LUNES 30 de Marzo
LUNES 30 de Marzo // GENERAL PICO, LA PAMPA
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  LUNES 30/03/2026
Cómo que no hay conducción
(*) Por Héctor Mariani
El ex juez español Baltazar Garzón, referente indiscutible de los derechos humanos en su país, líder del anti franquismo y luchador por la memoria y justicia en España, estuvo hace pocos días en la Argentina.

Llegó para participar en los actos recordatorios por los 50 años de instauración de la dictadura de Videla, Massera y Agosti, acompañada y sostenida por el poder económico vía Martínez de Hoz y Cia.

Garzón no sólo estuvo en la marcha sino que cumplió distintas actividades antes y después del 24 de marzo y se permitió lo que para él es un rito insoslayable: visitar y charlar a fondo con Cristina Kirchner.

Coincidió con ella en su visión de los disparates a los que nos tiene acostumbrados el payaso paranoico, pero también resaltó la influencia y el apoyo que Milei tiene –por ahora y mientras le sirva-, de Magnetto y sus compinches del Círculo Rojo, que a la vez son quienes dirigen a la banda corrupta de jueces, fiscales, camaristas y supremos de la Corte que les responden.

También se encargó Garzón (que de este sabe y mucho) de reprobar los argumentos canallescos que estos malandras han utilizado para presentarlos como “pruebas” de los delitos que le endilgan a Cristina.

Cuadernos que se escriben, que después se queman, que vuelven a aparecer con letras diferentes, con fotocopias truchas y con embates inverosímiles del servil fiscal Diego Luciani, alumno ejemplar de Stornelli y Bonadío, armadores de las causas contra Cristina y ejecutores de secuestros, extorsiones y prisión para tantos inocentes como la ex presidenta: el fallecido Héctor Timerman, Julio De Vido, Amado Boudou, por nombrar sólo a algunos.

Pero si algo lo impresionó también a Garzón fue la impresionante movilización popular del 24, que tuvo epicentro en Buenos Aires y se replicó con éxito en todas las provincias. También en España, con un dato puntual, que reveló el propio jurista: bajo el lema “Cristina libre” hay una movida internacional para que organismos reconocidos de Europa y de América puedan influir, jurídicamente, para desarmar el bochorno anticonstitucional y antidemocrático pergeñado por Clarín, La Nación y sus esbirros judiciales contra Cristina.

La marcha, claro está, dejó a Milei al borde del nocaut. Por eso el impacto indisimulable de las transfugueadas de Adorni, la confirmación del deschave del caso Libra y sus consecuentes “cometas”. Por si fuera poco, el 3 por ciento de Karina reaparece no sólo con la confesión del compinche Spagnuolo sino también con la irrefutable gravedad de una crisis social y económica sin precedentes.

Obsérvese que los medios “amigos” ya tratan estos temas a los que siempre esquivaban y los guacamayos conocidos no le tiran como antes el salvavidas protector a un gobierno prácticamente terminado.

Ya verán Viale, Novaresio, Majul, Feinman, Trebucq, Nelson Castro (por citar sólo a algunos pocos) cómo ejercitar su libertad de expresión, de la que se dicen moralmente dueños y de la que son personajes de la peor calaña.

Quizás todo esto sirva a modo de introducción para el título de esta nota. Queda claro que la opresión mediática, económica y judicial logró el objetivo fundamental: meter presa a Cristina, engañar a muy buena parte del electorado, tomar el poder real de la Argentina con el payaso como bandera, sumir al 70 por ciento de la población en la pobreza, endeudamiento y desesperación por su futuro.

Pero les quedó un capítulo más que no lo pueden concretar: terminar con el kirchnerismo, que es decir terminar con Cristina. ¡Si hasta matarla quisieron!

Al contrario, el sufrimiento de la gente y la convicción de millones de argentinos de que jamás pudieron derrotarla, no han hecho más que agrandar su figura de manera directamente proporcional al desplome de Milei.

Esto el poder lo sabe, aunque no lo asimile. Lo que resulta inconcebible es que tantos dirigentes del peronismo se compren tan fácilmente el relato de los opinólogos que abundan en el distorsionado mundo mediático. Por ejemplo, sabedores de la caída del régimen repiten a cada rato que no hay oposición, o en todo caso, que no hay quien pueda liderarla.

Hablan de las distintas opciones del peronismo y le adjudican ese liderazgo a Axel Kicillof y en menor medida a Sergio Massa, que pueden ser candidatos en 2027, como no, pero nunca llegarán a líderes. Líder fue Perón y por eso lo persiguieron, lo derrocaron y mataron tanta gente. Líder es Cristina y por eso la metieron presa. Por ahora la tienen proscripta.

¿Tan difícil es darse cuenta de eso? ¿Tanto cuesta aceptar que el 24 de marzo la marea humana estaba compuesta por centenares de miles de peronistas y que la mayoría de ellos se identificaron con Cristina? ¿No se vio acaso que 50 mil almas fueron ese día previamente a verla en su encierro de San José 1111? ¿Tanto eluden su nombre aquí en La Pampa que ni de casualidad la mencionan quienes tienen que hacerlo por su calidad de dirigentes o funcionarios? ¿Tanto les cuesta entender que el pueblo está con Cristina?

Cómo será de grande ese apoyo popular, que Miryam Bregman, figura reconocida y combativa de la izquierda, dijo sin tapujos que la columna de La Cámpora en primer lugar, y la suya propia, fueron las más numerosas ese histórico día.

Sería bueno que el peronismo pampeano tome nota de lo que está pasando. Y que entiendan muchos de sus dirigentes que el kirchnerismo no es cosa ajena, porque es peronismo puro. Si niegan a Cristina, estarán negando a Perón.

Y sería bueno, también, que bajen línea y hagan docencia política para que todos –propios y no tanto-, lo entiendan. Y si tienen tiempo, por favor, pidan por Cristina Libre.

Por suerte para ella, y esto también hay que difundirlo, Cristina y Argentina tuvieron la buena noticia de que la justicia norteamericana avaló la expropiación de YPF y anuló el pago de la escalofriante multa de 16 mil millones de dólares que la jueza Loretta Preska había exigido en primera instancia para alegría de los fondos buitres.

Fallo que también festejaron Milei y Macri en aquellos tiempos, aunque ahora –hipócritamente-, se den vuelta y festejen este otro que dice totalmente lo contrario y le dé la razón a Cristina y Kicillof.

Coincidentemente con aquella decisión, Cristina había recibido un mensaje de Barack Obama que le aseguraba que un sondeo satelital norteamericano había detectado una reserva petrolífera de magnitud, segunda o tercera del mundo.

Era Vaca Muerta, a quien puso en marcha justamente Cristina, en un claro ejemplo de gobernar para y por la Patria.

Finalmente, un consejo para esa dirigencia que se mueve por derecha y confundida: sigan al pueblo y encontrarán a Cristina. O, si prefieren, sigan a Cristina y se van a encontrar con el pueblo.

(*) Periodista.

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