Al sureste de Río Negro, Punta Colorada se posiciona como el nuevo puerto exportador de energía de Argentina al mundo.
La inmobiliaria Terbay junto a urbanistas especializados diseñaron un masterplan para crear una ciudad planificada que equilibra el desarrollo productivo con el turismo, los ecosistemas costeros y una vida frente al mar.
En el corazón del nuevo corredor energético de la Patagonia, Punta Colorada comienza a crecer como una ciudad del futuro diseñada desde un inicio para que se desarrolle junto al puerto, al turismo, la naturaleza y la creciente expansión energética y logística.
La ubicación es uno de los grandes diferenciales del proyecto. Punta Colorada se conecta con la Ruta Nacional 3 a través de la Ruta Provincial 9 y aparece como un punto estratégico dentro del corredor atlántico patagónico. Su cercanía con Sierra Grande, Las Grutas y Puerto Madryn, sumada al futuro desarrollo portuario y energético de la región, la posiciona como un nodo clave para la logística, el movimiento productivo y la expansión urbana.
Este ambicioso y visionario plan comenzó a tomar forma mucho antes de que Punta Colorada apareciera en el radar de las grandes inversiones energéticas vinculadas a la exportación de la producción de Vaca Muerta y a futuros emprendimientos cercanos de GNL. Detrás del proyecto hay más de una década de planificación, infraestructura y una apuesta sostenida por imaginar una nueva ciudad sobre la costa patagónica.
El desarrollo actual es la evolución de un proceso que comenzó en 2010 con Costa Dorada una urbanización que actualmente cuenta ya con servicios, y que fue impulsada por la reconocida inmobiliaria Terbay, una empresa familiar con más de 60 años de experiencia en el rubro. Más tarde llegó Macizo 5, pensado como un polo comercial e industrial vinculado al puerto.
“Vimos que había una posibilidad de inversión y creíamos que el lugar tenía potencial no solo turístico, sino también residencial por la calidad de sus aguas y su ubicación entre Puerto Madryn y Las Grutas”. Javier Terbay, actual titular de la inmobiliaria Terbay.
“No hay otro proyecto como este en Argentina”: el nodo que transforma la costa patagónica
Ante la expansión de proyectos energéticos y el crecimiento de inversiones, la idea evolucionó hacia una escala mucho mayor. Hoy Punta Colorada reúne unas 100 hectáreas desarrolladas en distintas etapas y suma cerca de 50 hectáreas nuevas con infraestructura y escrituración.
El masterplan se apoya en tres grandes pilares: el sistema productivo y logístico, el turismo y el patrimonio natural. La idea es evitar que Punta Colorada funcione únicamente como un enclave industrial y consolidar una ciudad con actividad permanente, servicios y calidad urbana.
“No hay otro proyecto como este en Argentina”, aseguró Joaquín Tomé, director del Laboratorio de Ideas Sostenibles y del equipo urbanístico que trabajó sobre la propuesta. “Planificar desde cero una ciudad que va a tener un rol tan importante en la economía argentina es algo prácticamente único”.
Punta Colorada: un crecimiento ordenado y planificado
La propuesta urbana se desarrolla sobre una estructura organizada en cinco sectores. Los primeros consolidan una base residencial, mientras que las nuevas áreas incorporan servicios como hotelería, espacios comerciales, oficinas y programas vinculados al turismo y la actividad productiva.
Los edificios fueron pensados con usos mixtos y escala moderada para integrar viviendas, oficinas, comercios y servicios en un mismo entorno urbano.
El diseño urbano se organiza a través de boulevares conectados con el frente costero y el parque lineal, manteniendo visuales abiertas hacia el Golfo San Matías. La propuesta combina viviendas permanentes y temporarias con comercios, gastronomía y servicios para generar movimiento urbano durante todo el año. “Queremos que la gente no solo venga a trabajar, sino que quiera quedarse a vivir”, dice Ulises Terbay, apoderado fiduciario de Punta Colorada.
Los corredores incorporan senderos peatonales, ciclovías, vegetación nativa y áreas de recreación pensadas para consolidar una ciudad reconfortante. Además, el proyecto incorpora usos mixtos y edificios de escala moderada para favorecer una convivencia entre residencia, trabajo y recreación.
Población estimada
5.432 es el total aproximado de población que se proyecta dentro de 5 años.
“La vivienda sola no alcanza para generar ciudad”, explicó Paloma Carignani, arquitecta e integrante del Laboratorio de Ideas Sostenibles. “Lo importante es acompañarla con actividades, espacios públicos, turismo y servicios que hagan atractivo quedarse y desarrollar la vida cotidiana ahí”, sostuvo.
La planificación se desarrolló con una lógica de crecimiento progresivo. El proyecto prevé cinco etapas y combina inversión pública y privada para acompañar la expansión urbana, turística y productiva sin perder orden ni identidad territorial.
«Nuestro objetivo es ofrecer seguridad jurídica notarial para que los inversores adquieran tierras donde se va a desarrollar el proyecto energético más importante del país», dice Ulises Terbay, apoderado fiduciario de Punta Colorada y tercera generación de la firma Terbay.
El nuevo polo logístico en la costa argentina
El componente productivo y logístico ocupa otro lugar central dentro del masterplan. Punta Colorada se proyecta como una pieza estratégica vinculada al crecimiento energético y a la expansión de las cadenas exportadoras.
La propuesta incorpora un polo articulador pensado para oficinas, innovación, tecnología y servicios especializados vinculados a la actividad productiva de la región. A eso se suma un centro de acceso con estación de servicios, terminal de ómnibus y helipuerto como infraestructura estratégica para el ingreso al desarrollo en la región.
Dentro del masterplan, el sistema productivo fue pensado para convivir con la vida cotidiana y evitar la lógica de los enclaves industriales aislados.
La planificación también contempla un crecimiento progresivo para absorber futuras demandas vinculadas al puerto, al turismo y a nuevas actividades productivas. El esquema urbano incorpora sectores de expansión, áreas de amortiguación ambiental y corredores verdes para ordenar el crecimiento sin perder relación con el paisaje costero.
El crecimiento energético proyectado para la región aparece como uno de los principales motores detrás de la transformación de Punta Colorada. La cercanía con el futuro puerto exportador, los oleoductos vinculados a Vaca Muerta y la infraestructura logística en desarrollo posicionan a la zona como un punto estratégico dentro del nuevo mapa productivo argentino.
Entre la estepa, el mar y una nueva vida costera
El turismo aparece como otro de los grandes motores pensados para el crecimiento de Punta Colorada. La propuesta busca aprovechar el valor del Golfo San Matías y la ubicación estratégica entre Las Grutas y Puerto Madryn para consolidar un nuevo destino costero con actividad durante todo el año.
Una de las particularidades del proyecto es su entorno natural. Punta Colorada se ubica entre dos áreas protegidas de relevancia regional: el Parque Nacional Islote Lobos y el Área Natural Protegida Puerto Lobos, una condición que potencia iniciativas vinculadas al ecoturismo, la observación de fauna marina y las actividades recreativas asociadas al paisaje patagónico.
“El paisaje no podía quedar como decoración. Tenía que estar a la par del sistema productivo y del desarrollo turístico”, explicó Luciana Pacheco al describir una de las premisas centrales del masterplan.
Dentro de esa lógica aparece el Parque Costero, uno de los proyectos más importantes del desarrollo. El corredor frente al mar incluirá senderos interpretativos, ciclovías, miradores, áreas recreativas, sectores verdes, accesos públicos a la playa, una rambla costera y espacios de contemplación integrados a la dinámica natural de la costa.
La planificación también incorpora hotelería, paradores, paseo gastronómico, espacios deportivos y servicios turísticos pensados para convivir con la residencia permanente y la actividad productiva. La idea es construir un frente marítimo activo, integrado al paisaje y preparado para acompañar el crecimiento de la nueva ciudad.
(Mara Díaz – Río Negro)