La reconocida actriz Marina Magalí murió a sus 68 años según informó en las últimas horas la Asociación Argentina de Actores y Actrices. La artista era recordada por su papel en la película Nazareno Cruz y el Lobo, dirigida en 1975 por Leonardo Favio.
Según la organización, Marina Andrea Accoroni -su nombre real- falleció el pasado martes y hasta el momento se desconocen las circunstancias sobre su muerte.
Magalí comenzó su carrera en el cine de forma repentina y curiosa. A inicios de la década del 70′ se desempeñaba como maestra jardinera cuando se cruzó con Favio.
El cantautor ya era una estrella y estaba buscando a una mujer para su próximo film, que luego llamaría Nazareno Cruz y el Lobo.
A pesar de su poca experiencia, Flavio la eligió para el papel de Griselda. La película se estrenó en 1975 y resultó ser un éxito total, al convertirse en uno de los proyectos nacionales más importantes de la época.
En una encuesta realizada en 2022 y presentada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata llegó al puesto 17° de las 100 mejores películas en la historia del cine argentino. Se ubicó por detrás de Esperando la carroza (1985) y por delante de Más allá del olvido (1956).
En el film, Magalí actuó de Griselda, la mujer de la cual se enamoró el principal protagonista, Nazareno, interpretado por Juan José Camarero, un campesino acechado por una maldición que lo podía convertir en un hombre lobo una vez cumplida la mayoría de edad. Para evitar la transformación, el joven debía abandonar sus sentimientos y alejarse de su pareja.
Tras el éxito, la actriz ganó reconocimiento y en 1979 participó de Juventud sin barreras, una película dirigida por Ricardo Montes, donde compartió set con un joven Ricardo Darín. En el proyecto también estuvieron Elizabeth Killian, Luis Dávila, Susana Traverso y Alfredo Iglesias.
En 1985 actuó en el film argentino-estadounidense Deathstalker (El cazador de la muerte), dirigida por James Sbardellati. La iniciativa tuvo actores de ambos países -Boy Olmi, uno de los más reconocidos- y a pesar de contar con un bajo presupuesto resultó exitosa y tuvo dos secuelas.
En el mismo año también participó de otra producción similar, con Wizards of the Lost Kingdom (Los hechiceros del reino perdido), con Héctor Olivera en la dirección.
Su serie de películas argentino-estadounidenses siguió en 1987 con The Stranger (El extraño). Allí fue dirigida por Adolfo Aristarain y compartió elenco con Cecilia Roth, Federico Luppi, Ricardo Darín, Haydée Padilla, Ernesto Larrese, Julio De Grazia y Arturo Maly.
Por último, actuó en Jailbird Rock (Entre Rejas) en 1988. A su cargo estuvo Phillip Schuman, con un reparto en su mayoría estadounidense.
Favio la eligió para que hiciera de Griselda en la pantalla grande, en un cartel que Magalí compartió con Juan José Camero y Alfredo Alcón, dejando postales inolvidables de esa obra.
"La chica, Marina Magalí, era maestra de un jardín de infantes. Me la trajo mi hermano, Horacito. Era monísima y cumplió dieciséis años en la filmación. Era perfecta para el cuentito de hadas. Los criollos cuando piensan en la Griselda la imaginan rubia", le contó Leonardo Favio a la periodista Adriana Schettini para el libro Pasen y vean.
El director incluso habló con la familia de Magalí. "Les dije que no se la fueran a creer. Que cuando terminara la película era mejor que volviera a su profesión porque ella no era actriz ni tenía un color de voz para actriz", dijo Favio, que dobló su voz en la película.
Sobre los cuestionamientos por el color de pelo, expresó: "Lo que no es conocer el alma de nuestra gente... Nosotros, en el interior, cuando soñábamos una mujer hermosa e inaccesible, la soñábamos rubia. En los cuentos las lindas eran rubias". En ese mismo diálogo, Favio dijo que la hizo teñir para el personaje. "Y en la filmación la hacíamos andar todo el tiempo con una sombrilla para evitar que el sol la tostara. Tenía que estar blanca como las princesitas de los cuentos".