Fue elaborado por la consultora Equilibra junto al Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam).
El trabajo, difundido en los últimos días, introduce correcciones metodológicas con el objetivo de ofrecer “una serie más precisa de su evolución”.
En particular, se reemplazó la Canasta Básica Total (CBT) calculada con la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) 2004/05 por la más reciente de 2017/18, y además se aplicaron ajustes para corregir la subdeclaración de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), un problema que se repite con variaciones a lo largo del tiempo.
Con estas modificaciones, los investigadores estiman que la incidencia de la pobreza alcanza actualmente el 43,3% de la población en el semestre móvil comprendido entre septiembre de 2024 y marzo de 2025, frente al 34,7% que arroja la metodología oficial para el mismo período.
El informe también advierte que la baja en los indicadores durante el último año y medio “ha sido menor de lo que muestran las cifras oficiales”, ya que la pobreza se mantiene en niveles cercanos a los registrados en los últimos meses del gobierno de Alberto Fernández: 43,5% entre abril y septiembre de 2023.
Incluso en momentos críticos, como el pico del primer semestre de 2024, la diferencia se mantiene: mientras la medición oficial reflejó un 53%, la estimación corregida alcanzó el 55,9%.
Los autores sostienen que la aparente mejora en los números oficiales desde entonces responde, en buena parte, a una reducción en la subcaptación de ingresos de la EPH, producto de la menor inflación y de la incorporación de nuevas preguntas en las encuestas desde fines de 2023, más que a una verdadera caída de la pobreza.
La comparación histórica también resulta reveladora. Según los datos oficiales, la pobreza actual se ubica en niveles similares a los de fines de la administración Macri (abril-septiembre de 2019). Sin embargo, con los ajustes aplicados por Equilibra y el Observatorio de Economía, la tasa es 3,3 puntos porcentuales más alta: 43,3% contra 40%.
El informe explica que estas variaciones tienen dos causas centrales:
Una canasta básica calculada con patrones de consumo más actualizados (ENGHo 2017/18) resulta 50% más cara que la que utiliza el INDEC en el Gran Buenos Aires.
La subdeclaración de ingresos, que se profundiza en contextos de alta inflación por problemas de rezago y pérdida de información nominal, aunque mejora cuando las encuestas incorporan nuevas preguntas y metodologías de recolección de datos.
El informe completo en el siguiente link: