Según confirmó Guillermo Komarofky, fiscal de la causa, el hombre fue identificado como Roberto Carlos Borra, de 45 años, y murió a causa de una arritmia cardíaca que le provocó una muerte súbita, según el forense que efectuó la autopsia.
El dueño de la casilla –que vive en el domicilio frente al que se encontraba la cabina rodante-, se la había prestado a Borra para pernoctar mientras compartían trabajos y otros momentos cotidianos, ya que eran amigos.
Como no lo vio durante el sábado y no contestó pese a los insistentes llamados, el hombre convocó a la policía, que al abrir se encontró con el hombre sin vida en el interior.
Hasta el lugar llegaron efectivos de la Comisaría Tercera, personal de Bomberos Voluntarios y del Servicio de Emergencias Médicas (SEM), quienes constataron el fallecimiento.
El lugar permaneció bajo intervención policial hasta la llegada de la Agencia de Investigación Científica (AIC), que realizó las pericias correspondientes para determinar qué ocurrió, y establecer las causales del fallecimiento.
Una de las hipótesis que manejan por estas horas, es que el hombre podría haber sufrido los efectos de la inhalación de monóxido de carbono.
Esta posibilidad surgió debido a que en el interior de la casilla había una garrafa con una pantalla infrarroja encendida y extremo calor, por lo que se deduce que el artefacto de calefacción consumió todo el oxígeno.