A las 19 horas cerró las puertas de los vestuarios por última vez. Después se despidió de los compañeros de trabajo, además del entrenador Mauricio Giganti.
El profesor regresó a Ferro a principios de noviembre del año que pasó y comenzó a planificar el 2015. Esta tarde dijo adiós.
“Me voy con un sabor un poco agridulce. Uno cuando se va de los lugares nunca le gusta. Se dejan muchas cosas y conseguí amigos. Trabajé con honestidad y sensatez”, contó a Maracó Digital.
Déboli reconoció que tal vez fue un error aceptar las dos funciones. “En definitiva, mi corazón, cabeza y capacidad está en el fútbol. Después de algunas charlas con los dirigentes comencé a trabajar en el fútbol pero ya era tarde”, aseguró a este medio.
Y agregó: “Fue un año exitoso en lo futbolístico, tanto arriba como abajo. Fuimos campeones en querer mejorar, crecer y estar cerca de los entrenadores durante los últimos meses”.
Tras cerrar su segunda etapa en Ferro, ya que antes estuvo como entrenador, mencionó que “un proyecto formativo son mínimo cinco años y yo me estoy yendo a los 13 meses”.
“Todo lo que estaba a mi alcance lo puse. Me voy triste porque me hubiera gustado quedarme 3 o 4 años más y desarrollar el fútbol como uno lo piensa y creo tengo la capacidad para hacerlo”, señaló.
Por último, Déboli comentó que se va sabiendo que “tiró una semillita como para que después se sigan tirando más y vayan creciendo” y que las personas que puedan llegar “sigan andando este camino o lo hagan mejor”.
El ahora excoordinador se va de la ciudad este fin de semana y aspira -en uno o dos años- a crear junto a algunos amigos un club propio en la ciudad de Lincoln. “Le doy gracias a todos los dirigentes, padres, chicos y a toda la gente que uno fue conociendo. Felices fiestas y gran 2016 para todos”, cerró.