JUEVES 05 de Marzo
JUEVES 05 de Marzo // GENERAL PICO, LA PAMPA
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  JUEVES 05/03/2026
Glaciares: El riesgo de los hechos consumados
Javier Walter Sofía (*)
“Argentina parece siempre dejar abiertas situaciones sobre las que luego pierde el equilibrio en varios frentes”.

Un país serio que se precie democrático y moderno, no puede quedarse de brazos cruzados con temas que pueden ser disruptivos para la paz y la convivencia, por alguna razón Argentina parece siempre dejar abiertas situaciones sobre las que luego pierde el equilibrio en varios frentes.

En mi anterior aporte -abajo- alertaba sobre la intención de apropiación de la mitad del Parque Nacional Los Glaciares por parte de Chile y explicaba sobre las acciones de formación de opinión y concientización orientadas sobre todo a la ciudadanía chilena, para que asuman que tal territorio argentino le pertenece a ellos.

Glaciares: Chile pretende la mitad del Parque Nacional Los Glaciares

Esto no es nuevo ni en la relación entre ambos países ni en el mundo, insistir generacionalmente en un mapa falso en toda cuanta publicación se tiene acceso es una manera de fortalecer la opinión de propios y terceros ante lo fáctico de un eventual conflicto buscado con esa misma acción.

Si bien tales publicaciones en relación al derecho internacional no sientan precedente, sí lo hacen en la conciencia de las personas que terminan por asumir -repito, desde la falsedad- que ese territorio es de su pertenencia, y si esto es insistente en el tiempo siempre algo queda en la memoria de a quienes se busca influenciar.

No hay que dejarse engañar, y es que la topografía habla por sí misma, y si bien para la mayoría resulta lejano acceder al lugar aporto como imagen una foto de 2020 de Enrique Pidal al alcance -literalmente- del mundo a través de Google Maps, y de nuevo la foto de 1989 de Daniel Rivademar donde marco el límite y la pretensión chilena.

La aparición del gran hermano

En los comentarios de mi anterior aporte, tal como me ocurrió en el pasado en publicaciones y conferencias, aparecieron viejos conocidos, sutiles y con un discurso medido y premeditado.

Primero aquellos que desde Argentina siempre observan estos temas y están atentos a la agenda, ya desde el gobierno o de privados con intereses convergentes.

La frase "fogonear conflictos con Chile" la escuché muchas veces al igual que el planteo que los "enemigos son internos", y viene de ámbitos argentinos cercanos a la diplomacia y a las áreas de inteligencia con las intenciones de evaluar cuál es la posición que se tiene sobre el asunto, entender cuál es el conocimiento que se tiene sobre la situación, y desviar el interés de los contenidos desde lo internacional a lo nacional.

Tal proceso es interno a Argentina, en el pasado alguien calificó a esta clase de personas con un duro término que omitiré por ahora.

Los otros comentarios tienen un sentido similar pero vienen desde ámbitos chilenos, en ellos se "apoya" la publicación pero se incluyen ideas que implican las supuestas intenciones expansionistas de Argentina.

Se busca con eso sentar un precedente en una nota argentina donde una supuesta representación de la sociedad argentina invita a apropiarse de territorio chileno para luego asegurar en sus medios locales "¡ven, son expansionistas!", pero también intenta la estratagema de mentira por verdad para averiguar más sobre el aporte editorial, las intenciones finales y el conocimiento que se tiene sobre el asunto.

Ello deja muy en claro que muchos ojos están observando lo que sucede con el tema limítrofe en ese territorio argentino.

Mensajes privados

Más recatados fueron varios mensajes privados que recibí, algunos de ellos me preguntaban y de alguna manera me cuestionaban que este tema debería tratarlo directamente con las autoridades, y sobre todo implicaban no publicar.

También en el pasado mis experiencias sobre ello, algunos afirmaban que "el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes" como una manera de colocarnos una mordaza, ocasiones aquellas en las cuales muchos pateaban en contra de Argentina y no querían que nadie se metiera en sus negocios.

El asunto es que la Constitución Nacional sustenta el principio de acción y omisión, donde la "Traición a la Patria" existe no solo cuando alguien pretende entregar territorio argentino a terceros, sino además cuando quien puede evitarlo omite hacerlo.

Es un hecho que la responsabilidad de cuidar el territorio argentino es de toda la ciudadanía argentina, así mi pluma no se ha detenido en décadas.

Si bien conservo la confidencialidad del contenido de mis comunicaciones privadas, puedo afirmar que sí traté con las autoridades argentinas en primera medida, la última correspondencia con el Gobernador de Santa Cruz y el Juez Federal de Río Gallegos -papel- hace 6 meses, y en igual período con el Ministro de Defensa, el Ministro de Seguridad y la Administración de Parques Nacionales.

Pero además en las últimas décadas con todos los Presidentes de la Nación, todos los Cancilleres y demás funcionarios de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial... casi cero respuesta. Omití a la actual Administración de Gobierno -aún cuando tenía preparados todos los documentos listos para despachar- después de escuchar aquello de "soy el Topo que viene a destruir el Estado desde adentro".

Argentina no es proactiva, incluso en los últimos asuntos limítrofes en el área, los funcionarios de nuestro país actuaron "después", en aquella época ni uno de ellos había pisado los valles cordilleranos o glaciares, la cartografía estaba desactualizada tecnológicamente y había poca o nula idea de la evolución, dispersión y condición social, cultural e histórica en esa zona, y ni hablar de la falta de conocimiento y valoración de los recursos productivos del lugar.

Nobleza obliga aclaro, el Parque Nacional Los Glaciares posee un poco más de 7200 Km2 y el territorio argentino pretendido por Chile unos 1500 Km2, algo así como el 20% del total, pero la proyección de esa área una vez roto el principio de "altas cumbres divisorias de aguas" alcanzaría los 3800 Km2, adjunto la imagen del área comparada con la imagen con el límite adulterado en varios sectores, tomada de Wikipedia.

Antecedentes jurisprudenciales

Otro asunto que me consultaron fue en relación a la jurisprudencia argentina que existe y sustenta la traza limítrofe correcta, y es vinculante internacionalmente, omití responder como omito dar detalles por razones de un eventual próximo procedimiento.

El riesgo de los hechos consumados

Habitualmente en lo internacional como lo vemos a diario en otras regiones del mundo, los hechos consumados de ocupación territorial ilegal pasan luego a intentar sustentar derechos sobre esos territorios ocupados.

En territorio argentino ocurrió varias veces en entornos de frontera y con acciones diversas, y para el área del Hielo Continental Patagónico Sur en específico ocurre casi de diario por parte de nuestros vecinos.

La creación de bases y campamentos transitorios o no, ya científicos o de entrenamiento militar, comenzó en el mismo momento en que estaba en público el asunto limítrofe artificial de la década de los '90.

Lo mismo ocurrió previo a ello en la década de los '40 a los '60 en el área del Lago del Desierto.

La instalación forzada de colonos, controles ilegales de personas, bases y campamentos operativos es una constante en las pretensiones territoriales, la intención de hacerlo es crear antecedentes que sustenten reclamos de soberanía, y que sirvan de precedente para justificar acciones de diversa índole.

En el área que es prácticamente la mitad del Parque Nacional Los Glaciares y que ahora pretende Chile, han existido recientemente incendios forestales intencionales y sobrevuelos ilegales de helicópteros chilenos; pero además no se cuenta con información detallada de quiénes ingresan al área con fines "turísticos", fines éstos que en todo el mundo son usados por agentes operativos para el levantamiento de información sobre el terreno.

En zona de frontera de la provincia de Santa Cruz y en inmediaciones al área pretendida ahora por Chile, existen campos comprados por capitales chilenos y que hoy continúan bajo proceso judicial argentino.

Así alerté -literalmente- a autoridades nacionales sobre la eventual instalación de bases o campamentos chilenos en el territorio argentino ahora pretendido del Parque Nacional Los Glaciares, aunque avanzado el tiempo al día de hoy los mismos podrían ya existir allí.

Resulta que esa área que contiene no solo glaciares, sino además valles, lagos, bosques y otros recursos naturales, aún aislada reúne las características para ser ocupada y soportar una ocupación humana permanente como la de una base o campamento de avanzada, ya sea científico, militar o de cualquier otra actividad como la turística, cuyo mejor ejemplo es el Refugio Spegazzini ubicado mas al sur a un tiro de piedra del frente del glaciar del mismo nombre.

En imagen adjunto de nuevo la línea de la pretensión chilena y la captura de satélite donde se ve el terreno y su potencial.

Ocurre que la experiencia histórica sumada a las expresiones de actualidad por parte de Chile, además de la nutrida alteración de mapas y cartas digitales realizada a su intención y beneficio, parecen marcar una línea de acción casi idéntica a aquella previa a la primera instalación chilena sobre el hielo en los años '90.

Algunos datos importantes

El Parque Nacional Los Glaciares fue creado en 1937, en aquel entonces no existió reclamación alguna por parte de Chile aún cuando hoy los datos y mapas disponibles en los medios digitales -en su inmensa mayoría- hayan sido adulterados con intencionalidad y malicia para hacer parecer que existe un conflicto de límites en el área -lo cual es mentira-.

Tampoco existió reclamación alguna cuando en 1962 la Fuerza Aérea de Tareas Antárticas de Argentina aterrizara sobre el glaciar Upsala, previo a ello la instalación de una base operativa y el trazado de una pista de aterrizaje sobre el hielo tampoco fueron objeto de queja.

Las actuales pretensiones de Chile en relación al límite internacional "nacen" en la década de los '90 y son arrastradas hasta el presente por la inacción y desentendimiento de Argentina.

¡Tres décadas! en las cuales las Comisiones de Límites parecen miopes frente a las altas cumbres de la cordillera de los Andes que dividen aguas, y parecen permitir el postulado de la insólita teoría de una supuesta "divisoria local de aguas" como si la misma existiera y como si la línea pretendida por Chile no cortara dos de los glaciares argentinos más grandes.

Destaco -y reitero- además que no han aplicado a los intereses argentinos la jurisprudencia existente en la materia, lo cual es una obligación como dije constitucional y una falta que se presenta como gravísima para los intereses de nuestro país.

Aquello mismo se intentó contra Argentina hace más de un siglo cuando se trazaban líneas antojadizas y pretendidamente fundadas en el principio de "altas cumbres divisorias de aguas" establecido en el Tratado de 1881, cuando en realidad no solo intentaban burlar tal principio, sino que además intentaban sentar precedentes para reclamaciones futuras como la actual pretensión.

Los Peritos de Argentina para el Laudo de 1902 dejaron esto muy en claro en sus reportes, sustentado con relevamientos sobre el terreno e imágenes que hablan por sí mismas, y que en algunos puntos explican qué se buscaba al final del camino con ello: la fractura del principio rector como síntesis a las intenciones de soberanía sobre territorios argentinos de este lado de la cordillera de los Andes.

No hay que olvidar la intención y liberación a la extranjerización de la tierra, especialmente en áreas de frontera; tampoco la reducción de presupuestos operativos, de investigación y salariales para el personal de Parques Nacionales y otros, así como los despidos desde el Estado y la histórica falta de recursos técnicos, vehículos y equipos que siempre resultaron escasos a la hora de la prevención y la respuesta en todas las tareas inherentes.

No solo la disposición de al menos un helicóptero asignado al Parque Nacional Los Glaciares -uno de los parques nacionales más visitados por turistas y escaladores de todo el mundo- que siempre tuvo esa carencia para salvamento, rescate e investigación; sino además la ausencia inaudita de radares, equipamiento avanzado contra incendios forestales, vehículos especiales para uso invernal y muchos otros en la región, demuestran el cómo históricamente se valoró lo propio.

No intento interesar a aquel -aquellos- que vino "a destruir el Estado" y que al mismo tiempo es solo un empleado público transitorio de toda la ciudadanía argentina, intento que quienes tienen la verdadera autoridad y poder democráticos de elegir con su voto se den cuenta de qué está en juego y actúen en consecuencia.

(*) Javier Walter Sofía
DNI 17.281.217

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