DOMINGO 22 de Febrero
DOMINGO 22 de Febrero // GENERAL PICO, LA PAMPA
Seguinos en
Compartir
Twittear
  DOMINGO 22/02/2026
“Secta rusa”: grave denuncia contra la Justicia y la Policía de Bariloche
"Si no son víctimas, son cómplices", relataron dos de las imputadas que les dijeron al detenerlas. Las mujeres revelaron que hubo gritos, golpes y amenazas en su contra.

Dos de las imputadas en la causa conocida como la “Secta rusa de Bariloche” arremetieron contra la Justicia y la Policía al remarcar que en la formación de cargos les advirtieron que "si no eran víctimas, eran cómplices" del presunto líder de ese grupo, Konstantin Rudnev.

Las mujeres en cuestión son Svetlana Komkova, quien es traductora y Nadezhda "Angelina" Belyakova, que se dedica en su país al diseño de ropa.

Las mujeres también denunciaron a los efectivos de la Policía Federal al señalar que "no estaban con sus uniformes" y que las "golpearon" y las "escupieron en la cara".

En declaraciones al programa "Tiempo de policiales" por ATP Stream, Komkova recordó cuando se hizo la formación de cargos y afirmó: “A casi todas nosotras, las veinte chicas, nos preguntaron si éramos víctimas, y dijimos `¿víctima de qué?`. No nos explicaban nada”.
"Después, en la formulación de cargos –añadió-, se dijo `puede ser que no sean conscientes de que son víctimas`, pero si no son víctimas, entonces son cómplices`. Así se armó. No hay veinte víctimas ni veinte cómplices, no hay drogas, no hay pruebas. Y lo que hicieron, con datos personales filtrados, es un crimen".

Por su parte, Belyakova indicó: "Al comienzo me preguntaron si yo era víctima de alguien. Yo respondí que vine como turista desde Moscú, que no soy miembro de ninguna organización y que no lo conocía antes a Rudnev. Tampoco vivíamos en una aldea con él. Todo eso es falso".

Ambas mujeres hablaron en español con tramos traducidos y sostuvieron que la causa se armó a partir de “interpretaciones” y “rumores”, sin elementos concretos.

“Yo soy profesora de idiomas, yo no vendo bebés", dijo Komkova, mientras que Angelina, afirmó: “Es un absurdo, no hay absolutamente ninguna prueba”.

La causa es llevada adelante por la Sede Fiscal Descentralizada de San Carlos de Bariloche, a cargo del fiscal general Fernando Arrigo, quien actúa junto a los auxiliares fiscales Gustavo Revora y Tomás Labal.

Y el juez de la misma es Gustavo Zapata, quien semanas atrás le concedió la prisión domiciliaria a Rudnev, pero en la instancia superior en Cámara se la rechazaron por pedido de la Fiscalía.

La traductora explicó que vive en Brasil, porque su pareja nació allí y explicó que llegó a Bariloche por turismo y deporte: “Vivo hace 16 años en América Latina, soy residente de Brasil… uno de los destinos era Argentina, Bariloche”.

Según su versión, fue contactada por Angelina para oficiar de traductora de una joven rusa -a quien nombran como Elena Makarova- durante controles médicos.

“Siempre acostumbro a ayudar a varios rusos… le dije sí, claro. Nunca podía imaginar que un acto de ayuda… terminaría en una causa penal”, resumió.

Ante la pregunta central sobre qué “vieron raro” en el hospital y cómo se llegó a la intervención policial, Komkova apuntó a una secuencia de preguntas y actitudes que, para ella, no fueron tratadas luego como correspondía en el expediente.

“La consulta duró dos horas… contestó todas las preguntas con paciencia”, relató, y subrayó: “Esta doctora no está en nuestro legajo como testigo… estaba en el gabinete 21”.

En cambio, cuestionó el rol de una enfermera a la que describió como insistente con una única pregunta: “`¿Dónde está el padre de su hijo?`, le dijo y Elena estaba muy incómoda, porque en Rusia preguntar  esto es mucha falta de educación”, explicó.

La joven se había ido de su país de origen porque escapó de su pareja, quien era alcohólico y la golpeaba de manera frecuente, con el objetivo de encontrar tranquilidad en la Argentina.

"Ella no quería hablar de este hombre, sólo le interesaba ser libre y terminar con esa relación tóxica", detalló la traductora.

Komkova sostuvo que lo que más la alarmó fue una advertencia que, según dijo, les hicieron en el hospital: “Varias veces nos dijo esta enfermera que sin `el documento del padre de tu hijo no vas a  poder sacarlo del hospital`. El mensaje en nuestra cultura es considerado muy intimidante, más teniendo en cuenta el estado emocional de la embarazada. A todo esto hay que agregarle que estás en otro país".

En un momento determinado, la traductora se refirió a una rosa blanca que según ella en el hospital la "malinterpretaron".

"En Rusia es tradición, como un signo de agradecimiento, regalarle a los médicos una rosa blanca, pero una doctora interpretó ese gesto como pedido secreto de ayuda. Se construyó una causa penal a base de estas imaginaciones”, señaló Komkova y cuestionó la solidez de algunos testimonios: "Una doctora dijo `yo no estuve, pero mis colegas me dijeron...` A mí me parece que esto no puede ser visto como prueba".

Además, remarcó que, cuando tuvo acceso a su legajo, encontró inconsistencias en la causa: "En la formulación de los cargos dice que yo lo rompí, pero el propio neonatólogo confirmó que fue él quien lo rompió".

Respecto al procedimiento llevado a cabo por la Policía Federal en Bariloche, Komkova denunció: "No había mujeres policías y todos gritaban mucho. Yo pensé que era un asalto porque los agentes no estaban vestidos de policías y porque mi experiencia en Brasil me había expuesto a robos. Cuando supe que eran policías imaginen lo que sentí si la autoridad de quien tú esperas ayuda te puede dañar físicamente".

En su relato, describió escenas de violencia y humillación: “Me pusieron contra la pared y me golpeé muy fuerte, me escupieron en mi cara, me cruzaron mis brazos. Yo pedí explicaciones de por qué hacían eso y no me las dieron. Por la ley, ellos me tienen que decir qué hice yo y no dijeron nada".

Luego contó que la llevaron a una dependencia donde la fotografiaron y acusó por la difusión pública de esas imágenes: “Estas fotografías que pusieron en internet forman parte de un crimen mediático”.

Ante la consulta de su vida antes del caso, Komkova respondió que estaba “de viaje” y que mantenía alumnos en línea: “No tenía como objetivo aprender más… pero conservaba el contacto con los alumnos”.

Belyakova, en tanto, explicó que su plan era descansar y viajar: “Vine en primer lugar acá a descansar… caminaba, descansaba… miraba revistas de moda, internet, estaba activa. Yo no pensaba que esto se iba a volver simplemente una tragedia para tanta cantidad de gente”.

En relación a Rudnev, presunto líder de la "secta rusa de Bariloche", ambas mujeres negaron conocerlo antes de ser detenidas.

En ese sentido, Komkova rechazó ese cuadro y aseguró que el relato se armó con videos y una narrativa que, según dijo, no prueba identidades ni hechos.

“Pasan algunos videos que primero nadie sabe quién está… nada es probado… y cuentan de las `veinte víctimas`… pero saben qué, esas veinte chicas somos nosotras. A cada una nos fueron preguntando `tú eres víctima` y dijimos `víctima de qué`", agregó.

Angelina respondió en la misma línea: "Al comienzo me preguntaron `¿sos víctima?`… yo dije que vine como turista desde Moscú, que no soy miembro de ninguna organización y a Rudnev no lo conocía. Todo eso es falso", aseguró.

Komkova indicó: "Espero que se haga "justicia, que la verdad triunfe, que la gente salga en libertad y que se termine esto, ya que somos personas normales que no hicimos nada malo".

Para cerrar, Belyakova pidió el cierre del expediente y sostuvo: "Quisiera mucho mi libertad, no soy culpable. Por favor revisen la causa, ustedes saben que no tienen pruebas de nada. Pedí mi sobreseimiento. Por favor cierren esta causa tan injusta y absurda”.

(AgenciaNA)

Comentarios
 
ACLARACIÓN: No se publicarán insultos, agravios, ni cualquier otro texto con términos injuriosos.
Tampoco se publicarán comentarios con mayúscula fija.
No observar estas condiciones obligará a la eliminación automática de los mensajes.
 
Escriba su comentario



Diseño y diagramación: A P