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  DOMINGO 05/04/2026
8 aportes de la milenaria cultura persa a nuestra vida cotidiana
“El mundo persa es el responsable de muchas de las ideas que tenemos en Occidente”, dice el profesor José Cutillas, quien estudió y enseñó en Irán.

“Desde nuestro punto de vista, pensamos que todo es eurocéntrico, que todo tiene su origen en el mundo grecolatino, y que allí se dio el pistoletazo de salida de cualquier idea”, indica el docente de Lengua Persa y Cultura Iraní en la Universidad de Alicante.

Pero en el periodo persa preislámico surgieron conceptos a los que “estamos muy acostumbrados: hay infinidad de elementos que provienen de ese mundo que hemos hecho nuestros”.

Por ejemplo, al estudiar cómo las sociedades europeas se fueron estructurando a nivel político administrativo, encuentra características claramente establecidas en el gigantesco imperio persa aqueménida (550-330 a.C.).

En lo religioso, el monoteísmo estuvo presente en el antiguo Irán hace aproximadamente 3500 años, cuando Zaratustra fundó el zoroastrismo.

“Los conceptos de los ángeles, de profeta, ya los vemos en el zoroastrismo”, dice el académico, así como los del Cielo y del Infierno.

Para el historiador Tom Holland, “Persia es, al menos, tan influyente en la historia mundial como Atenas, si no más”.

El autor participó en la charla “What have the Persians ever done for us?” (¿Qué hicieron los persas por nosotros?) que organizó la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres y la Sociedad Iraní británica.

Contó que Heródoto, llamado el padre de la historia en Occidente, fue un admirador de los persas.

“Tiene una frase famosa que dice que los persas enseñan tres cosas: disparar con el arco, montar a caballo y decir la verdad”.

Para los reyes del imperio persa, la verdad estaba inmersa en “una gran batalla cósmica” con la mentira, como la luz con la oscuridad, el bien con el mal.

En BBC Mundo queremos llevarte a un fascinante viaje por Persia, antes y después del Islam, a través de ocho aportes de su milenaria cultura.

1. Vestir pantalones

Entre 5000 y 2000 años atrás, los hombres de diferentes civilizaciones vestían faldas: sumerios, asirios, griegos, cuenta el Instituto Arqueológico Alemán en el documental “The Invention of the Trousers” (La invención de los pantalones).

Los romanos iban a la guerra con las piernas descubiertas y una túnica.

Precisar dónde y cuándo se inventaron los pantalones es extremadamente complejo. Sin embargo, muchos expertos creen que en su desarrollo estuvieron involucrados pueblos nómadas como los escitas, de origen iraní, que florecieron en las estepas euroasiáticas.

“Para el 600 a.C., en el arte griego, los pantalones se volvieron emblemáticos de los arqueros extranjeros, especialmente escitas, persas y amazonas”, escribió Adrienne Mayor en el artículo “Who Invented Trousers?” (¿Quién inventó los pantalones?) de la revista Natural History.

En vasijas griegas aparecen guerreras, y la mayoría de ellas “visten túnicas y pantalones, o leggings, similares a los que usaban los hombres escitas”, señaló la historiadora, que recordó esta pieza.

Según el Museo Arqueológico de Grecia, Heródoto contó que los persas “llevaban en la cabeza gorros sueltos”, túnicas con mangas y “pantalones”.

Usaban pantalones por su ascendencia, explica Lloyd Llewellyn-Jones, profesor de la Universidad de Cardiff en el video del Museo Británico “Persia and Greece - Objects in Focus: Oxus Treasure figures” (Objetos de interés: Figuras del tesoro del Oxus).

“Los persas se originaron en las estepas de Eurasia y eran nómadas que montaban a caballo”. Esa actividad era fundamental en su vida, y para proteger su cuerpo y estar cómodos al recorrer largas distancias, se vestían con pantalones.

Es muy posible que los persas ayudaran a propagar esa prenda.

En persa, por ejemplo, hay una palabra que significa “prenda de pierna”: pā[y]ǧāme.

Según el Diccionario de la lengua española, de esa palabra salió una en hindi, pā[e]ǧāma, y de esa, una en inglés: pyjamas.

Y de esta última surgió nuestra palabra pijama, aunque pyjama, entendida como la prenda para dormir, se popularizó a finales del siglo XIX después de que los británicos vieran a los habitantes de la India vestir una blusa y un pantalón holgados.

2. La “primera” declaración sobre el derecho de los pueblos a vivir libres

En septiembre, en una conferencia de la Unesco, se presentó una iniciativa para fomentar los principios planteados en un objeto de más de 2.500 años de antigüedad.

Conocido como el Cilindro de Ciro, es una pieza de arcilla en la que se gravaron en escritura cuneiforme las reformas de un rey de Persia, y que “muchos especialistas consideran la primera carta de los derechos humanos conocida”.

Era el año 539 a.C. y Ciro el Grande, que acababa de conquistar Babilonia, lideraría el primer gran imperio mundial.

El gobernante no sólo dejó en libertad a los cautivos que fueron esclavizados, sino que les permitió volver a sus tierras. Respetó, además, las tradiciones y religiones de decenas de comunidades étnicas.

Neil MacGregor, quien fue director del Museo Británico, recordó, en la charla TedTalk “2600 años de historia en un objeto”, que la entrada de Ciro “sin pelea” a Babilonia, fue “un gran momento en la historia del pueblo judío”.

Gracias al rey persa, los judíos pudieron regresar a Jerusalén, que había sido saqueada por los babilonios.

El imperio que lideró Ciro fue “el primer estado multicultural y multirreligioso a gran escala”, una potencia que tuvo 200 años de estabilidad.

El legado de Ciro llegó a Europa, donde lo tuvieron como ejemplo. Un libro de Jenofonte (historiador de la antigua Grecia) sobre él “fue uno de los grandes textos que inspiraron a los Padres Fundadores de la Revolución Estadounidense”, contó MacGregor.

“Este objeto es una de las grandes declaraciones de una aspiración humana. Aparece en la Constitución de Estados Unidos. Sin duda, dice mucho más de las libertades reales que la Carta Magna”.

Hoy nos recuerda sobre el “derecho de los pueblos a vivir juntos en el mismo estado, con diferentes credos, en libertad”.

3. Los jardines y el paraíso

“La razón por la que la mayoría de las casas tienen un jardín o un patio, probablemente se deba a los persas”, escribió Jonny Thomson en el artículo “5 ways ancient Persia shaped our modern World” (5 maneras en las que la Persia antigua moldeó nuestro mundo moderno) de Big Think.

El filósofo señala que, aunque los egipcios tuvieron oasis y los babilonios los Jardines Colgantes, fueron los persas los que hicieron que los jardines se popularizaran.

No sólo eran espacios para el disfrute de los gobernantes, sino para el resto de la población en la búsqueda de la armonía con el cosmos.

“El jardín persa” entró en la lista del patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).  “Caracterizado por su división en cuatro sectores y por la omnipresencia del agua como elemento de irrigación y ornamentación, el jardín persa se concibió como un símbolo del Edén y de los cuatro elementos zoroástricos: el cielo, la tierra, el agua y el mundo vegetal”, indica la UNESCO.

Esa asociación del jardín con un paraíso en la tierra nos lleva al origen de esa palabra.

Según el Diccionario de la lengua española, paraíso proviene del latín paradīsus, que se originó del griego parádeisos: “jardín”, “paraíso”.

Los griegos la tomaron de pairidaēza, palabra del avéstico (dialecto del iraní antiguo) que hacía alusión a los jardines reales.

Más allá de lo etimológico, la UNESCO destaca cómo el jardín persa fue “la principal referencia para el desarrollo del diseño de jardines en Asia occidental, países árabes e incluso Europa”.

“Es la geometría y simetría de la arquitectura, junto con el complejo sistema de gestión del agua, las que parecen haber influido en el diseño de todos estos jardines”.

4. Un servicio postal formal

Thomson cuenta que, aunque los egipcios y los asirios tuvieron servicios de mensajería, fueron los persas que le dieron al mundo “su primera red de relevos y oficinas postales”.

Era la época en la que el imperio era liderado por Darío I, que ascendió al poder en 521 a. C.

Según el académico, los mensajeros recorrían largas distancias a caballo, y llegaban a sitios establecidos para descansar.

A la mañana siguiente, desayunaban, agarraban otro caballo y seguían su recorrido.

“Era mucho más rápido, más seguro y mucho más eficaz que cualquier sistema anterior”.

El profesor Cutillas nos recuerda cuán vasto fue el imperio persa que llegó a abarcar tres continentes.

“Para comunicarse tuvieron que inventar el correo, era la forma de tener a todas las partes del imperio conectadas, y eso llegó a nuestros días”.

5. Sus famosas alfombras

En 1929, un hallazgo deslumbró a los arqueólogos.

Tras una excavación en Siberia, encontraron unas tumbas con cuerpos momificados, un carro ceremonial y múltiples objetos de casi 2.500 años de antigüedad.

“De todos los tesoros encontrados en Pasirik, acaso el más importante sea una alfombra gruesa y multicolor, tejida con una técnica especial, en cuya superficie casi cuadrada (2x2mts. aproximadamente) se representan caballos y jinetes, ciervos pastando, grifos y plantas estilizadas”, escribió Mariya Zavitukhina en “Pasirik: el pueblo congelado del Altai”.

“Esta alfombra, la más antigua del mundo en su género, despierta justa admiración por la habilidad de los tejedores iranios”.

Según ese artículo de El Correo de la UNESCO, era posible que los nómadas de esa zona intercambiaran ganado y metales preciosos por alfombras y ropa de lana, “confeccionadas en el estilo característico del Irán”, que llegaban por Asia central.

Aunque es muy difícil precisar cuándo y dónde nació la alfombra, todo apunta a que su desarrollo se dio en una amplia región conocida como el cinturón de las alfombras, que abarca Asia central y Medio Oriente, zonas que incluyen el actual Irán, le dice a BBC Mundo, Margaret Squires, docente del Instituto de Arte Courtauld en Londres.

“El arte del tejido de alfombras tiene al menos 2.500 años, probablemente mucho más”, añade, pero independientemente de su cuna, Irán fue un actor clave en su florecimiento.

“Sin duda, la alfombra anudada es la exportación cultural iraní más reconocida a nivel mundial, y eso se remonta al siglo XVI, cuando, durante el periodo safávida, se usó como un regalo diplomático”.

Algunas fueron objetos de lujo, magistralmente diseñadas por artistas y anudadas a mano, obsequiadas a reyes e instituciones religiosas.

Con los siglos, se transformó en una mercancía y en una manifestación artística reconocida internacionalmente.

“En un contexto occidental, cristiano, esta idea de que las alfombras marcan un espacio, se ha materializado vívidamente al colocar una alfombra persa debajo del féretro del Papa, lo cual pasó en los últimos tres funerales papales. Marcaron un espacio sagrado”.

Y no es algo nuevo, las alfombras persas han estado en recintos religiosos desde el siglo XIV, señala la investigadora.

“He estado en iglesias católicas en muchos países y he visto alfombras persas al pie del altar”.

“Estamos tan acostumbrados a verlas en nuestras vidas diarias que no nos damos cuenta de sus conexiones culturales”.

6. Una enciclopedia médica monumental

En 1913, William Osler, considerado como el padre de la medicina moderna, impartió unas conferencias tituladas “La evolución de la medicina moderna”, en la Universidad de Yale.

El doctor canadiense habló de “uno de los nombres más importantes en la historia de la medicina”: Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena.

“Es el autor del libro de texto médico más famoso jamás escrito. Se puede afirmar con seguridad que el ‘Canon’ se mantuvo como una biblia médica durante más tiempo que cualquier otra obra”.

Osler hablaba del “Canon de Medicina”, una enciclopedia de cinco tomos que el médico persa, un gigante de la Edad de oro del islam, empezó a escribir en 1012.

Avicena, quien nació en 980, resumió en esa obra el conocimiento de fuentes griegas, romanas, indias, persas, islámicas, e incluyó sus propias observaciones y experimentos.

Su ‘Canon’ fue fundamental para la enseñanza de la Medicina en las universidades europeas, “especialmente durante el Renacimiento”, señala la Universidad de Nueva York.

“A pesar del auge de la anatomía y los nuevos descubrimientos científicos, el ‘Canon’ continuó siendo estudiado, reflejando su profunda integración a la medicina académica”.

Se utilizó en las facultades de Medicina europeas hasta mediados del siglo XVII, incluso en la Universidad de Padua se usó hasta 1715.

Aunque dos eruditos persas, Al-Razi y Al-Majusi, habían escrito textos médicos considerados magistrales, los expertos destacan el método científico de Avicena, cuán sistemático y claro fue en el “Canon”.

Tan vasto es el pensamiento de Avicena, que hay quienes ven su impacto más trascendental en la filosofía.

Para Tony Street, profesor emérito de la Universidad de Cambridge, al final de su vida, Avicena “había suplantado a Aristóteles como el filósofo más importante de todos los tiempos, al menos para los eruditos musulmanes”.

Y todo comenzó cuando de adolescente, tras curar a un sultán, le dieron acceso a la majestuosa biblioteca de los samánidas, una dinastía iraní que promovió la educación.

7. En las ecuaciones cubicas

Es muy posible que hayas oído hablar de Al-Juarismi, el llamado padre del álgebra.

Gracias a un libro de este matemático persa, Occidente conoció el sistema numérico indo-arábigo que, junto al punto o coma decimal, son la base de los números que usamos.

Al-Juarismi nació en 780 y emigró de Persia oriental a Bagdad. Allí dirigió la Casa de la sabiduría, una academia extraordinaria fundada durante la Edad de oro del islam.

Otro eminente matemático de ese periodo fue Omar Jayam, que nació en 1048, en Nishapur, un centro intelectual iraní.

“Omar Jayam, y en general, la ciencia y las matemáticas persas, estuvieron profundamente influenciadas por todo el desarrollo que había en el mundo árabe”, le dice a BBC Mundo Marcus du Sautoy, profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford.

“Jayam fue uno de los pioneros en usar el álgebra, el nuevo lenguaje matemático que la Casa de la sabiduría y Al-Juarismi introdujeron, y que nos ayudó a entender cómo funcionan los números”.

Con su revolucionario “Tratado de Álgebra”, Jayyam extendió ese campo a las ecuaciones cúbicas, es decir, aquellas que se presentan en problemas relacionados con figuras tridimensionales y volúmenes.

El álgebra, para él, era el camino para solucionar problemas de geometría y de aritmética.

Llegó a identificar 14 diferentes tipos de ecuaciones cúbicas, y ofreció métodos para resolver algunas.

Hay quienes le atribuyen haber sido el primero en presentar una teoría general de las ecuaciones cúbicas, el primero en realizar una investigación científica sistemática sobre ellas.

“Lo original de Omar Jayyam es resolver ese tipo de ecuaciones cuando no existía un procedimiento para hacerlo”, le dice a BBC Mundo Alfonso J. Población, profesor de Matemáticas en la Universidad de Valladolid.

Y es que no fue hasta el siglo XVI, 500 años después, cuando, en Europa, se progresó en ese campo.

Cuando veas una ecuación con una x³ quizás te acuerdes de Jayyam, esa incógnita al cubo aparece en una infinidad de problemas que surgen en campos tan diversos como la economía, la ingeniería, la computación, entre muchísimos otros.

Incluso cuando veas un almanaque podrías evocar a este matemático. Sus cálculos ayudaron a concebir el calendario persa, considerado uno de los más precisos de la historia (mucho más que el gregoriano).

Es posible que en internet ya hayas conocido a Jayyam a través de alguno de sus poemas. De hecho, su obra Rubaiyat es la razón por la que muchos en Occidente sepan de él.

8. Un superalimento

Hace más de 2000 años, en Persia, se cultivaron espinacas por primera vez.

Se cree que en el siglo VI los chinos ya la consumían, y que alrededor del siglo XI, los árabes la llevaron a España, indica la Universidad de Wisconsin-Madison.

“Para el siglo XIV, se había extendido al resto de Europa y con los primeros colonos llegó a América”.

La palabra espinaca proviene del árabe isbānaẖ o isfānaẖ, que surgió del persa espenāẖ.

Si preparas un escabeche de espinacas bien delicioso, recuerda que esa palabra también es persa (sekbā).

Hasta aquí dejo este artículo porque pensé en comida iraní y me dio hambre, pero no puedo terminar sin mencionar el que ha sido un alimento para el espíritu de generaciones de iraníes (y no iraníes) por siglos: su poesía.

Unos versos de Sa’di -poeta admirado por Voltaire, Goethe, Victor Hugo- fueron bordados en una alfombra persa que está en la sede de las Naciones Unidas.

Su traducción la encontré en una publicación de la embajada iraní en México:

“Los seres humanos son miembros de un mismo cuerpo
Creados de una misma esencia y alma
Si un miembro sufre dolor
Los demás no pueden permanecer tranquilos
Si no sientes compasión por el sufrimiento humano
No mereces el nombre de ser humano”.

 

(Margarita Rodríguez para BBC News)

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