En Santa Rosa afirmaron que “no se tolerará la traición de los senadores nacionales” y pidieron a Kroneberger, Huala y Bensusán que defiendan los derechos de los trabajadores.
En la capital, la concentración comenzó a las 18:30 en la plaza San Martín y después de las 19 se trasladaron a la avenida San Martín -frente a la municipalidad- y, debajo del monumento al trabajador, leyeron el documento de unidad gremial.
Lucas Corral, representante de la CGT, fue el encargado de comenzar la lectura: “Hoy estamos acá porque el trabajo está siendo atacado, y cuando atacan al trabajo, atacan a todo el pueblo argentino, a las trabajadoras y a las trabajadores. El trabajo no es una variable económica, es un derecho fundamental, una herramienta de integración social y una condición indispensable para construir una sociedad justa”, dijo.
“La dignidad del trabajo es un pilar del desarrollo humano y social, y no vamos a permitir que la conviertan en mercancía”, señaló y expresó que las organizaciones sindicales y sociales expresan su “enérgico rechazo al proyecto regresivo de la reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional”.
Argumentaron que se derogan derechos e introduce retrocesos. “Esta reforma solo encuentra antecedentes en los peores momentos de nuestra historia, como cuando se intentó disciplinar a la clase trabajadora por la fuerza hace 50 años en la última dictadura cívico-militar”, afirmó y denunció que el proyecto “no surge del diálogo democrático ni de la participación de las trabajadoras y los trabajadores. Pretende imponerse mediante acuerdos a espalda del pueblo, donde existe una maniobra política que entrega conquistas colectivas a cambio de migajas y compromete el futuro del trabajo en la Argentina”.
Por su parte, Lilia López -de la CTA de los Trabajadores- afirmó: “Quieren hacernos retroceder 100 años, buscan romper la negociación colectiva, restringir el derecho de huelga, financiar despidos con recursos de la seguridad social, debilitar a las organizaciones sindicales, imponer techos salariales, legalizar la precarización laboral y arrebatar soberanía sobre nuestro tiempo de trabajo”.
“Quieren una clase trabajadora fragmentada, sin defensa colectiva y sometida a salarios bajos. Ya lo intentaron, prometieron empleo y lo que dejaron fue pérdida de puestos de trabajo, cierre de pymes y mayor precariedad. Hoy vuelven con el mismo modelo, un modelo que necesita debilitar derechos para facilitar despidos, ajustar salarios y desmantelar el entramado productivo nacional”, indicó y advirtió que en el proyecto “no hay un solo elemento que mejore la vida de las trabajadoras y los trabajadores. Por el contrario, responde a un proyecto económico que solo puede avanzar con trabajos precarios y sindicatos debilitados”.
Hizo hincapié en que “las transformaciones laborales deben construirse con las trabajadoras y los trabajadores en el centro, fortaleciendo el sistema de protección de derechos y ampliando garantías para toda la fuerza laboral. No aceptamos que se negocien derechos conquistados con décadas de lucha”.
Roxana Rechimont –de la CTA Autónoma- fue la encargada de cerrar el discurso. Aseguró que el plan nacional de lucha continuará “con acciones de resistencia en todo el país”. Llamó a todas las organizaciones sindicales, a las trabajadoras y trabajadores, ocupados y desocupados, formales e informales, cuentapropistas, jubiladas y jubilados, pensionadas y pensionados, a la comunidad para “ser protagonistas de esta defensa colectiva”.
Por último dejó en claro que “no se tolerará la traición de las senadoras y senadores nacionales que voten a favor de esta reforma laboral regresiva”.
Le exigieron a Daniel Kroneberger, a Victoria Huala y a Pablo Bensusán que “defiendan los intereses de los pampeanos y las pampeanas y que no traicionen al pueblo que lo eligió para estar en esas bancas. Cuando se ataca al trabajo, se ataca al pueblo, y cuando el pueblo se organiza, no hay reforma regresiva que pueda imponerse. No es modernización, es precarización”, finalizó.
En General Pico, la marcha fue convocada por la Multisectorial y se concentró en el centro de la ciudad.
La concentración reunió a organizaciones sociales como el SITEP, la CTA y la Multisectorial de General Pico. Entre los dirigentes presentes estuvieron Cristian Rosso (SITEP), Nicolás Marquesoni, Claudia Ramírez y Manuel Lazarte.
Cristian Rosso tomó la palabra y convocó a la unidad de los trabajadores y sectores populares: “¿Cómo no? Vamos a seguir peleando hasta lograr una alternativa política que nos represente. Algo que nos dé lugar a los trabajadores, a las trabajadoras, a los jóvenes, a los estudiantes, a las mujeres. Que no sea todo odio, maltrato y explotación, que es lo único que nos propone esta gente, esta clase dominante”.
Durante su discurso, hizo un llamado a la movilización activa y a la memoria histórica de luchas populares: “Vamos a batir las palmas, vamos a tomar la calle, vamos a dar la vuelta a la manzana. En todo el país se está luchando, no estamos solos, no estamos derrotados. Como las madres, como nos enseñaron las madres y las abuelas, contra la dictadura genocida. Como nos enseñan los estudiantes cada vez que salen a la calle. Como nos enseñó el movimiento piquetero, que fue el que le puso el parate a De la Rúa. ¿Quién les parece que lo sacó? ¿Los de las cacerolas? Lo sacaron los desocupados y las desocupadas”.
Rosso cerró su intervención con un mensaje de esperanza y unidad: “Lo mismo que vamos a generar de la ceniza, una nueva flor. Vamos, compañeros, vamos a tomar la calle. Llevamos la bandera multisectorial y ahí salimos. Otra vez un aplauso para Jorge, para María Esther, y para los compañeros que estuvieron presentes, que siempre están. ¡Vamos, compañeros! ¡Vamos, compañeros!”.