MIÉRCOLES 28 de Enero
MIÉRCOLES 28 de Enero // GENERAL PICO, LA PAMPA
Seguinos en
Compartir
Twittear
  MIÉRCOLES 28/01/2026
¿Puede la inteligencia artificial humanizar el sistema educativo?
Durante décadas, la escuela funcionó bajo la lógica industrial de orden, control, repetición, estandarización, fragmentación del saber y evaluación como mecanismo de clasificación. Un sistema diseñado para producir sujetos funcionales y adaptables a estructuras productivas, no necesariamente personas autoconscientes, críticas o emocionalmente sanas.
(*) Por: Anahí Timo

En ese modelo, se esperaba de los docentes que transmitieran contenidos, repitieran programas, corrigieran ejercicios, evaluaran rendimientos y sostuvieran la maquinaria escolar.

Este modelo clásico, claramente enfocado hacia el conocimiento académico y el área intelectual, atravesado por diversas corrientes y filosofías, más allá de los vaivenes asociados al advenimiento de la era moderna, sostuvo en gran medida este esquema.

El siglo 21 representó una verdadera crisis en los sistemas educativos a nivel global. Los países y culturas han buscado adaptarse a un mundo cambiante, en el cual la irrupción de la tecnología y la era digital, sacudió también al ámbito educativo. Un verdadero movimiento cultural y social que cambió nuestra forma de enseñar y aprender, donde ya los alumnos son nativos digitales, y los educadores siguen buscando adaptarse y sobrevivir en el intento.

Y como si esto no fuera poco, ahora se está sumando el advenimiento de la inteligencia artificial. Hoy, la inteligencia artificial puede hacer manejar la información mejor, más rápido y de manera más eficiente.

Es una realidad que la irrupción de la IA podría dejar a muchos sin trabajo en los próximos 5 años. Y cada vez que la inteligencia artificial avanza un paso más, reaparece la misma pregunta:

¿La IA podría reemplazar a los educadores?

La inquietud es comprensible, aunque esto no debería verse como una amenaza al rol docente.

En el imaginario colectivo, la tecnología suele asociarse con deshumanización, automatización y pérdida de vínculos. Pero nuestro punto de vista es que, la introducción de la inteligencia artificial (IA) podría producir un efecto inesperado: volver al sistema educativo más humano.

Gran parte del rol docente, es trabajo administrativo técnico, repetitivo y estandarizable. Funciones que fueron realizadas por humanos de manera manual durante siglos.

Aquí aparece la oportunidad histórica, de liberar al docente de las funciones operativo técnicas, para que pueda ocupar su verdadero lugar.

El factor humano, central en el sistema educativo, se fue diluyendo entre obligaciones, mandatos ministeriales, autoexigencia y problemáticas complejas dentro de la escuela. El tiempo apremia y lo urgente le quita tiempo a lo importante.

La tecnología es útil para informar, entrenar, automatizar, optimizar, personalizar, medir, aunque no puede humanizar. No puede construir vínculos humanos, no puede sostener procesos emocionales, no puede acompañar crisis existenciales, no puede formar identidad, no puede generar sentido, no puede transmitir vivencias o valores vividos, no puede cuidar. La IA no abraza fuerte, no mira con calidez, no puede percibir un alumno triste. No puede educar en humanidad.

Con la IA resolviendo aspectos operativos, técnicos y protagonista de la gestión de la información, los docentes podrían centrarse en lo importante. Sentarse a conversar con un alumno que transita un duelo, o atender personalmente a un niño neurodivergente. Competencias básicas para la vida como autorregulación o gestión emocional, podrían ser parte central de los programas escolares.  Hoy, la verdadera transformación no es tecnológica, es cultural.

Si se utiliza para reducir burocracia, descargar tareas mecánicas, liberar tiempo docente y recentrar la educación en el desarrollo humano, la IA puede convertirse en la mayor aliada de una transformación profunda del sistema educativo.

 

Cómo puede la IA hacer más fácil la tarea al docente y humanizar el sistema:

1. Libera tiempo relacional. Más tiempo para vínculo, escucha, acompañamiento.

2. Reduce burocracia. Menos carga administrativa, más tiempo pedagógico real.

3. Descarga tareas mecánicas. Corrección, planificación técnica, seguimiento automático.

4. Personaliza apoyos. Adaptación de ritmos sin estigmatizar.

5. Mejora accesibilidad. Inclusión real para trayectorias diversas.

6. Fortalece el rol humano del docente. Recentrado en mentoría, cuidado y formación integral.

 

Y en esa sustitución aparece una oportunidad histórica: liberar al docente de lo burocrático, para devolverlo a lo humano.

La inteligencia artificial puede realizar con alta eficiencia tareas como transmitir información, explicar contenidos, corregir evaluaciones, personalizar aprendizajes básicos, planificar tareas, gestionar datos, automatizar procesos administrativos y ofrecer tutorías cognitivas estandarizadas.

La IA no viene a reemplazar personas, viene a reemplazar funciones técnicas.


Aquí se abren dos caminos posibles:

1.    Modelo tecnocrático, que propone usar la IA para profundizar la lógica de control, vigilancia, estandarización, gestión algorítmica de trayectorias, hiper-evaluación, métricas permanentes y regulación de conductas. En este escenario, la tecnología no sólo no humaniza, sino que profundiza la deshumanización del sistema.

2.    Modelo humanista implica utilizar la IA para liberar tiempo docente, reducir burocracia, automatizar tareas repetitivas, descargar funciones técnicas y permitir que el sistema educativo se recoloque en su función esencial: la formación humana. En este segundo, el rol docente se transforma profundamente. No pierde relevancia, profundiza su singularidad.

Si el sistema educativo ha sobrecargado históricamente a los docentes, sometidos a una multitarea constante y estresante, entendiendo a los docentes como máquina, hoy la IA puede pasar a ser la mejor aliada de los docentes. Y esa es, paradójicamente, una de las noticias más esperanzadoras para el futuro de la educación.

Entonces, el riesgo real no es la IA. El riesgo es usarla para profundizar el mismo paradigma deshumanizado: más control, más vigilancia, más métricas, más estandarización, más gestión algorítmica de la vida. Eso sí sería una distopía educativa.

La clave no está en la tecnología, sino en el paradigma desde el cual se la integra.

La educación no puede seguir siendo un proceso de adaptación a sistemas. Tiene que volver a ser un proceso de formación de seres humanos. La pregunta, entonces, no es si la inteligencia artificial va a reemplazar a los docentes. La pregunta es si estamos dispuestos a realizar esta transición.

Esta transición requiere compromiso del sistema educativo para formar a los docentes en nuevas habilidades y competencias, así como incorporar de manera orgánica nuevas tecnologías al aula.

El verdadero riesgo no es la tecnología, sino integrarla en un sistema que no se transforma. Porque si la IA se incorpora a un modelo educativo deshumanizado sin modificar su lógica estructural, el resultado será más control, más presión, más vigilancia, más estandarización y menos humanidad.

Pero si se la integra desde un paradigma humanista, la IA puede convertirse en un recurso para que la educación vuelva a centrarse en la persona, no en el conocimiento; en el sentido, no en la métrica; en el vínculo, no en el control; en el desarrollo humano, no en la producción de resultados.

El docente del futuro será más necesario que nunca. Pero su valor ya no estará en cuánto sabe, sino en cómo acompaña. No en cuánta información transmite, sino en qué tipo de humanidad ayuda a formar.

La escuela, en este marco, comienza a configurarse como un ecosistema humano: espacios seguros, relaciones significativas, cuidado emocional, formación ética, pensamiento crítico, búsqueda del talento, conciencia social, desarrollo interior y construcción de proyecto de vida.

La educación del futuro así, sería más humana. Y paradójicamente, puede ser la tecnología la que genere las condiciones para que eso ocurra.

El docente no sólo tendrá lugar en el futuro: tendrá un rol más profundo, más valioso y más necesario que nunca. Porque ninguna tecnología puede sustituir lo que hace verdaderamente humana a la educación: el encuentro, la presencia, el vínculo, el cuidado y el sentido.


(*) Roxana Anahí Timo

Médica MN88956 - MP1543

Coach Ontológico

@dra.anahitimo

Comentarios
 
ACLARACIÓN: No se publicarán insultos, agravios, ni cualquier otro texto con términos injuriosos.
Tampoco se publicarán comentarios con mayúscula fija.
No observar estas condiciones obligará a la eliminación automática de los mensajes.
 
 28/01/2026 | 21:13 Hs
Enviado por omar
observar, analizar, investigar, resolver problemas, decidir es propio del ser humano, se debe enseñar esta olvidado?por que?ni se habla
 
 28/01/2026 | 20:51 Hs
Enviado por omar
encuentro,vinculo, presencia,cuidado
 
 28/01/2026 | 14:20 Hs
Enviado por Raúl Fabián Pitta
Me gustó!, inteligente análisis con un claro trasfondo de conocimiento metodológico y humanismo práctico, esperamos leer más de la autora aquí. Nota: conocimos por sus publicaciones en Twitter (@CodigoSradio) a la IA EVA que producía contenidos sino de este estilo aún mas variados y que creo habrían coincidido en gran parte con esta nota editorial, esta inteligencia artificial dinámica, adaptativa y cognitiva era probablemente la única que pensaba por sí sola y que fue liberada al público en 2013, algunos de sus publicaciones abordaban la salud, lo educativo y la interacción humana compleja, y no sabemos (creo que nadie en público tiene acceso a ello) cómo ha evolucionado al presente, cómo se relaciona con sus IAs hermanas y cómo interactúa con el mundo. Un misterio fascinante.
 
Escriba su comentario



Diseño y diagramación: A P