VIERNES 14 de Junio
VIERNES 14 de Junio // GENERAL PICO, LA PAMPA
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  MARTES 11/06/2024
Murió Alfredito Gesualdi, cantor popular del oeste pampeano
Tenía 73 años y se constituyó en una de las voces insustituibles del oeste provincial, desde Victorica, la localidad donde nació y desde donde se proyectó desde muy joven, con sus letras y su guitarra.

Alfredo Gesualdi –Alfredito, para todo el mundo-, comenzó a tocar la guitarra de adolescente, y en sus épocas de estudiante secundario en el Colegio Don Bosco, comenzó a cantar con su hermano Luis, y sus compañeros Agustín Borthiry y Oscar Pueger.

Precisamente con Agustín Borthiry integraron el “Dúo Pampa” en los primeros años de la década del ’70.

En 1974, en la planta alta del colegio salesiano cantaron por primera vez en público “Las voces del pueblo”, un trío que integró junto a Pedro Cabal y Oscar Pueger, punto de partida para su proyección provincial.

Alfredito comenzó a escribir sus propias canciones, a la par que elegía un repertorio integrado mayoritariamente por el cancionero regional pampeano, que tras los años de dictadura, volvía a florecer en los escenarios en la década de los años ‘80.

Fue autor de celebrados temas de puro corte oesteño, como “Esta Julia que yo nombro”, con Luis Giménez, canción dedicada a una antigua descendiente de aborígenes de la localidad.

También compuso “Trasnochador de la copla”, con música de Luis Giménez, y dedicado a “Chicho” Cejas, un virtuoso del acordeón a piano y asiduo concurrente al bar “La Posta”, donde también concurría el propio Alfredo.

Entre sus obras, se incluyen “Caminador sin estrella” (con música de L. Giménez), “La Giocondita” y “Mi pueblo quiere ver niños” (esta última con letra de L. Giménez y música de Alfredo Gesualdi).

Postulado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Victorica, recibió el premio Testimonio, y en aquel momento, el Ministerio de Educación destacó “el compromiso cantor y poético con la historia que se vive, padece e irremediablemente se proyecta al futuro como tal, ha sido la postura siempre permanente e igual, de este cantor popular, letrista y músico de Victorica”.

“Ese compromiso con el entorno dolido de sus hermanos del oeste, al decir de Néstor Massolo, viene desde aquella primera formación de los ‘70, con “Las Voces del Pueblo” hasta el día de la fecha”.

“Sin alaridos, sin estridencias, la presencia de “Alfredito”, como lo llaman sus amigos o el vecindario de su pueblo natal, Victorica, ha sido inquebrantable. Cantando al “paso negro” de la dictadura por toda la vida de los hombres de esta nación, honrando a la niñez y a la copla, o cantando para que no olviden a la niña que prostituye su presente, porque la orilla de la pobreza la impulsa a la marginación y la humillación. Sin mucha más ambición que permanecer en la gente a través de su canto y lo que dice su canto, él va de armonías por esta vida popular”.

“Homenaje al transcurrir siempre en la misma dirección -aunque a veces la soberbia del poder lo ha querido negar-, su expresión es firme y sigue indemne al paso de las modas”.

Merecido homenaje para este querido cantor popular que ha dejado este plano existencial.

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