Steve Bannon, uno de los principales colaboradores de Donald Trump y referente del fascismo republicano, advirtió que el gobierno estadounidense podrá desplegar agentes del cuestionado Servicio de Inmigración y Control (ICE) en las próximas elecciones intermedias para evitar que voten migrantes, y a la vez, detenerlos y deportarlos.
“Nunca más permitiremos que nos roben una elección”, lanzó el exasesor de campaña del presidente estadounidense, que en los últimos días volvió a ser noticia porque su nombre apareció en las agendas del magnate y pederasta Jeffrey Epstein.
La amenaza de Bannon
Bannon es un influyente empresario reconocido mundialmente por su retórica de ultranacionalista, expresiones reaccionarias y fomento de campañas de odio.
La última vez que su imagen recorrió las portadas, fue cuando esbozó un saludo nazi durante una ultraderechista Conferencia de Acción Conservadora (CPAC) realizada en febrero pasado.
Esta vez volvió a aparecer en los medios durante una entrevista en un programa partidario, donde volvió a lanzar su discurso xenófobo, y se refirió a los próximos comicios legislativos previstos para noviembre de este año.
“Vamos a tener a los agentes del ICE alrededor de las urnas en noviembre. No vamos a quedarnos aquí sentados y permitir que (los inmigrantes) roben al país otra vez”, expresó a su interlocutor.
Y fue aún más enfático y amenazante: “Puedes quejarte y llorar y tirar tus juguetes por la ventana todo lo que quieras, pero nunca más permitiremos que nos roben una elección”.
Su arenga para que la cuestionada fuerza -que provocó la muerte de inmigrantes durante redadas en Minneapolis- es una muestra más de cómo opera el trumpismo.
Los operativos del ICE desataron una cruda polémica en el seno de la política estadounidense. Sus redadas ilegales, apertura de centros de detención de inmigrantes, apresamiento de niños, supresión de derechos y deportaciones masivas, fueron condenadas tanto adentro como afuera de las fronteras norteamericanas.
Bannon y Trump
Bannon no sólo es uno de los ideólogos del ascenso de Donald Trump al poder, sino también un estratega de políticas ultraconservadoras en los Estados Unidos, e impulsor de movimientos de ultraderecha en distintos países.
Su influencia en los medios lo llevó a ocupar un cargo en la Casa Blanca como uno de los principales asesores de Trump, y como integrante del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense. Pero sus discursos y campañas de odio a cielo abierto obligaron a la administración republicana a apartarlo de esos lugares de amplia visibilidad. Desde entonces, operó en las sombras.
Fraude y fianza
Al poco tiempo fue procesado por fraude, tras ser acusado de desviar los fondos que había obtenido para la construcción del muro antinmigración de Trump. Lo condenaron a 15 años de prisión, pero tras admitir el delito y pagar una fianza de 5 millones de dólares, quedó en libertad.
(Página12)