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  LUNES 16/02/2026
Alarma hídrica en Neuquén por baja histórica de lagos
Desde la AIC esperan que las lluvias del otoño aporten el caudal suficiente para recuperar la cuenca del Limay, Neuquén y Collón Curá.

La sequía prolongada que atraviesa la región encendió las alarmas para los responsables de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), que esperan que las lluvias de este otoño ayuden a recuperar el nivel de los lagos de la cuenca del Limay, Neuquén y Collón Curá. Hoy, estos espejos de agua alcanzaron sus mínimos históricos, por lo que las precipitaciones de abril y mayo son necesarias para revertir la situación.

Fernando Frassetto, meteorólogo de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), explicó el escenario complejo que atraviesan los lagos la cuenca. “El primero de abril empieza el período hidrológico, es el inicio del calendario de lluvias”, dijo en una entrevista con Canal 7.

“El otoño es muy importante para recuperar las cuencas y estabilizarla. Recuperar el subterráneo, los suelos, los bosques y los lagos que están muy bajos, para poder después tener escurrimientos normales”, detalló el especialista.

Según explicó, en la región se vive un panorama de extrema sequía, con niveles en los lagos que son comparables a los años más secos registrados en los últimos cien años. “Hasta ahora, por cómo marcha en las cuencas Neuquén, Collón Curá y Limay, estamos por debajo del 98, el año más seco de los últimos cien”, aseguró.

Pese a que la tendencia podría causar un contexto de sequía aún más preocupante que ese, registrado hace casi treinta años, los especialistas del área de meteorología de la AIC se ilusionan con la temporada de otoño, cuando comienza el calendario hidrológico y las lluvias suelen ser más abundantes.

“Si seguimos esta tendencia, estamos peor que en ese año”, dijo, y agregó: “Vamos a ver cómo llegamos a marzo, pero con este panorama, estamos por debajo del año más seco”.

Frassetto aclaró que las lluvias del otoño son necesarias para recomponer los bajos niveles de los lagos a través del nivel subterráneo, ya que el aporte del deshielo fue bajo a partir de las nevadas escasas que se registraron en el último invierno en la cordillera neuquina.

“Las lluvias de otoño deben ser lo suficientemente importantes para alimentar el subterráneo”, dijo, y aclaró que “para eso hacen falta entre trescientos y cuatrocientos milímetros de lluvia, lo que pase a partir de abril y mayo es la llave del año para que los ríos crezcan”.

Estrés hídrico

Especialistas en medio ambiente y meteorología explicaron los motivos por los cuales este verano se siente diferente en Neuquén, con temperaturas más altas, más días de condiciones extremas, y una sequía que incrementó el riesgo de incendios forestales. El cambio climático en la zona, también se expresa a través de un fenómeno conocido como estrés hídrico.

El estrés hídrico no es una consigna abstracta, sino una ecuación que se vuelve cada vez más exigente. Por un lado, en el oeste y noroeste provincial se registran descensos de precipitaciones del orden del 10% por década a nivel anual, y de hasta 20% por década en verano. Por otro, los ríos muestran tendencias negativas en caudales medios y mínimos.

En particular, el río Neuquén registra un descenso del caudal del orden de -0,6 m³ por año, junto con cambios en su régimen hidrológico, como la desaparición del pico invernal asociado a lluvias intensas.

Una de las claves técnicas para entender esta relación, es la isoterma de 0°C, es decir, la altura a partir de la cual la precipitación cae como nieve en lugar de lluvia. Cuando esa línea asciende, lo que antes se acumulaba como nieve pasa a caer como lluvia, perdiéndose un almacenamiento natural de agua fundamental para el verano.

En Neuquén se observa un ascenso progresivo de la isoterma de 0°C, que superó entre 70 y 100 metros en promedio anual durante la última década. Esto tiene efectos directos sobre la acumulación de nieve, los ciclos de deshielo, y la disponibilidad de agua para los ríos neuquinos, impactando en consumo humano, riego, recreación, industria y costos asociados.

Desde la subsecretaría de Recursos Hídricos explicaron que, en este escenario, la gestión del agua requiere anticipación, con eficiencia en el uso, control de pérdidas y priorización de los usos esenciales.

(LMNeuquén)

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