Un artículo publicado por la periodista Patricia Fernández Mainardi en el portal defonline.com.ar reveló que el Jefe del Ejército Argentino, teniente general Oscar Santiago Zarich, encabezó el viernes en la Guarnición Militar de Toay un acto por el Día de la Infantería en el que se produjo, según la crónica, “un despliegue histórico” de la Infantería del Ejército de nuestro país.
Lo llamativo es que no hubo invitación a los medios de comunicación para cubrir el encuentro. Tampoco fueron invitadas las autoridades locales de la ciudad de Toay, donde está enclavada la Guarnición Militar, ni las autoridades del gobierno de la provincia de La Pampa. Esa omisión resultó más llamativa para el gobierno local que para el provincial. Desde el municipio toayense consideraron “raro” que no se los haya convocado, mientras que en Provincia afirmaron que “suele ocurrir” que alguna actividad castrense de haga de modo cerrado.
Por lo que se pudo saber, al municipio le habían anticipado que el acto se iba a realizar, y que además de Zarich podría venir el ministro de Defensa y hasta el propio presidente de la Nación. Sin embargo, días después les confirmaron que no habría invitación a autoridades civiles.
Adaptarse a una guerra tecnológica
“Rodeado de Stryker, drones y otros modernos equipos, el jefe del Ejército Argentino habló de una Infantería que debe adaptarse a una guerra cada vez más tecnológica, sin perder aquello que la define”, relató defonline.
Más allá de lo llamativo que resulta que el Ejército no haya invitado a las autoridades civiles ni a los medios de comunicación para un acto con semejante despliegue y con la presencia del jefe del Ejército, vale la pena destacar las palabras de Zarich hablando ante cientos de hombres y mujeres de la fuerza respecto a cómo deberán adaptarse a las actuales transformaciones que imponen los avances tecnológicos en materia militar.
Zarich recorrió la historia del Ejército para llegar al momento actual y al análisis de los desafíos que plantea el combate moderno: drones, vehículos no tripulados, sistemas de precisión, geolocalización y operaciones de desinformación. Sin embargo, dejó en claro que siguen siendo inevitables los escenarios donde el enfrentamiento es cercano.
En su repaso histórico, Zarich mencionó la conformación de los Patricios en 1806, la participación junto a Belgrano en las luchas por la independencia y el asalto a Curupaytí durante la Guerra de la Triple Alianza, hasta la Campaña del Desierto, la presencia en las fronteras, Malvinas, las operaciones de paz y las tareas de protección civil.
“En todos esos escenarios, destacó, la Infantería argentina dejó como legado ‘muestras de su disciplina, de su entrega al servicio sin limitaciones y de su generosidad en sangre, entregando a sus mejores hijos para el bien de la Patria’”, narró Mainardi, citando al jefe del Ejército.
Combate inevitable
El teniente general sostuvo que la incorporación de nuevas tecnologías no modifican la esencia del soldado de Infantería. “La estirpe guerrera del Infante se mantiene intacta”, afirmó. Por eso hizo hincapié en la necesidad de contar con soldados adiestrados. Llamó a incorporar nuevas herramientas “sin renunciar a los valores”.
“La instrucción y el adiestramiento diario es lo único que garantizará la supervivencia. El campo de combate moderno no perdona la falta de preparación”, dijo.
Zarich afirmó que frente a un enemigo cada vez más tecnológico, el soldado deberá sumar nuevas capacidades, sin perder la resistencia física y mental, la capacidad de adaptación, y sobre todo, el valor para combatir. Para el jefe del Ejército, la tecnología por sí sola no gana una batalla, ya que detrás de cada sistema de armas hay un soldado que debe saber emplearlo, decidir bajo presión y sobrevivir en un ambiente donde un error puede tener consecuencias definitivas.
“El sacrificio en el frente de batalla continúa siendo crucial. Siempre será prioritario defender y mantener el terreno. El combate cercano será inevitable”, advirtió.
(LaArena)