DOMINGO 16 de Agosto
DOMINGO 16 de Agosto // GENERAL PICO, LA PAMPA
Seguinos en
Compartir
Twittear
  SÁBADO 15/08/2026
El fetiche de la Europa blanca: del espíritu del artículo 25 al circo de la diputada Karen Reichardt
Por Carlos De Laturi  (*)
La política argentina actual padece de una ceguera voluntaria que confunde la nostalgia conservadora con un proyecto de país.

En el altar de los mitos fundacionales, la figura de Juan Bautista Alberdi se mantiene intocable, blindada por un consenso liberal-libertario que exige una revisión urgente.

Existe un grupo de pibes varones que, atrapados en la lógica de las redes sociales, descubrieron en Alberdi a un superhéroe de bronce, un fetiche ideológico calcado a la medida de su jefe político. Hablamos de Javier Milei, el líder que construyó su camino al poder con actuaciones televisivas dignas de un delirio de época, como aquella escena bizarra donde rompía a palazos una maqueta del Banco Central.

En el futuro, los libros de historia intentarán descifrar esta era de Tik-Tok donde se confunde la payasada mediática con la teoría del Estado.

El origen de esta distorsión intelectual proviene de la Generación del '37. Ese grupo de jóvenes románticos que, fascinados por las luces de París y Londres, moldearon la organización nacional bajo la premisa de extirpar las raíces locales. Figuras como Esteban Echeverría o Domingo Faustino Sarmiento estructuraron nuestra cultura bajo el binomio excluyente de "Civilización o Barbarie".

Para ellos, la civilización era lo urbano y lo anglosajón; la barbarie era la tierra, el indio y el mestizo. Esta matriz supremacista y selectiva quedó congelada en la Primera Parte de nuestra carta magna (Declaraciones, Derechos y Garantías), un bloque dogmático que —por acuerdos políticos— no se modificó en la Reforma Constitucional de 1994 para proteger los derechos consolidados.

Allí sobrevive intacto el Artículo 25, que ordena de forma taxativa "fomentar la inmigración europea". No dice global; dice europea, buscando reemplazar la población nativa a la que consideraban culturalmente inferior.

Este desprecio histórico por lo propio se traduce hoy en políticas entreguistas. El actual gobierno pretendió, mediante desregulaciones normativas a la Ley de Tierras, rifar nuestro suelo rural a los grandes capitales del norte.

Por suerte, ese intento fue volteado por el rechazo de más del 80% de una población argentina bien nacida que defiende su soberanía.

La contradicción de los alberdistas modernos es total: están dispuestos a regalarle el territorio al extranjero poderoso del Norte, pero persiguen con saña al migrante de la Patria Grande.

Esta doble vara expone la pregunta incómoda: ¿somos racistas los argentinos? La respuesta habita en la Matrix de nuestra identidad. El racismo local opera por omisión, por desprecio sutil y por la obsesión patológica de autopercibirnos como "la Europa de Sudamérica" para invisibilizar el genocidio de los pueblos originarios, la raíz afro y la inmigración latinoamericana.

Hoy, ese racismo de la Generación del '37 se volvió explícito y televisado. Diputadas outsiders del oficialismo, como Karen Reichardt, se ríen en spots publicitarios celebrando con globos que los extranjeros "marrones" de los países vecinos deban pagar la salud pública o que los estudiantes de la región sean arancelados.

No hay búsqueda de eficiencia fiscal en esas sonrisas; hay un goce cruel en la exclusión del semejante.

El alberdismo moderno es el brazo ideológico de este racismo estructural. Al santificar la mirada selectiva de 1853, legitiman una jerarquía donde lo europeo y el capital anglosajón son sinónimos de orden, mientras que el hermano latinoamericano es considerado de segunda categoría. 
Desde la perspectiva de los derechos humanos, es urgente desarmar estos discursos que disfrazan la xenofobia de justicia económica.

Seguir adorando el sesgo racial del siglo diecinueve y pretender rematar el territorio al mejor postor no nos hace modernos y del primer mundo; nos hace colonizados, anacrónicos y profundamente racistas.

(*) Politólogo en formación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y militante de derechos humanos en H.I.J.O.S. La Pampa.

Comentarios
 
ACLARACIÓN: No se publicarán insultos, agravios, ni cualquier otro texto con términos injuriosos.
Tampoco se publicarán comentarios con mayúscula fija.
No observar estas condiciones obligará a la eliminación automática de los mensajes.
 
Escriba su comentario



Diseño y diagramación: A P