A menos de 24 horas de la llegada de Agostina Páez a la Argentina, un video generó un fuerte impacto mediático, y volvió a ubicar a su entorno en el centro de la escena.
En las imágenes, registradas durante la madrugada, se puede ver a su padre, Mariano Páez, realizando gestos de mono, lo que desató una inmediata ola de reacciones en redes sociales.
El material comenzó a difundirse con rapidez, y en cuestión de horas, se volvió viral. La secuencia no pasó desapercibida y provocó indignación en muchos usuarios, que cuestionaron duramente la actitud del hombre, especialmente por el contexto en el que ocurre.
El episodio se da en un momento particularmente sensible, ya que el caso de Agostina venía generando repercusión tras su situación en Brasil, donde quedó envuelta en una controversia vinculada a gestos interpretados como racistas. La aparición de este nuevo video no sólo reavivó el tema, sino que amplificó el nivel de exposición y el rechazo público.
Las críticas no tardaron en multiplicarse. En redes sociales, numerosos usuarios señalaron la gravedad del gesto, y marcaron la contradicción entre el delicado momento que atraviesa la familia y la actitud mostrada en las imágenes. Otros, en tanto, apuntaron contra el impacto que este tipo de conductas puede tener en la opinión pública y en el desarrollo del caso.
Hasta el momento, Mariano Páez no realizó declaraciones públicas tras la viralización del video, ni hubo explicaciones sobre lo ocurrido. Ese silencio, lejos de calmar las aguas, alimentó aún más las especulaciones y el debate en torno a lo sucedido.
En paralelo, la llegada de Agostina al país, que en principio generaba expectativa por posibles definiciones o aclaraciones sobre su situación, quedó opacada por este nuevo episodio. Así, el foco volvió a correrse hacia el comportamiento de su entorno más cercano.
Agostina repudió a su padre
La joven se expresó tras la viralización del video de su padre haciendo gestos racistas y fue contundente: “Es lamentable y lo repudio”.
Tras el fuerte revuelo que generaron las imágenes, la joven decidió romper el silencio y fijar una postura clara para despegarse de la situación.
Lejos de esquivar el tema, fue directa y contundente al referirse al episodio, al afirmar que lo ocurrido “es lamentable y lo repudio”, marcando así un rechazo explícito que no deja lugar a interpretaciones. En su descargo, además, avanzó un paso más al dejar en claro que no tiene ningún tipo de responsabilidad sobre lo sucedido.
Sostuvo que “no tengo absolutamente nada que ver” con el accionar de su padre, y remarcó que “no puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos”, en un intento por diferenciar su situación personal de este nuevo escándalo que volvió a colocar a su entorno bajo la lupa pública.
El mensaje llega en un momento particularmente sensible, ya que Agostina había regresado recientemente al país tras atravesar un proceso judicial en Brasil vinculado a gestos discriminatorios, una situación que ya la había puesto en el centro de la escena mediática.
La aparición del video no sólo reavivó la controversia, sino que también generó una nueva ola de cuestionamientos en redes sociales, donde el tema escaló rápidamente.
La joven también hizo referencia a su propio recorrido reciente, intentando marcar una diferencia respecto de lo ocurrido. Así, aseguró que “yo me hago cargo de lo mío: reconocí mis errores, pedí disculpas y afronté las consecuencias”, dejando en claro que ya asumió su responsabilidad en el episodio que protagonizó meses atrás.
Finalmente, y en medio de la fuerte exposición, dejó entrever el impacto emocional que atraviesa, al cerrar su mensaje con una frase que refleja el desgaste de la situación: “No se termina más esta pesadilla”.
(MinutoUno)