Mientras la atención internacional suele concentrarse en las grandes potencias, un reciente decreto del gobierno de Javier Milei volvió a poner en el mapa a uno de los países más pequeños y remotos del planeta, pero paradisíaco.
El presidente Javier Milei designó este jueves a Ricardo Luis Bocalandro como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Palau (también conocido como Palaos), una nación insular ubicada en la región de Micronesia, en pleno océano Pacífico.
La designación fue formalizada mediante el Decreto 443/2026, publicado hoy en el Boletín Oficial.
Bocalandro continuará desempeñándose al mismo tiempo como embajador argentino en Filipinas, país ubicado al oeste de Palau, desde donde también representará los intereses argentinos ante el gobierno palauano.
Un paraíso de aguas turquesas y arrecifes únicos
Palau (o Palaos) está formado por cientos de islas tropicales, rodeadas por algunos de los ecosistemas marinos más espectaculares del planeta. Sus arrecifes de coral, lagunas de aguas cristalinas y biodiversidad prácticamente intacta, lo convirtieron en uno de los destinos más codiciados para el turismo de alto poder adquisitivo.

La protección ambiental es una verdadera política de Estado. De hecho, el país implementó una medida inédita a nivel mundial: el llamado “Palau Pledge” o Compromiso de Palau. Cada visitante que ingresa al archipiélago debe firmar una declaración estampada en su pasaporte, donde promete proteger el medio ambiente durante su estadía, y actuar responsablemente frente a las futuras generaciones.
Uno de los países más jóvenes del mundo
Palau obtuvo su independencia definitiva en 1994, por lo que integra el grupo de los Estados soberanos más jóvenes del planeta.
A pesar de su tamaño reducido, cuenta con instituciones democráticas propias, y un sistema presidencialista. Actualmente, el país es gobernado por Surangel Whipps Jr.
Una de las curiosidades de su sistema político es que no existen partidos políticos organizados como los que predominan en la mayoría de las democracias occidentales. Los candidatos suelen competir de manera independiente, y las alianzas se construyen más alrededor de personas y liderazgos, que de estructuras partidarias.
Cerca del 70% de los habitantes vive en Koror, el principal centro urbano y económico del país.
Sin embargo, la capital oficial es Ngerulmud, ubicada en la isla de Babeldaob. Se trata de una de las capitales nacionales menos pobladas del mundo, y posee una historia singular: antes de convertirse en sede del gobierno no tenía habitantes permanentes.

Tras la independencia, las autoridades decidieron construir allí una nueva capital administrativa. Las obras comenzaron recién en el año 2000, y requirieron una inversión cercana a los 45 millones de dólares, financiada mediante préstamos internacionales. El resultado fue una ciudad completamente planificada, diseñada específicamente para albergar los edificios gubernamentales.
Tradición matrilineal
Entre las características culturales más llamativas de Palau, se encuentra su tradición matrilineal.
A diferencia de gran parte del mundo, la herencia, las tierras, los recursos económicos y muchos títulos tradicionales, se transmiten a través de la línea femenina. Las mujeres mayores de cada clan tienen una influencia determinante en la organización social, y participan activamente en la elección de los líderes tradicionales masculinos.
Agricultura y pesca
Fuera del turismo, buena parte de la población vive de actividades vinculadas a la agricultura y la pesca. El cultivo de taro, coco y yuca forma parte de la economía cotidiana, principalmente destinada al consumo interno.
La moneda oficial es el dólar estadounidense, y el sector público constituye el principal empleador del país. Gran parte de los recursos estatales provienen de acuerdos de cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos, Japón y Taiwán.
Quizás una de las particularidades más sorprendentes de Palau es que no posee fuerzas armadas.
Washington garantiza
El país mantiene un Tratado de Libre Asociación con Estados Unidos, mediante el cual Washington garantiza la defensa militar del archipiélago, y aporta asistencia financiera para su funcionamiento.
Gracias a este acuerdo, Palau puede concentrar gran parte de sus recursos en el desarrollo económico, la conservación ambiental y la administración pública.
(LosAndes)