La violenta situación se originó en la noche del martes en Quemú Quemú, después que una joven de 18 años acudió a la comisaría local a denunciar a su progenitor.
La joven relató que tuvo una discusión y que tras esas circunstancias, recibió una agresión de su padre.
La policía le tomó la denuncia y poco después, el jefe, subcomisario Julio Martínez y un oficial de servicio se dirigieron al domicilio del hombre denunciado, quien abrió la puerta y recibió a los uniformados.
Pero cuando el comisario extendió su mano para saludarlo, el hombre le sujetó el brazo y lo empujó hacia el interior de la casa al tiempo que le apuntó y gatilló con un arma de fuego cuyo disparo no salió.
El oficial que acompañaba al comisario reaccionó de inmediato y disparó con una escopeta antitumulto de la fuerza policial, alcanzándole en las piernas, tras lo que pudo ser reducido y detenido, para ser trasladado más tarde al hospital local donde fue atendido de las heridas provocadas por los perdigones.
Más tarde fue derivado al hospital Centeno de General Pico, con custodia policial, donde fue dado de alta pasado el mediodía del miércoles y sigue detenido a disposición de la justicia.
La policía secuestró el arma del iracundo padre, un revólver 38 largo y tomó intervención el fiscal Guillermo Komarosky, quien dio intervención a la Agencia de Investigación Científica y lleva adelante la correspondiente investigación.