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  VIERNES 06/11/2026
Los “machitos de cartón” y el mapa invertido de Milei
Por Carlos De Laturi (*)
Hay gestos del poder que desnudan mucho más que cualquier estadística oficial.

Que el presidente Javier Milei dedique sus madrugadas a compartir en Instagram una caricatura generada por inteligencia artificial —donde dibuja a «El Liberalismo» como una dama aristocrática con corona de diamantes, perlas, libros y la bandera argentina dentro de la cabeza, frente a «La Izquierda» retratada como una joven ojerosa, despeinada y con la remera manchada, que carga en su mente un bombo y el cartel de «Más Estado»— no es una simple excentricidad de redes sociales.

Es la confesión involuntaria de un gobierno que necesita invertir la realidad frente al espejo, porque sabe que en la calle los papeles están exactamente al revés: quienes hoy vacían las bibliotecas, desfinancian las universidades públicas, persiguen a los científicos y entregan la soberanía nacional, son los que se disfrazan de «liberales».

Mientras que esa muchacha agotada y con ojeras se parece demasiado a los millones de trabajadores, madres, estudiantes y jubilados argentinos que ponen el cuerpo todos los días para defender el Estado presente y los lazos solidarios.

Detrás de esa postal virtual asoma una pregunta de fondo para la ciencia política contemporánea: ¿por qué estas supuestas «derechas liberales» han caído en un pensamiento tan retrógrado, y atraviesan hoy una verdadera involución política?

La respuesta está en su absoluta orfandad de futuro. El liberalismo clásico del siglo XIX, aún con sus contradicciones, discutía modelos de producción, educación e instituciones hacia adelante; esta ultraderecha financiera del siglo XXI, en cambio, sólo ofrece destrucción del salario, timba para cuatro especuladores y desamparo social. Si no, miren lo que pasó en Paraguay con el Galperín paraguayo.

Cuando un proyecto político no puede prometerle a su pueblo ni trabajo digno, ni salud, ni progreso para sus hijos, se queda sin argumentos racionales, y necesita retroceder a las cavernas: fabricar chivos expiatorios, dividir a la sociedad entre «superiores» y «descartables», y canalizar la frustración económica hacia el odio contra el más débil.

El problema —y acá debemos plantarnos sin medias tintas desde la militancia de los Derechos Humanos— es que esa pedagogía de la crueldad que baja desde el Estado nunca es gratuita.

Cuando desde la cima del poder y sus «machitos de cartón» en las redes se insulta todos los días al que piensa distinto, y se deshumaniza a las diversidades sexuales desde foros como Davos hasta las usinas de trolls oficiales, alguien en la calle toma la palabra presidencial como una orden de ataque.

Así llegamos a la barbarie de este último domingo en los Bosques de Palermo, donde una patota de pibes con la cabeza envenenada por el discurso del odio salió en manada, con palos, piedras y teléfonos celulares listos para filmarse entre risas, a buscar y golpear salvajemente a las chicas trans que trabajan en la zona.

Nuestro repudio tiene que ser absoluto y transversal: en la Argentina del «Nunca Más», que una parte de la juventud sea empujada a salir de cacería contra mujeres trans indefensas, demuestra hasta qué punto el retroceso político del oficialismo pone en peligro la convivencia democrática más elemental.

Lo más revelador es que Milei redobla esta apuesta al oscurantismo justo cuando, si miramos el mapa internacional, esos mismos proyectos individualistas que ayer parecían imbatibles, empezaron a desmoronarse de a poco frente a la reacción colectiva de los pueblos.

En abril cayó en Hungría nada menos que Viktor Orbán, el gran modelo mundial de la «democracia iliberal», derrotado tras dieciséis años en el poder por la coalición opositora de Péter Magyar.

Hace diez días, acá al lado, en Brasil, el clan Bolsonaro volvió a chocar contra la fuerza de los sindicatos, los movimientos sociales y los sectores humildes que consagraron la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva.

Ayer jueves, en Paraguay, otro aliado predilecto de la Casa Rosada como Santiago Peña, tuvo que presentar su renuncia acorralado por una grave crisis bancaria y el avance del juicio político.

Y mientras en Madrid el Presidente argentino quedaba aislado en la XXX Cumbre Iberoamericana buscando refugio en la ultraderecha de Vox, esta misma semana las elecciones de medio término en los Estados Unidos de Norteamérica pusieron en primer plano el desgaste social frente al costo de vida y el protagonismo de los colectivos minoritarios, las mujeres, las comunidades indígenas y la diversidad, para ponerle límites al poder concentrado.

¿A qué juega entonces Javier Milei quedándose gritando solo en un andén que el mundo ya empieza a abandonar? La historia demuestra que la mentira del «sálvese quien pueda» puede engañar un tiempo, pero jamás logra derrotar la naturaleza comunitaria del ser humano.

Cuando estos machitos de cartón intentan gobernar a fuerza de hambre, agravio y palazos en la oscuridad, lo único que consiguen es despertar los anticuerpos morales de nuestra sociedad.

Desde cada plaza del interior pampeano hasta la multitud que este sábado vuelve a marchar hacia el Congreso en la 35° Marcha del Orgullo bajo la consigna «Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia», la Argentina profunda empieza a escribir la misma lección que ya recorre el planeta: que ningún imperio de odio es eterno y que, frente a la cobardía de los que dividen, siempre triunfa la dignidad de un pueblo que se abraza para no dejar a nadie atrás.


(*) Militante de Derechos Humanos en H.I.J.O.S. La Pampa y FEDEFAM. Politólogo en tesis por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), diplomado en Historia Argentina por la UCES, consultor y analista político.

Comentarios
 
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 07/11/2026 | 10:13 Hs
Enviado por maria m
También es lamentable que el país tenga que soportar a presidentes que roban a mansalva a su pueblo. Eso es otra forma de insultarlo
 
 06/11/2026 | 20:24 Hs
Enviado por Juana
La humanidad que está destruyendo Milei y sus secuaces debe ser recuperada en este país.
 
 06/11/2026 | 19:32 Hs
Enviado por Normal
gente esto no va a mejorar, no es solo milei.. Es que la gente ya no lo banca más..... Ya todos ven a milei y da lastima... Lo más lamentable de todo.. Es que tenga el país que soportar qe un presidente insulte a su pueblo
 
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