DOMINGO 27 de Septiembre
DOMINGO 27 de Septiembre // GENERAL PICO, LA PAMPA
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  DOMINGO 27/09/2026
Crónicas de la Vida Cotidiana: Viejas sí; meadas, nunca
Por María Virginia Figal (*)
Lo que dejó el Tercer Encuentro Nacional de la Revolución de las Viejas en Mar del Plata.

Nos han llamado viejas locas, viejas molestas, viejas inútiles y hasta “viejas meadas”. Son palabras utilizadas para ridiculizarnos, avergonzarnos y devolvernos al silencio. Pero en Mar del Plata sucedió exactamente lo contrario: las mujeres mayores tomamos la palabra.

Del 18 al 20 de septiembre se realizó el Tercer “Encuentro Nacional del Movimiento Federal Revolución de las Viejas”, bajo el lema “Vejeces activas. En el caos, resistencia y organización”.

Desde General Pico viajamos seis mujeres que integramos este movimiento y que fuimos, una vez más, en representación de General Pico, La Pampa.

No llegamos solamente para escuchar. Llegamos con nuestra experiencia, nuestras preguntas y también con las realidades de las mujeres mayores de nuestra provincia. Porque no queremos que otros hablen por nosotras ni ser solamente destinatarias de decisiones tomadas desde un escritorio. Queremos participar en la construcción de las políticas públicas que definen cómo se envejece en la Argentina.

Durante el encuentro trabajamos sobre distintos ejes que atraviesan la vida cotidiana de las personas mayores: salud mental, cuidados, dependencia, autonomía, vivienda, movilidad, participación social, violencias, sexualidad y acceso efectivo a nuestros derechos.

Hablar de salud mental en la vejez no solo es ausencia de enfermedad, no  significa hablar únicamente de diagnósticos o medicamentos. La salud mental también depende de tener vínculos, proyectos, una vivienda digna, libertad para decidir, posibilidades de trasladarse y espacios donde nuestra palabra sea escuchada.

El aislamiento, la pérdida de seres queridos, la disminución de los ingresos y la sensación de no ser útiles pueden producir un profundo sufrimiento. Pero también enferman el desprecio, la infantilización y la permanente sospecha de que, por ser mayores, ya no estamos en condiciones de decidir sobre nuestra propia vida.

Muchas veces nos hablan como si fuéramos niñas, y también recibimos destrato. La autonomía no significa poder hacerlo todo sin ayuda. Significa recibir los apoyos necesarios sin perder nuestra voluntad, nuestra dignidad ni nuestros derechos.

Otro de los temas centrales fue el cuidado. Durante generaciones, millones de mujeres cuidaron y seguimos cuidando a nuestros padres, madres, nietos, personas enfermas y familiares con discapacidad. Sin embargo, cuando envejecemos y necesitamos ser cuidadas, o tenidas en cuenta, muchas veces descubrimos que el sistema, o la trama familiar no tiene una respuesta para nosotras.

El derecho a cuidar debe ir acompañado del derecho a ser cuidadas. La responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre otra mujer de la familia como generalmente ocurre.

Necesitamos políticas públicas, servicios accesibles y una verdadera corresponsabilidad entre el Estado, las familias y la comunidad. También debemos cuidar a quienes cuidan, porque la sobrecarga física y emocional puede convertirse en enfermedad, agotamiento y soledad.

En Mar del Plata reafirmamos que las personas mayores no somos una carga. Somos mujeres con historia, saberes, deseos, sexualidad, capacidad de organización y derecho a seguir participando de la vida social y política.

La experiencia de La Pampa tiene fortalezas importantes. Nos sentimos privilegiadas y escuchadas, pero no es la realidad de todas las provincias. En General Pico, la Revolución de las Viejas trabajamos desde 2021 y hemos logrado presencia en centros de jubilados, espacios municipales, Consejo de Adultos Mayores, Universidad, Instituto de Bellas Artes, comisiones y organizaciones comunitarias. Existe cercanía territorial, conocimiento de las realidades locales y una fuerte voluntad de participación y buena recepción de nuestros representantes

Pero también reconocemos los desafíos. Necesitamos una organización más amplia, con más mujeres que se acerquen, mayor continuidad, comunicación y capacidad de incidencia política sin pretender cargos ni prioridades partidarias. Debemos llegar a más barrios y localidades, establecer redes entre las distintas provincias y transformar las conclusiones de los encuentros en acciones concretas.

Actualmente existen dificultades económicas, problemas de salud, falta de transporte, responsabilidades de cuidado y barreras tecnológicas. Por eso, construir un movimiento verdaderamente federal exige contemplar esas desigualdades y generar formas de participación accesibles. Habitar la vejez con respeto y reconocimiento en tiempos de caos parece una utopía, pero creemos que con difusión y educación intergeneracional podemos lograrlo

La consigna que atravesó el encuentro fue clara: “Nada sobre las personas mayores sin las personas mayores”. No queremos ser objetos de políticas para la vejez. sino sujetas de derechos que se conozcan y difundan. No romantizamos la vejez como algunas/os piensan, Queremos ser protagonistas de las decisiones que afectan nuestro presente y nuestro futuro.

“Mañana vas a ser yo”, una frase que surgió en las comisiones de trabajo y quedo grabada en nosotras para transmitir a las/os jóvenes.

El mundo, el país, la comunidad en que vivimos deben entender que una vejez activa no significa estar permanentemente ocupada ni demostrar que todavía podemos hacer todo. También tenemos derecho a descansar, pedir ayuda, sentir miedo o reconocer nuestras limitaciones. Una vejez activa no solo es ocupar espacios solamente de recreación sino es aquella que puede decidir, expresarse, vincularse y participar de acuerdo con sus deseos y posibilidades.

Frente al caos, la respuesta es la organización. Frente al viejismo, la palabra. Frente al aislamiento, la construcción colectiva. Y frente a quienes pretenden convertirnos en mujeres resignadas, calladas o invisibles, respondemos con humor, memoria y rebeldía.

Sí, somos viejas. Lo decimos sin vergüenza y con orgullo. Viejas con historias, cicatrices, aprendizajes, deseos y proyectos. Viejas que seguimos pensando, creando, amando y reclamando derechos.

Viejas, sí; meadas, nunca.

De una Revovieja para toda mi comunidad

¡Hasta pronto!

(*) María Virginia Figal
Profesora, Psicóloga Social - Miembro de APPSA, SADE, Registro de escritores - Activista en el Movimiento “Revoviejas de General Pico”

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