En un asunto que no es tan complejo como la verborragia diplomática de ambos vecinos latinoamericanos quiere hacer creer, y donde el Poder Judicial de Argentina miró para otro lado cuando tenía la obligación de proceder de oficio, regresa al ámbito de los conflictos territoriales entre Argentina y Chile un tema que ya debería estar concluido hace décadas.
En pocos días más asume como Presidente de Chile alguien que manifestó que Argentina ya le robó a Chile demasiado territorio, una postura que si bien es histórica desde el vecino país ahora tiene una arista más aguda y es la extracción ideológica de derecha de ese nuevo mandatario.
No fueron pocos ejemplos locales y mundiales en los cuales la coincidencia ideológica de dos países en conflicto tuvieron, aún opciones diversas, un par de finales que fueron predominantes: primero un choque ideológico y la generación de enfrentamientos y distanciamientos, algunos de ellos muy graves, y luego el alcance de acuerdos o mediaciones erráticas; y segundo la sumisión de un país al otro por conveniencia, negociación e incluso subordinación desde la ignorancia o la intencionalidad de alguna de las partes, que concluyó en la cesión gratuita del territorio "para quedar bien", porque "necesitamos amigos y no enemigos", o entre otras "porque ese territorio sirve para nada".
¿En qué posición podría encontrarse Argentina en ese -y este- contexto?
En el Arte de la Guerra y sus libros de educación militar adicionales, tanto en China como en la inmensa mayoría de los países del mundo que ahora usan de esas enseñanzas en sus academias, la entrega del territorio merece una negación inmediata de los traidores como reza la anécdota de Sun Tzu y sus generales.
Las historia de los conflictos territoriales entre Argentina y Chile marca avanzadas de unos 30 años, estos períodos coinciden con lo generacional de quienes defienden sus principios en Argentina, mientras que en Chile ese modo temporal es una política de estado y un fin estratégico.
Cuando fueron los asuntos del Lago del Desierto y el Hielo Continental Patagónico Sur, ambos conflictos ficticios generados desde acuerdos económicos por territorio, minerales, inversión e integración binacional... ¿Suena esto en la actualidad?, el tratamiento desde el Poder Ejecutivo fue de entrega y sumisión, el Poder Legislativo rumeó sus intereses y ambos planificaron una conclusión a medias, intencional y vergonzosa que dejó abierto el asunto en los Hielos.
Por su parte el Poder Judicial como habitualmente hace, no dijo "esta boca es mía" y fue como si no existiera en la práctica.
Participé de aquellos y conozco bien el tema, desde el momento mismo del "cierre" del asunto Hielos y hasta el día de hoy, reclamé, denuncié y alerté sobre lo que ahora viene, desde los Poderes del Estado el ignorar mis presentaciones fue lo habitual.
El tema de este nueva pretensión que rompe con la legalidad de lo firmado por ambos países, documentos en los cuales se define el trazado del límite internacional por las altas cumbres divisorias de aguas de la cordillera de los Andes, y rompe con la jurisprudencia argentina existente en la cual se deja constancia con el acuerdo taxativo de Chile que ese y los puntos específicos en esa línea son el límite, viene a redoblar la apuesta para que los principios seculares que determinaron la frontera entre ambos países desaparezcan.
El asunto va más allá y tiene que ver con los recursos estratégicos cordilleranos argentinos sobre los que Chile pretende soberanía en los Hielos, recursos que significan la amputación de la mitad del Parque Nacional Los Glaciares, un área en la que recientemente se verificaron incendios forestales intencionales.
Los recursos y el dinero en juego son enormes, tanto que como ha ocurrido en el pasado está incluida la pregunta si con ellos se compran voluntades a ambos lados de los Andes, pero además lo que el Presidente argentino de 1989 a 1999 no quiso entender fue que la fabricación ficticia del conflicto Hielos y su conclusión extrañamente parcial abría la puerta a la demanda de varios recursos de jurisdicción y soberanía argentinos cuyo valor tiene tal potencial transformador que podrían soportar por sí solos la economía de todo el país.
Me pregunto es si el actual mandatario argentino entenderá esto, o lo por el contrario lo deslumbrarán los mismos destellos que al Ejecutivo de aquel entonces.
A mi pluma realicé numerosas presentaciones ante los tres Poderes del Estado en sus niveles nacional y provincial, a los primeros por la jurisdicción y premisas de gobierno, y a los segundos porque los recursos naturales pertenecen a las provincias.
Solo un par de personas en más de tres décadas tuvieron la dignidad, el respeto y el patriotismo de responderme, mirarme a los ojos y pedir más información, el resto con nombre y apellido sumergió y sumerge hoy su cabeza en la tierra.
Para saber que esto no es un juego diplomático más, y que sin duda de concluir por fuera del derecho afectará en el futuro a toda la frontera entre Argentina y Chile, les dejo uno de los enlaces de la pretensión chilena, pretensión que Chile en forma meticulosa y con complicidades notables fue instalando en toda cuanta plataforma digital y documento pudo, aquí. Y el mapa de la pretensión aquí.
Para más claridad, se adjuntan imágenes con el área del Parque Nacional Los Glaciares -de soberanía Argentina- pretendida por Chile.
Hay mucho para decir sobre este tema, veremos donde está cada uno en su evolución.
(*) Javier Walter Sofía
DNI 17.281.217