¿Qué nueva narrativa van a tratar de meternos por la garganta desde los mismos despachos que generaron el actual estado de indefensión y sumisión a los intereses extranjeros?
¿Quién van a enseñarnos a los patagónicos lo que es la soberanía y el patriotismo de verdad?
¿Tal vez tratará de hacerlo alguien que se erotiza con un tipo desnudo a la madrugada y pretende ser un líder histórico?
¿O un grupo de verborrágicos que son solemnes lame suelas del poder de turno e incapaces de distinguir las prioridades de los asuntos de estado?
¿Una gavilla de delincuentes corruptos que no hacen otra cosa que endeudarnos por décadas mientras van por la vida haciendo ostentación con dinero del cohecho estatal?
¿Quién...?
Por décadas desde las profundas complicidades por Malvinas, muchas de las cuales aún permanecen en la clandestinidad de los acuerdos secretos y reservas de estado, el país sufrió el vaciamiento de sus capacidades de defensa, la infinita y vergonzante reparación tras reparación de material bélico que ha costado vidas., hasta la compra vitoreada por los aplaudidores del día de equipamiento usado en todos los ámbitos, son habitués a puertas cerradas de negocios multimillonarios donde ganan unos pocos.
La transferencia de jurisdicción de fuerzas militares y seguridad, dedicándolas a la represión ciudadana y retirándolas de sus funciones asignadas en la custodia de las fronteras, costas y espacio aéreo, ha creado toda una generación de personal que asume como natural que golpear, gasear y arrestar a jubilados, periodistas, mujeres y jóvenes es correcto.
La distorsión aberrante de la desmalvinización se hizo notar desde el primer momento en que los vendepatrias decidieron reducir el estado vendiendo a precio vil los bienes de toda la ciudadanía en las privatizaciones que aún hoy proliferan como nichos de corrupción inmunda por lo servil de las ganancias y el endeudamiento, pero más por la cesión del negocio completo de bienes más recursos más clientes monopólicos.
Discurso tras discurso la apatía sobre lo nacional, lo patriótico y la identidad, han logrado que muchos funcionarios dispusieran "por error" que las Malvinas no sean incluidas en mapas y comunicaciones oficiales, afección que llegó a las grandes cadenas de medios que incluso y reiteradamente se han atrevido a sugerir el regalo y venta de las Malvinas.
Profesionales que van contra sus juramentos deontológicos en todas las especialidades y que aceptan órdenes de las más variadas para tratar que las Malvinas sean olvidadas, y que en el proceso no tienen los cojones para reclamar las cientos de miles de alteraciones cartográficas locales y extranjeras que implican a las Malvinas en manos de otros.
Esto no se trata de "amigos" que ya han dicho que América Latina es el patio trasero, el basurero de su casa; no se trata de fidelidades ideológicas políticas venidas desde parásitos de la ciudadanía que siembran el odio, el temor y la discordia para sacar provecho del caos.
Esto se trata de encontrar el verdadero lugar en el que cada uno debe asumirse, la defensa de un país no solo se hace desde un pozo helado comiendo porquerías llenas de moho y leyendo mentiras en la prensa mientras otros se embolsan las joyas y la riqueza donada para ganar una guerra.
Se trata de entender que desde lo pequeño la patria se construye con lo diario, yendo a votar por ejemplo para no dejar que sigan regalando lo que pertenece a todos y eligiendo a quienes sí pueden representar con lealtad al país.
¿Qué narrativa nueva viene ahora que no sepamos desde Patagonia?
¿La de un desquiciado que habría dejado que arrojen un arma atómica sobre el país porque es aliado del bloque del Atlántico norte?
¿La de un paralelismo insalubre y apático de alguien que permite el genocidio de decenas de miles porque le nefrega o lo tienen tan bien apretado de allí abajo que no puede oponerse?
¿La de quien ha usado fuerzas armadas para hacer negocios privados y apoderarse de recursos de países donde la corrupción y la decadencia política es de diario?
Recuerdo la calificación de "idiotas morales" dada a quienes negociaban el territorio a cambio de minería hace años y que omitieron documentación jurisprudencial federal tan importante que arrastró ese solo hecho varios conflictos territoriales hasta nuestro presente.
Para los vendepatria es simple el discurso: la patria a cambio de dinero, habitualmente para sus propios bolsillos.
Para los patagónicos la Patria es en todo el sentir de nuestras vivencias, nuestra vida.
Mejor quédense callados de discursos y así evitaran una nueva vergüenza, ya con sus acciones hablan de sí mismos y de las intenciones de su ignorancia y corrupción sobre el territorio y la soberanía.
(*) Javier Walter Sofía
DNI 17.281.217