La declaración ante el Tribunal Oral fue categórica y demoledora y sorprendió a todas las partes.
Julio César Silva, encargado del edificio donde vivía Cristina Kirchner en la calle Uruguay, negó haber afirmado que el exsecretario privado Daniel Muñoz ingresaba de manera habitual con bolsos y valijas entre 2007 y 2010. Lo hizo en Comodoro Py durante la declaración por la Causa Cuadernos.
“La parte que dice que Muñoz venía de 2007 a 2010 con bolsos y valijas, eso yo no lo dije”, aseguró Silva ante el Tribunal Oral. El testigo reconoció, sin embargo, haber firmado aquella declaración y admitió que cometió “un delito” al hacerlo sin estar de acuerdo con su contenido ni haberla leído completamente.
Según relató, durante aquella instancia judicial se encontraba en un mal estado emocional y bajo presión. “No me sentía bien. Cuando me decían las cosas me las repetían montones de veces y volvían para atrás y me repetían lo mismo. Entonces yo ahí no sentía que lo que respondía estaba bien”, declaró.
“Firmé algo que no era cierto. Yo no dije que iba con bolsos y valijas”. “Cometí un delito y lo acepto, no estaba de acuerdo, firmé algo que no ocurrió”.
Silva sí confirmó haber visto a Muñoz con bolsos “en una o dos oportunidades”, aunque rechazó la descripción incluida en la declaración previa sobre un movimiento frecuente o una gran cantidad de equipaje. “Cantidades de bolsos, eso sí, no señor”, sostuvo ante los jueces.
En otro tramo de su declaración, el portero aseguró que cuando fue convocado a declarar en 2018 se sintió en un “interrogatorio” y denunció haber recibido presiones durante aquella instancia judicial. “Me llamaron para que diera una testimonial y en ese momento yo estuve en un interrogatorio”, afirmó el encargado del edificio donde vivía la ex mandataria.
El testigo relató detalles del allanamiento que en su momento ordenó el juez Claudio Bonadio sobre el departamento de Cristina Kirchner. Contó un episodio clave que sucedió aquel día. Una conversación que escuchó entre el comisario que estaba a cargo del procedimiento y el juez.
“Señor Bonadio, el allanamiento se da por terminado, no hay nada (le dijo el comisario) y escuché los gritos del otro lado del teléfono, Bonadio le dijo: No. Hasta que no encuentren algo se quedan hasta mañana”, recordó.
“Yo lo escuché perfectamente. Señor Bonadío, son las seis y treinta, se termina el allanamiento y escuché clarito lo que respondió el juez”, completó.
El testigo relató además un episodio que, según dijo, fue el que más lo afectó. “Me dijeron que yo tenía dos hijas y que tenía que decir todo lo que me preguntaran”, sostuvo ante los jueces. Ante una consulta del abogado defensor José Manuel Ubeira sobre si interpretó esa situación como una amenaza, el testigo respondió: “Sí, me puse mal”.
Nuevas dudas sobre las pruebas
Además del testimonio de Silva, el juicio oral por la causa Cuadernos atraviesa semanas de fuerte movimiento en los tribunales, con nuevas declaraciones que volvieron a poner en discusión el origen de la investigación y la validez de parte de la prueba recolectada.
En los últimos días declaró como testigo el periodista Diego Cabot, quien recibió los cuadernos atribuidos al chofer Oscar Centeno y presentó la denuncia original ante la Justicia. Durante más de 13 horas respondió preguntas de fiscales, querellas y defensas, mientras que por primera vez se refirió en audiencia pública los cuadernos originales guardados por el Tribunal Oral Federal N°7.
La exposición de Cabot volvió a abrir cuestionamientos sobre la cadena de custodia y el recorrido del material utilizado como base de la acusación. Las defensas insistieron en las irregularidades vinculadas a la aparición de los manuscritos y al manejo de la evidencia, mientras que algunos peritajes incorporados al expediente señalaron inconsistencias sobre fechas y autorías.
(Ámbito)