“Omar fue parte de una generación de jóvenes que, a fines de la década de 1950 y comienzos de los años ‘60, asumió el desafío de pensar críticamente la realidad pampeana y nacional. Integró la agrupación Huerquén, espacio cultural y político de vanguardia juvenil que, en una sociedad caracterizada por cierta moderación política, abrió caminos para la discusión ideológica, la reflexión sobre la realidad, y la búsqueda de nuevas formas de expresión cultural. Aquella experiencia, de profundas raíces marxistas y de izquierda, constituyó una verdadera ráfaga renovadora en la atmósfera cultural de La Pampa”, resaltaron desde el PC.
Su compromiso político se expresó tempranamente en la construcción del Partido Comunista en La Pampa y en la organización de la Federación Juvenil Comunista.
“El 1º de agosto de 1962 participó del proceso de conformación de la “Fede” en nuestra provincia, y hacia fines de ese año se incorporó junto a otros jóvenes, a una importante etapa de crecimiento y organización de la militancia comunista pampeana. Como parte de su formación política y militante, tuvo la oportunidad de viajar y formarse en la antigua Unión Soviética, experiencia que contribuyó a profundizar sus conocimientos y convicciones marxistas, y su compromiso con la construcción de una sociedad socialista”, agregaron.
“Desde entonces, Omar sostuvo una trayectoria de coherencia, perseverancia y compromiso con las causas justas, como últimamente lo era la lucha por la causa Palestina y de los jubilados. Fue un militante imprescindible en numerosas luchas, un hombre de ideas y de acción, convencido de que la transformación de la sociedad requiere organización, solidaridad y participación colectiva”.
Como docente, dejó también una huella profunda. Fue docente fundador de Utelpa, contribuyendo a la construcción de una organización sindical que sería fundamental para la defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores de la educación. Su compromiso con la enseñanza estuvo siempre unido a una concepción emancipadora de la educación y a la defensa de la escuela pública”.
Su militancia comunista y su compromiso con los Derechos Humanos atravesaron toda su vida. En cada espacio donde participó dejó el testimonio de quien entendía la política no como una carrera individual, sino como una herramienta colectiva para construir una sociedad más justa, solidaria y libre de toda forma de explotación y opresión”.
“Hacemos llegar un abrazo fraterno a toda su familia, que supo acompañar su compromiso y que hoy continúa, desde distintos espacios, sosteniendo esa herencia militante de lucha, solidaridad y compromiso con las causas populares. Querido Olaf: tu ejemplo de perseverancia, entereza y compromiso militante permanecerá entre nosotros y nos acompañará en cada lucha, en cada organización y en cada acción por un mundo mejor. Hasta la victoria siempre, Olaf”, concluyeron.
(LaArena)