La compañía FATE, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de trayectoria, clausurará su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y procederá al despido de la totalidad de su nómina, compuesta por 920 trabajadores.
A diferencia de crisis anteriores, la empresa aclaró que no se trata de un concurso de acreedores ni de un proceso preventivo.
Según fuentes cercanas a la firma, se trata de una liquidación total del negocio para “bajar la persiana”, cumpliendo con todas las indemnizaciones y compromisos con proveedores y bancos.
“Es un día de luto”, señalaron allegados a Javier Madanes, presidente de la firma y dueño de Aluar, quien se mostró profundamente afectado por la decisión.
Las razones del colapso
El cierre llega tras años de dificultades financieras, agravadas por lo que la empresa denomina una “invasión de cubiertas chinas” que alteró las condiciones del mercado.
En un breve comunicado, el Directorio de Fate explicó que los cambios en el entorno económico los obligan a encarar el futuro desde un enfoque diferente, tras haber sido pioneros en el abastecimiento de neumáticos radiales, y mantener una fuerte presencia exportadora.
Sin embargo, la empresa ya había advertido en mayo de 2024 sobre una pérdida de competitividad insalvable.
Entre los factores críticos mencionados, figuran asimetrías escandalosas en el comercio exterior frente a productos importados; una abusiva sobrecarga impositiva y restricciones cambiarias; además de una elevada conflictividad gremial y baja productividad laboral.