JUEVES 06 de Agosto
JUEVES 06 de Agosto // GENERAL PICO, LA PAMPA
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  MIÉRCOLES 05/08/2026
Así va a ser reelegido Milei: El laboratorio Cyberpunk y el plan para desguazar el federalismo argentino
Por Carlos De Laturi (*)
Hay que dejar de mirar las encuestas de los consultores de siempre y empezar a mirar la realidad:

La Argentina se convirtió en el escenario de un experimento tecnológico que el mundo observa con espanto.

La reconocida politóloga Asma Mhalla advierte en su obra, que el concepto del "Cyberpunk" ya no pertenece a una película de ciencia ficción con autos voladores; es lo que nos pasa hoy mismo en el bolsillo y con el celular.

Vivimos la transición hacia un nuevo régimen, donde el poder real ya no lo tienen los presidentes elegidos por el voto, sino una elite de magnates tecnológicos que controlan nuestras mentes a través de las pantallas, mientras se quedan con las riquezas de la periferia.

Así va a ser reelegido Milei. No será por las estructuras partidarias tradicionales ni por los métodos del siglo pasado, sino mediante la consolidación de este laboratorio digital y corporativo.

Para demostrar que esto no es una teoría abstracta de profesores universitarios, el desembarco ya es físico y territorial en nuestra propia tierra: el multimillonario Peter Thiel —fundador de PayPal y dueño de Palantir, la corporación de ciberespionaje más grande del planeta— se mudó en secreto con su familia a una mansión de Barrio Parque.

El aliado clave del gobierno nacional ya no asesora desde lejos: eligió instalarse a vivir adentro de este laboratorio. Hay que estar más atentos que nunca, porque vinieron a garantizar que el experimento funcione sobre nuestro suelo, y a asegurar la reelección del modelo desde adentro de nuestra propia casa.

La trampa de este Frankenstein Político fue armada por una dirigencia nacional ciega y egocéntrica, que operó con una miopía histórica imperdonable.

Mientras el oficialismo avanzaba capturando la neurobiología de la sociedad, gran parte de la oposición quedó atrapada en lo que denominamos una "política zombi”.

El ejemplo más claro es la desgastante interna entre el kicillofismo y La Cámpora, quienes se disputan a cielo abierto los sellos de partidos políticos vaciados de poder.

Intentaron prenderle fuego a la casa del vecino para asustarlo y terminaron incendiando toda la casa nuestra. Hoy, sus disputas de cartel se han transformado en puro contenido de entretenimiento y distracción, para que el algoritmo mantenga a la población hipnotizada frente a las pantallas, sirviendo de combustible indirecto para el proyecto oficialista, mientras por detrás se desmantela la estructura material del país.

Por eso, la respuesta ante esta ofensiva debe ser profundamente federal. La mirada de un diario nacional no puede seguir siendo porteño-céntrica, porque el verdadero desguace se ejecuta sobre el interior productivo.

Para provincias como La Pampa, este laboratorio plantea el peor de los escenarios posibles: la balcanización, que en criollo se traduce como un brutal e irreversible "sálvese quien pueda" provincial [contexto].

Cuando el gobierno central corta la obra pública de un plumazo, retiene los fondos legítimos para las cajas previsionales de los jubilados provinciales, y asfixia los recursos coparticipables que le corresponden a las provincias, lo que busca es desmantelar el pacto federal para arrodillar al interior.

El peligro real a mediano plazo es un territorio nacional fragmentado; un mapa donde las provincias queden solas, aisladas y debilitadas, obligadas a negociar su tierra, su energía, sus rutas y su producción agrícola directamente con corporaciones transnacionales y fondos de inversión extranjeros, perdiendo toda fuerza colectiva como Nación.

En este nuevo sistema, si el Estado nacional se retira y abandona a sus regiones, la soberanía ya no es de los gobernadores: pasa a ser de los dueños de los satélites y de las billeteras virtuales.

¿Cómo logra el sistema avanzar hacia la reelección sin que la sociedad reaccione? A través de un Totalitarismo Cognitivo. Las recientes y explosivas denuncias del presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, a escasos días de entregar el poder, son el espejo de lo que se viene. Petro no denunció el robo de boletas de papel en una escuela; denunció un "fraude electoral algorítmico" operado desde servidores extranjeros.

En la era digital, la soberanía ya no se define únicamente en las urnas analógicas, sino en las líneas de código de infraestructuras corporativas transnacionales. Las redes sociales y los sistemas de inteligencia artificial no son herramientas inocentes para mirar videos: son armas de captación psicológica masiva. Están diseñadas para mantenernos atrapados en un trance colectivo a través de la dopamina, la provocación y el entretenimiento constante.

Los memes y los ejércitos de trolls difunden mensajes simples e impactantes para que la militancia política se vuelva un videojuego lúdico, donde ser cruel o insultar al que piensa distinto se vuelve estéticamente "divertido" para los jóvenes.

Mientras las pantallas nos distraen a diario con falsas guerras culturales armadas en los laboratorios de comunicación, en el interior analógico, en el de carne y hueso, se sufren los efectos materiales de la recesión: comercios locales que bajan la persiana, pymes asfixiadas por las tarifas, y boletas de servicios públicos que se vuelven impagables para una familia trabajadora.

Nos quieren transformar en simples usuarios adictos al celular, para que no veamos cómo se destruye la estructura material que sostiene a nuestras comunidades.

El límite de cualquier algoritmo, sin embargo, siempre es la biología y la materia. El odio digital puede ser entretenido en la pantalla, pero no llena la heladera, no pavimenta una ruta, no cura en los hospitales regionales ni genera empleo genuino para nuestros jóvenes. Los modelos de bienestar más exitosos y estables del planeta, como los países nórdicos, demuestran que el único antídoto contra la disolución social y el caos, es un Estado robusto, inteligente y eficiente, que proteja a su tejido productivo y mantenga al territorio integrado. Al trance digital se le gana con certezas analógicas.

Defender el federalismo hoy desde una perspectiva nacional, no es un capricho partidario ni una nostalgia folclórica del pasado; es la única trinchera institucional que nos queda para evitar que el destino de nuestro interior productivo termine siendo manejado por control remoto desde una oficina de Silicon Valley.

Como militantes de derechos humanos de H.I.J.O.S. La Pampa entendemos que la dignidad, la memoria y la soberanía se defienden en la calle y junto a nuestro pueblo. La pulseada ya comenzó en el asfalto y en los recursos. O recuperamos nuestra identidad como ciudadanos federales defendiendo el territorio, o aceptamos ser usuarios dóciles mientras aseguran la continuidad del régimen desarmando nuestra propia casa.

(*) Carlos De Laturi
Politólogo en formación (UNTREF) y militante de H.I.J.O.S. La Pampa

Comentarios
 
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 06/08/2026 | 12:21 Hs
Enviado por juancruz
qe bueno
 
 06/08/2026 | 10:46 Hs
Enviado por pato
Queda algo?
 
 06/08/2026 | 06:10 Hs
Enviado por Este señor que se pone el gorro de los judíos
Y después abraza el muro de los lamentos, que le pasa?
 
 06/08/2026 | 05:32 Hs
Enviado por Ciudadano
Muy bueno el artículo, tal cual es así y estamos viviendo en una nube de pedos, vienen por todo, ya están, en casi toda Latinoámerica, debemos salir todo el pueblo a la calle, parar demostrarles la fuerza de una Nación unida, de lo contrario seremos esclavos de la elite mundial
 
 06/08/2026 | 00:48 Hs
Enviado por Jorge
Sólo espero que el pampeano que quiere a su provincia vote con una mano en el corazón y que ésta gente nunca llegue a gobernar la Provincia. Éso sería irreversible y no nos recuperamos más, vienen por todo
 
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