MARTES 12 de Mayo
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  MARTES 12/05/2026
El Equipo de Antropología Forense identificó a 17 desaparecidos de La Perla
El juez federal Hugo Vaca Narvaja dio a conocer los nombres de 16 de las personas identificadas a partir de los restos hallados. Se suman a las doce anunciadas en marzo.

El juez federal de Córdoba, Hugo Vaca Narvaja, informó oficialmente que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó a 17 personas que estuvieron secuestradas en el campo de concentración de La Perla, y permanecían -hasta ahora- desaparecidas.

La conferencia de prensa comenzó pasadas las 11 en los tribunales federales de Córdoba con presencia de las familias.

Si bien fueron 17 las identificaciones, el juzgado solo dio a conocer 16 de los nombres, ya que en uno de los casos hubo un pedido explicíto de los parientes para que no se difundiera.

El EAAF logró recuperar los restos de:

Graciela María de los Milagros Doldán: era abogada laboralista, militante de Montoneros y fue compañera de Sabina Navarro. Fue secuestrada el 26 de abril de 1976 en su departamento de Córdoba Capital. Fue sacada del campo de concentración a mediados de febrero de 1977 para ser asesinada.
Juan Carlos Navarro: era obrero industrial, trabajaba en Arcor y militaba en el Partido Comunista (PC). Fue secuestrado el 18 de octubre de 1977.
Néstor Guillermo Llelin: era oriundo de Salta, viajó a Córdoba a estudiar Derecho. Trabajaba en Fiat Concord y militaba en el PC. Fue secuestrado el 6 de septiembre de 1976.
Adrián José Ferreyra: era oriundo de La Rioja, estudiaba Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y en la Comisión de Familiares de los Presos Políticos de Córdoba. Fue secuestrado el 29 de marzo de 1976.
Marta Susana Ledesma Vera de Comba: era trabajadora no docente de la UNC. Militaba en el PRT. El 10 de diciembre de 1975, fue secuestrada junto con su marido, Sergio Héctor Comba, y sus dos hijos -que fueron entregados a la familia-. Estuvo cautiva en La Ribera, y se presume que luego fue trasladada a La Perla.
Víctor Carlos Díaz.
Ester Felipe de Mónaco y Luis Mónaco: Ester era psicóloga y Luis, periodista. Fueron secuestrados el 11 de enero de 1978. Ambos tenían una hijita, Paula, de apenas 25 días de vida.
Silvia del Valle Taborda.
Nélida Noemí Moreno de Goyochea y José Luis Goyochea.
Edelmiro Cruz Bustos.
Rosa Cristina Godoy de Cruspeire y Carlos Cayetano Cruspeire.
Oscar Segura Ranieri.
Gustavo Daniel Torres.

“Es probable que haya más identificaciones”, dijo Vaca Narvaja, aunque explicó que no podía dar más precisiones.

Los trabajos del EAAF en La Perla

Entre septiembre y noviembre del año pasado, el EAAF realizó trabajos en una zona conocida como la Loma del Torito, aledaña al terreno donde funcionó La Perla. Como parte de esas labores de excavación, se lograron recuperar unos 1200 restos pequeños y fragmentados.

Las muestras están en análisis. En marzo se logró identificar a doce víctimas que estuvieron secuestradas en el centro clandestino. También se encontró la medalla que llevaba Jorge Omar Cazorla, esposo de Graciela Geuna, sobreviviente e impulsora de la querella para la búsqueda de los restos.

Este martes se conocieron los nombres de 16 de las otras 17 personas identificadas. Mientras tanto, las tareas continúan. El lunes pasado, los expertos del EAAF retomaron las exploraciones en la Loma del Torito.

Centro de detención, tortura y exterminio

La Perla funcionó como centro clandestino de detención, tortura y exterminio entre 1976 y 1978. Se estima que por allí pasaron entre 2200 y 2500 secuestrados. Solo unos pocos sobrevivieron.

En La Perla, quienes iban a ser “trasladados” eran cargados en camiones con los ojos vendados y las manos atadas. Eran fusilados en una zona aledaña y dejados en fosas clandestinas. Un baqueano, José Solanille, identificó el lugar, habló de los camiones, las detonaciones y hasta de la aparición de huesos.

Se presume, a partir de declaraciones de militares, que en 1979 hubo un operativo para remover esos cuerpos ante la inminencia de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Los perpetradores temían que se encontrara evidencia de sus crímenes.

Con maquinaria pesada, levantaron los restos que estaban en la Loma del Torito para llevarlos a otro lugar. Pero quedaron fragmentos que, a casi 50 años de esos hechos, están permitiendo terminar con décadas de desaparición e incertidumbre.

(Página12)

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