A medio siglo de la fatídica madrugada del 16 de septiembre de 1976, cuando las fuerzas del terrorismo de Estado secuestraron, torturaron y desaparecieron a estudiantes secundarios en La Plata, desde H.I.J.O.S. La Pampa volvemos a levantar nuestras banderas de Memoria, Verdad y Justicia para abrazar la lucha de las juventudes que no se resignan.
«La Noche de los Lápices» no fue un hecho aislado ni una tragedia ingenua: fue parte de un plan sistemático de disciplinamiento social y exterminio para imponer un modelo económico de exclusión, endeudamiento y entrega.
La dictadura cívico-militar apuntó contra estudiantes secundarios organizados en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y en sus centros estudiantiles porque luchaban por el boleto escolar, pero fundamentalmente porque soñaban con una patria justa, solidaria y soberana.
La palabra y la persistencia de quienes lograron salir del horror clandestino transformaron la persecución en bandera y el dolor en justicia. Frente a los pactos de silencio de la dictadura, el testimonio vivo impidió la consumación del olvido, sentó a los genocidas en el banquillo de los acusados en los juicios de lesa humanidad y tendió un puente inquebrantable entre aquella generación diezmada y los pibes y pibas que hoy defienden la educación en las aulas. Sobrevivir también fue resistir, y esa memoria viva es hoy un patrimonio ético que no permitiremos que sea avasallado.
Hoy, a 50 años, los embates contra el futuro de nuestro pueblo adoptan nuevas formas: el desfinanciamiento planificado de la educación pública, la criminalización de la protesta estudiantil, la precarización de la vida de nuestros jóvenes y la proliferación de discursos negacionistas que pretenden relativizar el genocidio.
Frente a la prédica del individualismo salvaje y la apatía, respondemos como nos enseñaron las Madres, las Abuelas, los sobrevivientes y nuestros compañeros detenidos desaparecidos: con organización comunitaria, presencia en las calles y ejercicio activo de la memoria.
En General Pico, como en cada rincón de nuestra provincia, elegimos transformar el dolor en acción colectiva. Por eso conmemoramos este 16 de septiembre recuperando las paredes escolares y el espacio público a través de la cultura y la memoria compartida, sembrando conciencia junto a la comunidad educativa.
Reafirmamos nuestro compromiso ético e inclaudicable con la escuela pública, la soberanía popular y los derechos de las y los estudiantes.
COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS
(Cuyos cuerpos nunca fueron restituidos por la dictadura cívico-militar)
• María Claudia Falcone (16 años)
• Francisco López Muntaner (16 años)
• Claudio de Acha (17 años)
• Horacio Ángel Ungaro (17 años)
• Daniel Alberto Racero (18 años)
• María Clara Ciocchini (18 años)
Recordamos también a Víctor Treviño, estudiante secundario secuestrado en esa misma época en la ciudad de La Plata.
ESTUDIANTES SOBREVIVIENTES
(Quienes pasaron por el circuito concentracionario clandestino y mantuvieron viva la voz de la verdad y la justicia)
• Pablo Díaz (19 años al momento de su secuestro, cuyo testimonio fue determinante en el Juicio a las Juntas y en la reconstrucción histórica).
• Emilce Moler (17 años, testimonio inclaudicable y militancia pedagógica).
• Gustavo Calotti (18 años, secuestrado en los días previos e integrante del mismo colectivo militante).
• Patricia Miranda (17 años, sobreviviente del cautiverio clandestino junto a sus compañeros).
¡A las y los sobrevivientes: gracias por el coraje, la memoria y la coherencia militante!
¡Compañeras y compañeros detenidos desaparecidos: presentes, ahora y siempre!
¡30.000 compañeros detenidos desaparecidos: presentes!
¡Los lápices siguen escribiendo!