La compra del departamento donde viven actualmente Manuel Adorni y su familia en Caballito, multiplicó las dudas en la investigación judicial sobre su patrimonio.
El fiscal Gerardo Pollicita citó como testigo a la escribana Adriana Nechevenko, que es la que intervino en la operación por la que el jefe de gabinete adquirió esa propiedad de 200 metros cuadrados más cochera en la calle Miró al 500, en noviembre del año pasado.
Hay varios puntos a esclarecer, ya que está registrada en un valor claramente menor al de mercado, y Adorni la habría pagado con un préstamo de 200.000 dólares otorgado por las propias vendedoras, que constituyeron una hipoteca.
La escribana
Nechevenko deberá presentarse el 8 de abril a declarar como testigo, es decir bajo juramento de decir verdad. Ella no sólo intervino en el trámite de compra de la vivienda en cuestión, en noviembre de 2025, sino en la de la casa en el country Indio Cua Golf Club, en Exaltación de la Cruz, a nombre de la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, un año antes.
Ninguna de las dos propiedades fueron incorporadas a la declaración jurada de Adorni. La semana pasada dijo, ante la consulta de periodistas, que “lo que no está declarado es porque la declaración jurada no está vencida”. Se refería a la que corresponde a 2025. Desde hace algunos días se le fueron sumando tópicos para explicar.
Según lo consignado ante el Registro de la Propiedad Inmueble, el valor por el que fue comprado el departamento de Miró sería de 230.000 dólares, cuando es conocido que en esa zona de la Ciudad de Buenos Aires difícilmente haya propiedades por menos de 3000 dólares el metro cuadrado. O sea, lo lógico es que haya costado cerca de medio millón de dólares.
Adorni lo adquirió -junto con su esposa- sin desprenderse del inmueble de 115 metros donde vivía antes en Parque Chacabuco, ni del que declaró en La Plata (de 107 metros). A nombre de su pareja hay otro, en la calle Bragado al 4700, que había comprado al Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires.
La declaración de la escribana fue reclamada también por los diputados Esteban Paulón, Maximiliano Ferraro y Pablo Juliano, en una ampliación de denuncia. Señalaban, entre otras cosas, sobre la operación y el préstamo para pagarla: “no queda claro cuál es el costo financiero de tal operatoria, el interés aplicado y el plazo de devolución del dinero prestado; siempre teniendo presente que el Sr. Adorni y su cónyuge -y a solicitud del escribano actuante- debe firmar una Declaración Jurada de Persona Expuesta Públicamente según Resolución 192/2024 de la Unidad de Información Financiera…”.
Pollicita ya requirió toda la documentación vinculada con las operaciones realizadas. Tal vez también solicite el informe que tiene la ONG Poder Ciudadano, donde aparecen los ingresos de la escribana Nechevenko a la Casa Rosada para entrevistarse con Adorni en 2024.
Los registros de la ONG se obtuvieron por un pedido de acceso a la información. La primera vez que la escribana ingresó fue el 30 de julio, para encontrarse con el entonces vocero. Las entrevistas se repitieron en agosto y octubre. La última vez fue el 26 de diciembre, cuando Nechevenko llegó incluso antes que Adorni. Según los registros, para ese momento el jefe de Gabinete ya había comprado la casa en el country. En 2025 sólo fue tres ocasiones, en los meses de mayo, julio y septiembre.
Las prestamistas
La escritura del departamento de Caballito fue revelada por el diario La Nación, y allí se consigna que las dos mujeres que se lo vendieron al jefe de gabinete serían Beatriz Viega, de 72 años, y Claudia Sbabo de 64 años, y a la vez le habrían cedido los fondos, a modo de hipoteca, para pagarlo: 100.000 dólares cada una, mientras que 30.000 los habría pagado el propio funcionario.
Ante la consulta, Viega dijo que no conocía a Adorni. “La verdad que no”, le respondió al periodista Ignacio Grimaldi. En el celular de Sbabo respondió otra persona ante su supuesta ausencia, y dijo que no sabía si Claudia conoce al exportavoz presidencial.
Según los documentos, ambas mujeres habían comprado la propiedad en mayo del año pasado -o sea seis meses antes de la venta a Adorni- a Hugo Alberto Morales (exjugador de fútbol de Huracán y Lanús) por 200.000 dólares.
El fiscal no citará aún a las prestamistas. Según allegados a la causa, Pollicita no tiene claro todavía si deberían declarar en carácter de testigos o de imputadas de algún eventual delito. ¿No conocen a Adorni? ¿Usaron sus nombres o es parte de una operatoria?
Las actividades previas
Ambas mujeres tuvieron actividad económica. Viegas, viuda, fue socia en Nazca Gold SRL, que tenía como objetos la ejecución de obras públicas y privadas, así como actividades inmobiliarias (compra, venta, permuta, hipotecas). Sbabo tendría relación de dependencia en una editorial.
La fiscalía pidió diversas medidas para investigar el patrimonio y los gastos de Adorni. Pidió constancias sobre sus ingresos a la Secretaría General de la Presidencia, lo que incluye no sólo su sueldo, sino otros suplementos y gastos de movilidad. A la ANSES le pidió todos los datos sobre su historial laboral, remuneraciones y empleadores. A la Oficina Anticorrupción le pidió las declaraciones juradas con los anexos reservados incluidos, donde debería figurar la casa de Indio Cua. También busca determinar si se le hicieron arreglos. Requirió ingresos y egresos del país desde el 1 de enero de 2022.
En sus denuncias, la diputada Marcela Pagano fue aportando información sobre posibles discrepancias patrimoniales de Adorni. En la última también pidió que se investigue si es el propietario de una casa de importantes dimensiones en San Isidro, que los vecinos le adjudicarían a él, y que tiene consigna permanente de la Policía Federal.
El viaje a Punta del Este
La pesquisa sobre el viaje de Adorni a Punta del Este el último fin de semana largo de Carnaval, sigue a cargo del juez Ariel Lijo. Por ahora hubo dos testimonios claves: el piloto y broker Agustín Issin Hansen y su secretaria Vanesa Tossi. Ambos confirmaron que el conductor de televisión Marcelo Grandío -amigo de Adorni- gestionó el viaje y pagó los pasajes. A Tossi le dijo insistentemente que era una “invitación” a una familia, y le pidió que no hubiera facturación, pero no consiguió esto último. La mujer declaró también que el procedimiento en Migraciones el día del viaje no fue como el habitual, que intervino el jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y se habrían relajado controles.
El juzgado todavía espera documentación que pidió la semana pasada, como los contratos de la productora de Grandío –Imhouse- con el Estado. Adorni dijo que él había pagado los vuelos, pero no hay nada que lo respalde en la causa. Si lo hubiera hecho, de todos modos, tendría que poder justificar el pago de cerca de 9000 dólares entre ida y vuelta.
(Página12)