—¿Cuál es el objetivo central de este proyecto?
El proyecto busca que se analice la posibilidad de recuperar el servicio de transporte de pasajeros entre Ingeniero Luiggi y CABA. No estamos planteando una decisión inmediata ni una medida apresurada; estamos proponiendo estudiar alternativas, evaluar escenarios, y conocer si existen condiciones para recuperar una conexión que, durante años, fue importante para gran parte del norte pampeano.
—¿Por qué considera que esta conexión es estratégica?
Porque cuando hablamos de conectividad no hablamos solamente de rutas o kilómetros recorridos. Hablamos de igualdad, integración y oportunidades. Para quienes viven en el interior, disponer de una conexión de estas características puede significar acceder a estudios universitarios, tratamientos de salud, trabajo, actividades deportivas, trámites o, sencillamente, sostener vínculos familiares.
La conectividad también es una herramienta para equilibrar el territorio.
—¿Qué cambió desde que dejó de funcionar ese corredor?
La interrupción del servicio generó dificultades concretas. Muchas personas tuvieron que recurrir a alternativas más costosas, menos accesibles, y en algunos casos, inviables. Esto no sólo afectó a ciudadanos de Ingeniero Luiggi, también complicó a vecinos de localidades cercanas que utilizaban esa vía para trasladarse hacia Buenos Aires.
Perder conectividad muchas veces significa perder oportunidades.
—¿El impacto sería solamente para Ingeniero Luiggi?
No. El beneficio sería regional. Estamos hablando de fortalecer al norte provincial, generar movimiento económico, actividad comercial e intercambio social. También puede representar una herramienta para que jóvenes sostengan proyectos educativos o laborales sin tener que romper, definitivamente, el vínculo con sus comunidades de origen.
El arraigo necesita políticas concretas.
—¿Por qué aparece el concepto arraigo tan fuerte en esta iniciativa?
Porque defender el arraigo es defender el derecho a elegir dónde vivir. Muchas veces el interior pierde población porque las oportunidades se concentran lejos. Recuperar una conexión de estas características no significa solamente restablecer un transporte; significa ampliar derechos y construir una provincia más equilibrada.
Queremos que vivir en el interior no implique resignar posibilidades.
—¿Qué rol debería tener el Estado provincial en este tema?
El Estado tiene una responsabilidad central en la reducción de desigualdades territoriales. Hay servicios que no pueden analizarse únicamente desde una lógica económica o desde la rentabilidad inmediata. También debe observarse su impacto social, educativo, sanitario y productivo. El Estado pampeano siempre trabajó con mucha conciencia sobre esto; siempre se ha hecho muy bien, por eso la idea de comenzar con este análisis, para garantizar la conectividad y fortalecer la integración territorial, sosteniendo una mirada verdaderamente federal sobre La Pampa.
—¿Qué espera del tratamiento legislativo de la propuesta?
Esperamos acompañamiento, porque el planteo es necesario Y razonable. Estamos proponiendo estudiar la factibilidad de una demanda histórica. Recuperar esa conexión puede transformarse en una herramienta de desarrollo para el norte pampeano, y una confirmación de que el interior sigue siendo prioridad.
—¿Cómo resume esta propuesta?
Yo digo que vivir en el interior no puede significar tener menos derechos ni menos oportunidades. La conectividad es desarrollo, es arraigo y es integración. Si queremos una provincia equilibrada, tenemos que seguir construyendo puentes entre las comunidades y los lugares donde se generan oportunidades.