El resultado abre nuevos interrogantes sobre qué ocurrió con el frasco consumido por un grupo de familiares y amigos en Santa Rosa, que habría provocado al menos una muerte confirmada y una persona internada.
Según indicaron fuentes vinculadas a la investigación, los frascos fueron incautados en la vivienda donde se elaboraba el escabeche. Aunque los primeros estudios descartaron la presencia de la toxina, aún restan análisis complementarios, entre ellos, el cultivo de esporas, cuyo resultado es clave para avanzar en la causa.
La principal incógnita es cómo el escabeche consumido por Raquel Pumilla contenía la toxina botulínica. Entre las hipótesis que se evalúan, figura una contaminación puntual de un frasco, o una deficiente conservación del producto una vez abierto, con posible ruptura de la cadena de frío.
El martes pasado, la mujer que elaboró y comercializó el escabeche que habría provocado al menos una muerte -y otra en investigación, además de una persona hospitalizada- declaró ante la fiscal Cecilia Martini.
La audiencia fue solicitada por la propia imputada, y por el momento, no se realizó la audiencia de formalización ante un juez, por lo que aún no se definió el encuadre legal. No obstante, la calificación podría ser homicidio culposo.
Martini precisó que el expediente se encuentra en etapa de investigación preliminar, y que el encuadre jurídico se determinará a medida que se incorporen nuevos elementos probatorios.
El botulismo es una enfermedad poco frecuente pero grave, causada por una toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Suele desarrollarse en alimentos mal conservados o elaborados sin condiciones sanitarias adecuadas. La toxina afecta el sistema nervioso, y puede provocar parálisis muscular, insuficiencia respiratoria y la muerte, en los casos más severos.
La causa se inició de oficio el sábado 27 de diciembre, tras una alerta del Ministerio de Salud de La Pampa ante la sospecha de intoxicación por toxina botulínica asociada al consumo de conservas de elaboración casera. En ese marco, se realizó un allanamiento en un domicilio de Toay, donde se producían los alimentos sin habilitación oficial, en un procedimiento conjunto con personal de Epidemiología y Bromatología.
La Justicia investiga la muerte de Raquel Pumilla, ocurrida el viernes 26 de diciembre, y también el fallecimiento de la poeta y artista musical Hilda Alvarado, cuyos resultados periciales aún no son concluyentes.
El domingo pasado fue hospitalizado el escritor y periodista Juan Carlos Pumilla, esposo de Raquel, con síntomas compatibles con botulismo, pero ya fue dado de alta.
Las tres personas habrían consumido escabeches en mal estado durante una cena de unas ocho personas, productos identificados con la marca Juli-Mar, elaborados en Toay. La vivienda donde se producían las conservas fue allanada por orden judicial.
El Código Penal tipifica la elaboración y comercialización de alimentos contaminados como un delito contra la salud pública, que puede incluir penas de prisión cuando se producen muertes o lesiones graves, especialmente si se acredita negligencia o impericia, sin perjuicio de sanciones administrativas, decomisos y clausuras.
(DiarioTextual)