La Administración de Donald Trump ha suspendido indefinidamente la tramitación de visados de inmigrantes de 75 países, dejando a sus ciudadanos sin la posibilidad de ingresar a Estados Unidos.
Así lo ha adelantado la cadena Fox, que ha tenido acceso a un memorando interno del Departamento de Estado. Según el mismo, las oficinas consulares de esos países han recibido instrucciones para que denieguen visados mientras el departamento reevalúa los procedimientos de selección y verificación.
La falta de información en un primer momento no dejó claro si la medida afectaría a todos los solicitantes de visa, como estipulaba un tuit de Karoline Leavitt, la portavoz de la Casa Blana.
Pero, en principio, se ha confirmado que sólo afectará a las visas de inmigrantes, no a las de turismo, según AP. Se prevé que la demanda de visados de no inmigrante aumente drásticamente en los próximos meses y años debido a la próxima Copa del Mundo de 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028, eventos que Estados Unidos organizará o coorganizará.
El Gobierno argumenta que la suspensión de los visados se impone para evitar que los extranjeros que ingresan en el país supongan una carga para las arcas federales al recibir algún tipo de beneficio público.
Entre los países afectados se encuentran Somalia, Rusia, Afganistán, Brasil, Colombia, Irán, Irak, Egipto, Nigeria, Tailandia y Yemen.
La suspensión comenzará el 21 de enero y continuará indefinidamente hasta que el departamento introduzca nuevos cambios en la concesión. Muchos de los países afectados ya están sujetos a prohibiciones o restricciones de visado, pero la ampliación de la suspensión a países adicionales tendrá un impacto importante en los ciudadanos extranjeros que deseen trabajar en Estados Unidos.
“La Administración Trump está poniendo fin al abuso del sistema de inmigración estadounidense por parte de quienes pretenden aprovecharse de la riqueza del pueblo estadounidense”, declaró el departamento en un comunicado. “El procesamiento de visas de inmigrante para estos 75 países se suspenderá temporalmente mientras el Departamento de Estado reevalúa los procedimientos de procesamiento de inmigración para evitar la entrada de ciudadanos extranjeros que busquen beneficiarse de la asistencia social y los beneficios públicos”.
En noviembre, el Departamento de Estado instó a las embajadas y consulados de todo el mundo a aplicar nuevas y estrictas normas de evaluación en virtud de la llamada cláusula de “carga pública” de la ley de inmigración. Estas directrices instruyen a los funcionarios consulares a denegar visas a los solicitantes que se consideren que probablemente dependerán de beneficios públicos, teniendo en cuenta una amplia gama de factores, como la salud, la edad, el dominio del inglés, la situación financiera e incluso la posible necesidad de atención médica a largo plazo. Los solicitantes de mayor edad o con sobrepeso podrían ser rechazados, al igual que aquellos que hayan recibido asistencia económica del Gobierno o hayan estado internados en alguna institución.
Varios de los países afectados ya están incluidos en una lista de 38 naciones a cuyos ciudadanos se les requerirá una fianza de hasta 15.000 dólares para ingresar en Estados Unidos. La Administración añadió a 25 países el 7 de enero, triplicando el número de países a quienes obligará a pagar un depósito para conseguir una visa de turismo o negocios. La elevada suma impedirá la visita de muchos extranjeros que no pueden costear la fianza. La mayoría de los países incluidos son de África, América y Asia.
La nueva restricción se añade a las políticas que han limitado con niveles imprecedentes la presencia de extranjeros en el país. Esta semana se conoció que en el primer año del segundo mandato del republicano se revocó un récord de 100.000 visas. Las cancelaciones, que se enmarcan en la política migratoria de línea dura de la Administración, representan un aumento del 150% con respecto a 2024. En agosto, el Gobierno anunció que estaba revisando los casos de más de 55 millones de personas que poseen visas estadounidenses válidas en busca de cualquier infracción que pueda dar lugar a la deportación, como parte de la campaña de represión contra los extranjeros que tienen permiso para estar en Estados Unidos.
En noviembre, Trump ya había prometido “suspender permanentemente” la migración procedente de todos los “países del Tercer Mundo”, utilizando unos términos anacrónicos. El presidente lo anunció después de que se produjera un tiroteo cerca de la Casa Blanca perpetrado por un ciudadano afgano que causó la muerte de un miembro de la Guardia Nacional. En diciembre, Trump amplió la lista, hasta 39 países, cuyos ciudadanos tienen prohibida su entrada en Estados Unidos y aquellos a los que se les aplican restricciones parciales.
(El País)