La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú enfrenta dos visiones del país situadas en dos extremos, la de la derechista Keiko Fujimori, de 51 años y que enarbola el divisivo legado de su padre, el autócrata Alberto Fujimori, y la del izquierdista Roberto Sánchez, de 57 años, quien reivindica la figura del expresidente Pedro Castillo, encarcelado por un intento de autogolpe en 2022, y al que el candidato ha prometido indultar.
Los sondeos muestran un empate técnico entre los dos aspirantes, en un ambiente de polarización e inestabilidad política.
Fujimori arrasa en Lima; Sánchez, en las zonas rurales, según los boca de urna.
Según el boca de urna de Datum Internacional, Keiko Fujimori obtiene el 50,53% de los votos, frente al 49,47% de Roberto Sánchez. Detrás de esa diferencia mínima se esconde un mapa electoral profundamente dividido.
El heredero político de Pedro Castillo se habría impuesto en quince regiones, mientras que la candidata de Fuerza Popular lo habría hecho en diez. Pero, como suele ocurrir en Perú, Lima vuelve a inclinar la balanza.
En la capital, donde reside cerca de un tercio de la población del país, Fujimori alcanza preliminarmente el 62,19% de las preferencias, frente al 37,81% de Sánchez.
En el sur andino se mantiene una tendencia conocida desde los últimos procesos electorales. Allí, Sánchez logra victorias contundentes en bastiones como Puno, donde obtiene el 82,22%, y Cusco, con el 77,27%. En el norte ocurre el fenómeno inverso: el fujimorismo muestra su mayor fortaleza en regiones como Tumbes (64,37%) y Lambayeque (62,27%).
Roberto Sánchez: “Nadie puede decir ya gané o ya perdí”
Tras conocer el boca de urna en la cárcel de Barbadillo junto al expresidente Pedro Castillo, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, destacó lo ajustado de la contienda, y pidió prudencia antes de proclamar vencedores o derrotados.
“A buena hora hay este empate estadístico. Nadie puede decir ya gané o ya perdí”, afirmó. El líder de Juntos por el Perú sostuvo que el resultado preliminar obliga a mantener “un profundo respeto a la democracia y a la voluntad popular”.
El psicólogo, además, reivindicó el desempeño de su candidatura frente a lo que consideró una campaña desigual. “Estamos contentísimos porque la campaña ha sido brutal en términos de millonarios aportes, la presencia de algunos medios de comunicación y una coalición aplastante. Y, sin embargo, aquí está el movimiento popular para recuperar la democracia”, declaró.
(El País - Renzo Gómez Vega)