En medio del desfinanciamiento que atraviesa el organismo nacional y de la burocracia administrativa, finalmente se logró reemplazar una pieza que se había dañado de este radar que ya tiene 18 años. De esta manera, La Pampa ya cuenta con dos radares meteorológicos que cubren casi todo el territorio provincial.
Este radar meteorológico permite detectar eventos de lluvia, en particular tormentas severas, y constituye una herramienta clave para la toma de decisiones diarias en el manejo y las actividades a campo.
Este sábado estuvo operativo el radar, aunque no se informó oficialmente. Lo que no se sabe es si se trató de pruebas o si ya concluyeron los ajustes técnicos.
La situación había generado preocupación tanto en autoridades como en productores rurales. Durante el verano, el Gobierno de La Pampa insistió ante Nación para acelerar la reparación del equipo.
En febrero, además, se activó el radar meteorológico de Santa Isabel, aunque no está operado por el INTA, sino por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), bajo la órbita del Ministerio de Defensa de la Nación. Este equipo integra el Sistema Nacional de Radares Meteorológicos (Sinarame), y cumple funciones de vigilancia de tormentas en la región central y de Cuyo.
El INTA dispone de tres radares meteorológicos de origen alemán, instalados en Pergamino (provincia de Buenos Aires), Oro Verde (provincia de Entre Ríos) y Anguil (provincia de La Pampa).
Los radares de Anguil y Oro Verde -este último conocido como “Paraná” por su cercanía a esa ciudad- corresponden al modelo Meteor 600C, de doble polarización, y están en funcionamiento desde hace 18 años. El radar de Pergamino es un modelo de generación anterior, Meteor 360C, de simple polarización, instalado hace 20 años.
Estos equipos tienen capacidad para operar de manera continua, las 24 horas del día. Sin embargo, como todo sistema tecnológico de alta complejidad, requieren mantenimiento periódico, y eventualmente, el recambio de componentes.
Según había informado semanas atrás el INTA, la principal dificultad estuvo vinculada a los tiempos del proceso administrativo para la adquisición de repuestos, y a las limitaciones presupuestarias.
“El lapso entre la solicitud de una pieza y su recepción puede extenderse en el tiempo, y cuando se produce una falla y no se dispone del repuesto correspondiente, el radar debe permanecer fuera de servicio hasta su reposición”, habían explicado.
Los tres radares del INTA integran el Sinarame, administrado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, en conjunto con la empresa Invap, sistema creado en 2011.
La información generada por los radares desarrollados por Invap -unos 22 en todo el país-, junto con los tres equipos del INTA, es enviada al SMN, organismo responsable de la elaboración de pronósticos meteorológicos y otros estudios especializados.
(DiarioTextual)