En rigor, hay vecinos que han afirmado en el grupo del WhatsApp del barrio, que han observado a sospechosos en lugares donde también denunciaron que la policía no investigó.
Y los autores de los robos parecen burlarse de los uniformados. En unos pocos meses ingresaron a la misma vivienda dos veces, y en la tercera oportunidad estamparon su firma: como ya lo habían hecho, arrojaron huevos contra las paredes interiores.
El último de los delitos fue perpetrado en la tarde del sábado, entre las 17:30 y las 19:15, lapso en el que se ausentó la dueña de casa.
Según explicó la mujer en sus redes sociales, le robaron una computadora personal, una mochila y arrojaron huevos contra las paredes interiores, después de revolver toda la casa y de dejar un estropicio de enseres domésticos desparramados por la vivienda.
Y antes de irse, los ladrones destruyeron un televisor que dejaron tirado cerca de la puerta.
“Creemos que son los mismos que robaron una vivienda en Ruta 1 y 24, porque en ambos casos tiraron huevos contra las paredes”, dijeron los vecinos, que se sumaron en las redes para reflejar su indignación y sus reproches ante la falta de resultados de los uniformados, jurisdicción de la Comisaría Segunda.
Entre los reclamos por la falta de seguridad vecinal en ese sector, se puntualizó que no se ha hecho nada por revertir el peligro que suponen las cuatro cuadras del lado este de la calle 24, que de noche se transforma en una boca de lobo por la tupida arboleda, sin ningún tipo de iluminación –salvo la de la calle-, que se extiende desde el Club Hípico hasta el frigorífico de la calle 47.
La mujer que sufrió los primeros robos se mostró convencida de que allí se escondieron los autores del ingreso a su vivienda, y hubo quien apoyó sus dichos indicando haber visto sospechosos en esa zona. Pero la damnificada también aseguró que la policía no tuvo para nada en cuenta esa posibilidad.
Otro de los reclamos puntuales de los vecinos tiene que ver con la presencia de los móviles policiales en rondas de patrullaje. Según se afirmó, es prácticamente nula. “Muy de vez en cuando solemos ver que pasa una patrulla”, graficó una de las voces.
El barrio de la zona sureste de la ciudad ha sido hasta ahora de los más tranquilos de General Pico, y esa característica es indudable que tiene relación con su particular diagramación.
Desde la Avenida hasta la calle 24, varias cuadras no tienen transversales, y en otros varios sectores, las cuadras tienen mucho más de 100 metros. Otras tienen ingreso por una calle y no tienen salida hasta 200 ó 300 metros más allá.
Es decir, no siempre es sencillo alejarse con rapidez del lugar elegido para el atraco. Frente a un llamado a la policía, una rápida respuesta impediría muchas veces que los autores pudieran alejarse con éxito. Está claro que si no existe esa rapidez, el vecino estará igual de expuesto.