Carlos Ignacio Félix, “Carlitos” para todo el mundo, fue un inquieto estudiante que militó desde su temprana juventud en los centros estudiantiles y uno de los primeros dirigentes de Derechos Humanos de General Pico.
Egresado del profesorado de Ciencias de la Educación, dedicó su vida a la docencia, en colegios de la ciudad y en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLPam. Su actividad siempre lo mantuvo cerca de la Universidad de La Pampa, hasta su jubilación.
Pero otra actividad marcó su vida también desde muy joven. “Carlitos” fue un incansable “aventurero” de los viajes terrestres y un profundo amante de la vida en la naturaleza, donde se desenvolvía con experiencia y conocimiento.
Un amigo cercano recordó ante su partida una anécdota vivida en los lagos del sur, donde pescaban para comer. “Sacó unas truchas espectaculares –recordó su amigo- y estaba convencido de comerlas ahumadas, mejor que en el restaurante, así que se las ingenió para armar un ahumadero casero que nos permitió saborear un manjar”, completó.
Uno de sus últimos viajes trascendentes lo llevó a recorrer parte de Latinoamérica y a permanecer varios días “prisionero” en Bolivia, junto a su esposa Libia y otros amigos, cuando los piquetes de corte le impidieron seguir la marcha a su motorhome, con el que de todos modos llegó al Perú, a Machu Pichu.
Aquejado de una enfermedad que minó su resistencia, Carlos Ignacio Félix murió este viernes a los 65 años. Su velatorio se realiza en la sala 3 de Corpico y el sepelio está previsto para las 11 del sábado 22, en el Cementerio Parque Solar de los Robles de General Pico.
Le sobreviven su esposa Libia Alicia Bogetti, sus hijos Paula, Pablo y Anaclara, sus hijos políticos Fernando Caballero, Marianela Figueroa y Ariel Gallinari, su Hermana Stella Maris, sus nietos Ulises, Julián y Justo.