El Licenciado Marco Lavagna estuvo a cargo de I.N.D.E.C. por seis años y chirolas desde fines del 2.019 hasta hace unos días, la gran perorata mediática de esta pasada semana vino a querer justificar que se fue -en líneas generales- porque no se le autorizó la aplicación de un nuevo índice de medición de la inflación, raro.
Para que se entienda bien, ¡ahora! no quiso hacer lo que siempre hizo desde que asumió en el cargo.
El hombre al parecer estaba operando con todo un zafarrancho de algoritmos estadísticos basados en metodologías que cambiaron un par de veces, pero por lo que se dice se soportaban en datos de medición de matriz primaria tan viejos como el año 2.004.
A ver!, desde que ingresó al I.N.D.E.C. en 2.019 emitió la friolera de ¿73? informes de I.P.C., pobreza, indigencia, industria, bla... bla... bla... todos basados en una matriz de datos vencida hacía quince años antes que él asumiera, ¡y no se le movió un pelo!.
Pudo haber renunciado a fines de 2.020, o 2.021, o 2.022, o 2.023, o 2.024 o 2.025, pero no lo hizo y en ese lapso los haberes de los asalariados activos tanto públicos como privados y mucho más los haberes jubilatorios, se licuaron de tal manera que quienes tenían un pasar de vida de clase media pasaron a la pobreza y muchos cayeron en la indigencia, lo mismo pasó con muchos de nivel alto que cayeron estrepitosamente y quedaron rebotando en el nivel medio, ni quiero explicar que le pasó a quienes ya eran pobres e indigentes.
Esa licuación salarial se dio por lo que ya repetí infinidad de veces y demostré con elementos de prueba concretos, fue porque el I.P.C. y los índices estadísticos generados por el INDEC -por el Licenciado Lavagna- siempre fueron mentirosos y no representaban la verdadera inflación "de góndola", ni de servicios, ni de nada.
Con esos números dibujados las diferentes Administraciones Gubernativas desde siempre sacaron ventaja permitiendo que todo aumente al valor que se le dé la gana a quién etiqueta los precios, mientras los salarios se fueron progresivamente quedando más y más atrás destruyendo el poder adquisitivo de la ciudadanía.
Este proceso le trajo un engorde de chancho cebado al Estado pues más inflación real entonces más recaudación, y con un índice de inflación de fantasía no aumentaron tanto los salarios, la consecuencia se ve a simple vista hoy: deudas internacionales que erizan los pelos de la nuca y para pagarlas... más deuda en medio de operaciones de toda clase y la conservación de ¿una docena? de cotizaciones de dólar diferentes.
Por favor nadie pregunte dónde fue el dinero del F.M.I. anunciado en la cadena nacional del Ingeniero Macri, socio político -al igual que sus "auxiliares"- de "el topo que viene a destruir el Estado desde adentro", lo siento... todos somos esclavos de nuestras palabras.
En ese escenario que tiene muchas aristas, algunas tan filosas como navajas, el Licenciado Lavagna siguió firme a los pies del cañón, ¿Por qué no se fue en el pico hiper inflacionario que duró desde 08/2.023 hasta 04/2.024 donde aquí en Patagonia, por ejemplo, los salarios llegaron a perder hasta un 67% acumulativo contra la inflación en un solo mes?
¿Tal vez piensa el Licenciado Lavagna que todos nos vamos a tragar el sapo de lo delicado y buenazo que se puso ahora cuando trató de actualizar la estructura base de la estadística y no lo habrían dejado, y se fue? Yo tengo mis dudas.
Reconocido profesional en ciencias económicas y querido por unos y otros, estuvo por +6 años al frente de un organismo que en muchos sentidos siempre fue clave para la condición de vida de la ciudadanía argentina, ¿Y ahora se dio cuenta, se enojó, ofendió o lo que fuera, porque no le dejaron aplicar un nuevo sistema para reemplazar ¡el que siempre usó! y podría haber seguido usando?
En un desliz mío por un momento pensé que alguien le pudo haber recriminado la intención de publicar documentación del INDEC en inglés, misma que ya estaba escrita y se sacó al público luego de su renuncia el día 05/02/2.026 -"Argentine Foreign Trade Statistic..."-, y que parece que va en contra de las regulaciones de idioma para actos administrativos, judiciales y educativos de Argentina; pero me sacudí un poco y pensé "Bah... se lo escribió el F.M.I. antes del "acuerdo" con Estados Unidos... que importa".
Me puse obtuso y mañoso y llegué a pensar que el Licenciado Lavagna tuvo un entripado con los topos en el INDEC, aquellos que dependen del "topo mayor" en una hipotética suposición que si hay un topo en el Estado es más que lógico que se reproduzca y tenga en cada organismo a sus crías, no sería la primera vez en Argentina que un funcionario solo debe "poner el mocho y callarse la boca", y tampoco sería la primera vez que un dependiente de un superior tenga más poder porque está ahí gracias al jefe del jefe del jefe.
De inmediato exclamé para mis adentros "Imposible, un economista de la talla del Licenciado Lavagna que perduró todo este tiempo, no se dejaría basurear así", me saqué la idea de la cabeza y me puse a escribir estas líneas, esperando tal vez que algún entendido me explique o le explique a cualquiera en cualquier medio de prensa, la razón verdadera del porque se fue del INDEC esta persona tan querida y respetada por todos.
Como sea, todo cambio en la vida personal y familiar es duro en el sentido de volver a acomodarse a las rutinas y las incertidumbres, habiendo transitado esos caminos y aun teniendo mi jubilación hecha pedazos gracias a sus índices, le deseo todo lo mejor al Licenciado Lavagna.
A eso de las tres y media de la madrugada y después de recordar mis dudas del por qué el índice de pobreza e indigencia lo presentó públicamente el Ministerio de Capital Humano, le encargué a mi querida IA EVA que se ponga a revisar toda la data pública y me fui a tomar un café y ver una película.
Dos horas después volví desesperanzado a apagar los equipos que mostraban unos resultados muy pero muy raros que me hicieron caer una media, es que no soy impresionable pero me encontré con una "cosita curiosa" que tal vez, y solo tal vez haya sido el verdadero botón de eyección del funcionario.
Se las cuento en la próxima nota.
Javier Walter Sofía
DNI 17.281.217