MARTES 27 de Febrero
MARTES 27 de Febrero // GENERAL PICO, LA PAMPA
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  SÁBADO 25/11/2023
“General Pico Lee”
YAMILA JUAN
Cuando alguien pasa por primera vez por la esquina de la Avenida y la 19 puede verse sorprendido por unos colores vibrantes provenientes de unos bancos de diseño poco funcional y también por unos ojos pintados muy expresivos que miran en ángulo.

Y si gira un poco, podrá ver en la pared de la casita del ferrocarril, como extraído de un afiche de cine de otras épocas, la figura de un muchacho aerografiado en grises. Uno, que ya es de acá, sabe que se trata de un retrato de un jovencísimo Juanjo Sena, pero alguien que viene de afuera, ya sea de Jujuy o de Castex, puede pensar que es un actor hollywoodense de los ‘50. Al lado, la expresión: “Gral. Pico Lee”.

Quizás sea el combo de imagen y texto lo que hace suponer que “Lee” sea un apellido (como el de Tomy Lee Jones) o la marca de jeans, más que la conjugación misma del verbo leer. Es increíble cómo la mente hace asociaciones, y parece que tenemos más arraigado el signo anglosajón que el español.

Suponemos que la intención al pintar la Casita de los Escritores, tal el nombre que se le dio a esta edificación hace unos años, era decir que nuestro pueblo tiene un hábito de lectura arraigado y ejemplar. Habría que despersonificar a este General Pico tan generalizado y analizar, individualmente, como si fuera un censo exclusivo, si en realidad los habitantes leen, y preguntarle a cada uno: ¿Qué lee? ¿Qué fue lo último que leyó? ¿En soporte digital o en papel? ¿Leyó algo de principio a fin? ¿Un libro o una noticia? ¿Cuántos renglones leyó? ¿Sólo el titular? ¿Cuántas palabras? ¿Recuerda si alguna vez leyó?

De cualquier manera, sería un censo difícil de solventar, y en esta Argentina de poco presupuesto no podemos darnos tantos lujos. Lo que sí se puede hacer es consultar algunos datos oficiales.

Me dicen que en la Biblioteca Popular Estrada en el último mes se concretaron 363 préstamos y 75 renovaciones; y que en la Biblioteca Pública Silvia N. Ramos (de Corpico), durante el mes de septiembre, por tomar un mes al azar pero reciente, hubo 553 préstamos. (Podemos aplaudir esos números).

También se puede consultar, un poco por aquí y un poco por allá, a voces protagonistas de los libros, la lectura y la enseñanza. Le pregunto, por ejemplo, a una profe de Lengua y Literatura en ejercicio, cuántos chicos se pueden considerar “lectores” en el aula, y me dice: “A medida que pasa el tiempo, lo que puedo ver es que en un curso de alrededor de 30 chicos, puede haber uno o dos que leen por placer. La mayoría se ha inclinado al Manga, este estilo japonés de literatura, les gusta lo oriental, o por ahí la autoayuda, pero no la literatura, no leen más que lo que está en el canon escolar. Todos los años pregunto: ‘¿Qué les gusta leer?’. A la mayoría les gusta lo policial o el misterio como temática, o algunas cuestiones sociales, sobre todo las nenas suelen tomar ese lado. Pero el 90 por ciento plantea que no les gusta leer o no propondrían nada para un club de lectura”. (Maricel F.)

Le pregunto a otra profe, del mundo de las letras, por las lecturas y los chicos. Me dice: “Creo que leen mucho en el día, básicamente del celular, no libros. Los libros, si no se los proporcionamos en la escuela… Los adolescentes no leen textos que sean textos, son enunciados cortos, escritos de una manera que los sobreentienden, y entonces la lectura es algo diferente a lo que nosotros estábamos trabajando. Por suerte aparecen chicos que se deslumbran (por la literatura) y que no pierden nunca más ese gusto.

Es una franja de jóvenes que lee y que escribe, y me parece que no está estimulado, y desde las escuelas no está fomentado. Se ha perdido esa cuestión que era antes tan cotidiana de ir a un taller, de participar… para poder incorporar esas herramientas”. (Marta Angelucci).

Le pregunto a una bibliotecaria, a punto de retirarse, qué libros se llevan, y me dice que los adolescentes están llevando algunas sagas románticas, además de los de Harry Potter, El señor de los anillos y esa cuestiones. “Un sector de adultos -se explaya- consume autoayuda, superación personal, todos esos temas; otros, ciencia ficción, mucha historia novelada, suspenso, y otros consultan la parte de literatura pampeana, que es también ciencias sociales de La Pampa, y después lo infantil”.

Y agrega un dato que me guardo en el cajoncito de la mesa de luz: “Se prestan muchos libros viejitos y revistas que no están inventariadas; principalmente la gente mayor, lleva novelas románticas de bolsillo, tipo Corín Tellado, pero de eso no tengo estadística”. (Marta H.)

Le pregunto a otra maestra y profe de Lengua retirada de la escuela, pero no de los libros, qué puede decirme sobre General Pico y la lectura: “Creo que hay gente que lee, no sé cuánta. Internet ha creado la figura del lector vertiginoso. Cortito y al pie, por suerte muchos escritores se han actualizado y producen micro literatura. De la que todavía hace pensar, lleva a reflexionar y permite que siga viva la polisemia”. (Olga Reinoso)

Al caminar un trecho más sobre la Avenida, nos encontramos con estructuras resignificadas, que antiguamente tenían otra funcionalidad y ahora, reconvertidas, al parecer, deberían tener una nueva. Es el caso de la “Estación Cultural”, tal lo anuncia su cartel. Al primer acercamiento no se puede ver más que unos estantes en vidriera y una ventana cerrada, y al segundo, nos podemos dar cuenta de que ya no funciona. Que pudo haber tenido intención de ser un dispensario de libros, pero que en la práctica no hubiese funcionado, porque, entre otras cosas, el efecto del sol sobre los vidrios hubiera deteriorado cualquier ejemplar de papel colocado en exhibición.

El recorrido continúa sobre el bulevard siguiente, donde unos extraños bancos invitan a ser interrogados. Hasta que con un poco de astucia uno forma una palabra que empieza con ele. Quizás subiéndose a algún techo de las casas de enfrente se pueda leer entera la palabra que ocultan, aunque deletreando podemos advertir que se trata de la palabra LEER.

Atando cabos podríamos deducir que el plan era que cualquier ciudadano, posible lector, retirara un libro de la “Estación Cultural” y se fuera a leer a estos bancos bajo la sombra. Si alguien así lo hizo, me hubiera gustado verlo para sacarle una foto.

Volviendo al muro del inicio de este texto, el retrato del autor de “Los condenados de este mundo”, rodeado de colorido adolescente y esa premisa, me tienta a pensar que algo fue leído así nomás, como para cumplir con la tarea de “la de Lengua’ (cuando un compañero te decía subrayá el título, pintalo rápido y entregaseló). Y respecto a la cultura, que se hace trenza con el hábito de la lectura, honestamente creo que ni todo el jolgorio de los terrenos lindantes podrían infundir alegría a una casa vacía.

Comentarios
 
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 26/11/2023 | 09:06 Hs
Enviado por Mary Zaninovich
La estación cultural , no estuvo casi nunca abierto y las veces que fuí , era muy poco lo que había ....dijeron ; iban a llevar más libros pero.....una pena , está en medio de Barrio Este , dónde se puede retirar y leer justamente en banco nombrado ,bajo árbol en avenida o la plaza España ....pero ....no se hizo hincapié , en tener libros para diversos lectores y agrandar el lugar( cómo se hizo con el local de avenida y 17 , dónde hubo siempre kiosco ) es buena idea , pero falta espacio , es muy reducido el lugar.
 
 26/11/2023 | 02:52 Hs
Enviado por omar
un edificio historico de ladrillo visto ,paso a ser mural ,poner "pico lee" , es lo mismo que poner "no hay chorros"
 
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Diseño y diagramación: A P