La sangría de entrenadores en el fútbol argentino sumó un nuevo capítulo: Gustavo Benítez dejó de ser el director técnico de Riestra después de la derrota ante Unión, en un partido correspondiente a la fecha 13 del torneo Apertura de la Liga Profesional.
El último entrenador que había sido despedido de su cargo había sido Ariel Broggi, en Gimnasia de Mendoza. En lo que va de la temporada ya son 10 los entrenadores que dejaron sus cargos por distintos motivos, desde malos resultados hasta decisiones personales o nuevas oportunidades.
Entre los nombres más resonantes aparece Marcelo Gallardo, quien renunció en River Plate tras la fecha 7, luego de una derrota ante Vélez y un rendimiento lejos de lo esperado en su segundo ciclo. También se fue Eduardo Domínguez, que dejó Estudiantes de La Plata para asumir en el Atlético Mineiro de Brasil.
La lista sigue con salidas por bajos rendimientos: Iván Delfino fue despedido de Estudiantes de Río Cuarto tras un flojo inicio; Hugo Colace dejó su cargo en Atlético Tucumán luego de una dura derrota ante Belgrano; y la dupla de Favio Orsi y Sergio Gómez tuvo una salida exprés de Newell’s Old Boys tras apenas seis partidos.
El primer movimiento del torneo lo había protagonizado Daniel Oldrá, quien dejó Instituto luego de dos derrotas consecutivas. Por otro lado, Damián Ayude es el último que dejó su cargo: tras la derrota de San Lorenzo ante Defensa y Justicia por 5-2 en el Nuevo Gasómetro.
En ese contexto, la salida de Farré en Aldosivi vuelve a poner el foco en la fragilidad de los procesos. Con calendarios exigentes, resultados inmediatos como única vara y poco margen para sostener proyectos, los ciclos se acortan cada vez más, y el recambio en los bancos se vuelve una constante del fútbol argentino.
(TyC)