar continuidad a la explicación del cómo surgió y se cristalizó lo que en estos reportes trato, y cuyas anteriores publicaciones se pueden leer en los siguientes enlaces:
https://www.maracodigital.net/Sc-maraco-initiative-1-la-historia-de-la-historia.html
https://www.maracodigital.net/Sc-maraco-initiative-2-rincones-oscuros.html
https://www.maracodigital.net/Sc-maraco-initiative-3-el-prisma-de-la-vida.html
"El Cristo de San Juan de la Cruz" de Salvador Dali que acompaña este reporte, asemeja aquello de "¿Qué es eso en el cielo?"-2° imagen-.
Despojarse de lo que uno cree
Un estudio cualquiera, lleve el nombre que lleve, requiere objetividad si se quiere llegar a resultados acertados, y mucho más si esos resultados orbitan dentro de las múltiples Æ diarias que todos en lo público o en su intimidad perciben.
Despojarse de la fe interior e incluso de la fe grupal, es un ejercicio difícil pero necesario. Quienes forman parte de las grandes creencias de fe del mundo lo hacen, aún cuando no lo expresen durante abordajes que apuntan a temas tan delicados como la santificación de una persona, la posesión física y espiritual, y entre otras, la existencia de la vida inteligente en el universo.
El salir del caparazón en la formulación de una teoría implica trascender la idea y tratar de obtener respuestas que por sí mismas sean a la confirmación, la negación e incluso la necesidad de seguir preguntándose sobre el asunto cuando no se llega a conclusiones, o cuando éstas están contaminadas por varias razones posibles.
Historias repetidas hasta el cansancio
Seguro que todos escucharon entre muchas otras, frases como:
"Los monarcas poseen coronas porque esa es la representación de su descendencia extraterrestre".
"Es imposible que las pirámides o los grandes monumentos del mundo hayan sido construidos sin la ayuda de extraterrestres".
"Los extraterrestres diseñaron genéticamente a la humanidad".
"Los extraterrestres vienen a ayudar a la humanidad...", "...o a destruirla".
"Los extraterrestres son en realidad demonios".
"La estrella de Belén era una nave extraterrestre".
La contaminación ideológica provocada por los productores televisivos y de cine en relación a los supuestos hechos sobre los que se basa la teoría de los antiguos astronautas, surgida algo así como hace nueve décadas, que logró fuerza con los libros de finales de los sesenta que la transformaron en algo comercial, y que se catapultó con la series televisivas desde mediados de los noventa, es una contingencia en sí misma.
Muchos atravesaron el umbral del ego sin cobrar un céntimo, pero regodeándose al ver su imagen en la tv, y sintiendo que formaban parte de algo "más grande",... tan grande como los guiones rebuscados y las puestas en escena muchas veces lamentables, como la de aquel joven cuyo perro detectaba reptilianos bajo tierra, o los reiterados primeros planos del pantalón roto del teórico émulo de Indiana Jones, o la de la familia desaparecida postulada como un secuestro extraterrestre cuyo proceso judicial aún no concluyó, e incluso, el súper impulso de hace una década dado basándose en videos de 240 píxeles -abajo una de mis opiniones sobre ello- cuando aparecieron los ex gi-joe en escena.
https://www.maracodigital.net/Nueva-defecacion-extraterrestre-de-estados-unidos.html
Por supuesto, todo con la facturación enorme que va a bolsillos de unos pocos, pero que se basa en la acumulación de experiencias, conocimientos y vivencias de muchos.
Los primeros que se prestaron para esto fueron los que componen toda la línea de producción, luego, y con honrosas excepciones, se sumaron todos quienes se dedican a la ufología, después fueron arrastrados los testigos de casos, y finalmente hicieron su gran aparición los militares y espías retirados, e incluso varias estrellas de la tv y el cine.
Algunos consiguieron contratos adecuados a su visibilidad pública, pero la mayoría está en la misma escala de gratuidad que hace tres décadas,... y se siguen dejando usar una y otra vez, pues de ello sacan visibilidad personal e incluso material de "investigación".
Es muy triste, y lo digo sin intencionalidad, pues cada uno camina por la vereda que desea..., aún cuando lo que han logrado es fabricar relatos diversos a fuerza de repetir y repetir "no verdades", que se han comprimido en lo comunitario afectando la percepción de la niñez y la juventud desde las apps que ahora inundan sus dispositivos.
El daño está hecho
Cualquier queja sobre la materia implica un "si no le gusta, sólo apague la tv", pero la reversión del daño educativo y formativo profundo que han provocado con la formulación de un sinfín de variaciones teóricas que tuvieron el objetivo de recaudar dinero, pero que además para los actores tuvieron como objetivo el "anticiparse a" pues cada vez que algo nuevo ocurre aclaran exaltados "nosotros ya lo dijimos en tal episodio", es tan complicada, que no se verá la luz de la verdad por décadas a la sombra de estas teorías culturales extraterrestres.
El asunto no es de forma sino de fondo, afirmar que todo tiene origen extraterrestre es en lo íntegro de su contexto, afirmar que el ser humano debe su existencia a tales extraterrestres.
La implicancia subyacente, es decir, lo que se quiere transmitir con el mensaje, es que la divinidad no existe; sea esta el Dios de cada una de las creencias de fe que cada cual profese.
¿Les suena esto?, es seguro que sí, pues el trabajo fino de varias ideologías extremistas, que desde siempre han buscado destruir la espiritualidad, creencias y tradiciones, se hizo presente varias veces en la historia contemporánea, y ahora abunda con las teorías extraterrestres.
El tema es grave, pues con la espiritualidad se extraen del contexto social valores que por sí mismos actúan como catalizadores del desarrollo, el libre pensamiento, la honestidad, la ética y demás cualidades del ser humano.
La otra cara de la moneda
En el mismo sentido, las diferentes profesiones de fe han hecho lo propio, basándose en premisas construidas desde lo humano, libros sagrados, ritos y ceremonias vinculantes y obligatorias para fieles, han empedrado caminos donde la bondad se cruza con la violencia más vergonzante y aberrante.
Con el nombre de cada Dios como bandera, los pecados que cada profesión de fe dicta, se cometieron y cometen a diario alrededor del mundo, por ellos mismos.
El otro que no cree es un hereje o un infiel, entre otras calificaciones, y su escepticismo ha sido condenado en la hoguera, con la espada, con la quema de santuarios y la destrucción de monumentos, e incluso hoy en día, con el genocidio aberrante de civiles en medio de las guerras.
La contienda religiosa siempre fue brutal en todo el mundo, las profesiones de fe pugnan entre ellas, y con los nuevos actores de fe por hacerse de fieles, cuyo número arrastra consigo relevancia institucional, notoriedad pastoral, y por supuesto, dinero a montones.
Nueva en el escenario está la creencia extraterrestre que mueve entre la ficción tradicional y las nuevas escuelas teóricas, algo así como US$250.000 millones por año en todo el mundo, todo incluido.
Y la divinidad?
La bondad, la maldad y la fatalidad existen con entidad propia, no se logran apreciar en unas simples líneas como éstas, pero seguro que cada uno dará desde sus propios recuerdos y sensaciones una dimensión a cada cual.
Dios, el Diablo y la Muerte rondan a la humanidad, y es probable que como seres humanos estemos sumergidos en su existencia.
Más allá de las creencias de cada profesión de fe, su parafernalia y su historia particular, la coincidencia del espíritu humano en referencia a los valores y antivalores de nuestra existencia, son a una unidad dentro de la diversidad planetaria.
Como todos seguramente, yo he atravesado por momentos de la vida que me dieron testimonio de la "existencia de".
No hay "fuentes" para las creencias interiores y profundas del ser humano, se pueden otorgar tales o cuales conocimientos y experiencias, pero el "creer" sólo depende de cada uno.
Es una elección personal dentro del designio de la vida, existencia que aún resiste la pregunta del "¿Para qué?", y que aún así, gran parte de quienes habitan el planeta han descubierto en las pequeñas y grandes cosas individuales, que "no estamos solos",... pero los extraterrestres son alguien diferente.
(*) Javier Walter Sofía
DNI 17.281.217