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  MARTES 15/05/2018
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Los 100 años de Selva, una historia familiar ligada a los pioneros del presente piquense
Esta columna podría titularse: “Las pequeñas historias que hacen grandes a los pueblos”, porque sus protagonistas son integrantes de familias que fueron construyendo el futuro de aquel pequeño pueblo que fuimos. Pero también es muy grato recordarlo para celebrar el siglo de vida de una de ellas: “Selva” Bonessi.

La última y única historia general de General Pico fue escrita por Ludovico Brudaglio, que comienza con la fundación de la ciudad y finaliza en el año 2017.

De allí en adelante nos podemos informar del pasado por pequeñas y parciales historias, anécdotas o relatos de algunos acontecimientos, de personas o familias de la ciudad que dejaron sus huellas.

Sin pretender ser historiador quiero aportar un acontecimiento importante para una familia, de algunos de sus miembros y particularmente de uno de sus integrantes. Si tuviera la capacidad de escritores como Boris Pasternak (Dr. Zhivago) o León Tolstoi (La guerra y la paz) con las relaciones formadas a partir de esta familia daría para escribir varios libros.

A fines de 1910 principios del veinte proveniente de Melincué (Santa Fe), llegó a General Pico Dn. Luiggi Bonesso con su esposa, Luisa Nin, instalándose en una casa de Calle 22 entre 21 y 23.

A don Luiggi se lo conocía familiarmente como “El Nono”. Por cosas de la época, ajenas a su voluntad, el italiano poco entendido y su combinación con el español, su nombre mutó a Luis y su apellido y el de sus hijos a Bonessi.

De aquella familia solamente voy a referirme, brevemente, a tres de sus hijos que migraron hacia Pico, por el aporte personal que hicieron al crecimiento de la ciudad y de una cuarta, con mayores detalles, que es quien atesora, con memoria envidiable, la historia familiar y del Pico que vivió.

Luis Mario era constructor, trabajaba para Molinos Fénix, vino a nuestra ciudad a reparar la chimenea del viejo molino y decidió radicarse definitivamente. Desde su llegada se vinculó rápidamente con “los Tanos” que vivían entonces y fue un activo participe de las actividades de la “Asociación Italiana XX de Septiembre” llegando a ocupar la Presidencia de la misma durante varios períodos muy importantes para la Institución.

Luis Ángel, llegó a Pico para trabajar en la “Carpintería Viscardis” y fue uno de los socios fundadores cuando esta empresa se transformó en “Industrias Maraco”, empresa que fue la proa del desarrollo industrial piquense y pampeano.

Desde su llegada se asoció al Club Sportivo Independiente y a la Asociación Italiana. Esta última lo contó como colaborador incansable cuando se organizaban espectáculos y fiestas en la vieja propiedad de Calle 16 entre 13 y 15. La Comisión Directiva del C.S. Independiente tenía que convocarlo e informarle las inquietudes o necesidades del club sabiendo de antemano que el apoyo que recibirían iba a ser irrestricto. Aún viven en Pico algunas personas que trabajaron con Luis en Maracó y sé que tienen los mejores recuerdos de su buena voluntad y dedicación para ayudar a quien lo necesitaba.

Dante llegó siendo joven por insistencia de sus hermanos y atraído por la gran oferta de trabajo para su profesión. Era pintor, así simplemente le decían antes, hoy sería “Pintor de Obra”. Muchas casas y cascos de estancias se vieron embellecidas por aquel artesano del pincel, la pinceleta, la brocha y, en sus últimos tiempos, el rodillo. Era un “maestro” de estos elementos y un artista con la pintura, cuando estas no eran ni tenían texturas, acabados y posibilidades de color que tienen hoy día.

Instalado en Pico conoció a una señorita llamada María. Juntos formaron una hermosa familia. El peso del apellido y la familia de su novia/señora, “los Pascual”, lo llevaron a asociarse al Club Ferrocarril Oeste, el que permanentemente lo contaba entre sus fervientes colaboradores e “hincha” futbolero, cuando la institución tenía su sede en Calle 10 esq. 17 y su cancha de futbol, “Las Tunas”, estaba donde hoy está todo el complejo.

Celvina “Selva” Bonessi, fue de las últimas en llegar, muy jovencita, 18/20 años. Llegó y había que trabajar. Por aquella época no se vivía en la casa paterna sin ayudar para “mantener la olla”. Consiguió trabajo rápidamente como vendedora en “Casa Galli” y allí estuvo muchos años.

Conoció a un joven que era camionero y dueño de su propio camión, todo un potentado, que se llamaba Alberto Ferraris, hijo de don Pablo, que fue uno de los hermanos de Juan Ferraris, el que trajo la primera máquina trilladora a estos pagos.

Selva se casó con Alberto, tuvieron un hijo, Jorge Alberto. “Tanteo”, para que sepan de quien hablo aquellos que lo conocieron. Jorge jugó fútbol y básquet en Independiente con “Laucha” Loscertales, Nelson Villa y tantos otros. Supo correr en Turismo Nacional con un Renault 12, lo vimos participando en carreras en el ex-autódromo de Independiente, en la “Vuelta de la Manzana” y otros circuitos.

Alberto compartió su época de rutas con los Brinatti, Diego y Juan Burgos, Parini, Sena, Rostagno, Villa (el papá de Nelson), “El Flaco” Rivera y todos aquellos que recorrían las rutas de tierra del país para llevar nuestra producción a los puertos o para traernos mercaderías y combustibles de Buenos Aires, Mendoza, Río Negro y tantos lugares más.

Estos viajes no eran simples ni cortos, llevaban varios días realizarlos. Selva allá en casa de calle 16 entre 17 y 19 cuidaba y se ocupaba del crecimiento de Jorge esperando el regreso de Alberto. Ya había dejado de trabajar en “la Galli”, las ocupaciones de la casa, que era muy grande, llevaba mucho tiempo.

Al principio no había lavarropas, se lavaba a mano. La ropa se confeccionaba en casa, las pastas, los postres, la cocina, salvo el asado del domingo que era exclusividad de papá, todas las otras cuestiones del hogar eran cosas de las mamás. A muchas mujeres de aquellos tiempos cuando alguien le preguntaba sobre su “oficio” tenían el alto honor y orgullo de contestar: “Soy Ama de Casa”, actividad y término que la vorágine y las necesidades de estos tiempos va haciendo desaparecer.

Jorge terminó el secundario y fue en búsqueda de su destino a Buenos Aires. Allá se casó con Graciela, arquitecta de profesión, tuvieron dos hermosas hijas que les van aportando nietos para que se entretengan. Alberto llegó a la edad de jubilarse y decidió que era hora de darle descanso sus riñones. Vendió sus camiones y unos años después, con Selva, decidieron irse a vivir cerca de Jorge.

Permanentemente volvían a Pico para estar con la familia y los muchos amigos cosechados en la vida.

Todos los “Queridos Viejos” de a poco fueron completando su ciclo y partieron al lugar del que no se regresa, desde donde miran y cuidan a los que van quedando para advertirles que no cometan los errores que ellos pudieran haber cometido.

Selva vio partir a todos. Y se quedó para contarnos historias de hombres, mujeres y negocios que conoció en su querido General Pico.

Habla de Juanita Ruiz, la que enseñaba a coser. Rosalía, la del Vivero, que tanto sabía de flores y plantas. De “Meca” Fleuri, la Srta. Mayo, la Sra. López Villar, el Sr. Tula, que fueron maestros de Jorge. Cuenta de los Dres. Palau, Cirio, Cigorraga, Texeire, Schaponik, Knobel, Granda, Ananía, Alsina, Brown y muchos más que atendían a la salud de la población local y de la zona.

Si cuenta de los negocios del “centro” comienza con Casa Galli y sigue… Tienda Molinari, Casa Hilda, Casa Di Nardo, De Ambrosio, Guglielmetti Hnos., Casa Álvarez, El Barato Argentino, Sedería Nobel, Casa Coqueta, La Casa de Los Mil y Un Artículo, La Giralda, Casa de FotografíasFilippini, Fotos Segur, Casa Espada, El Faro, Casa Viña, Foto Susani, Foto Giorgi, deTamagnone, Celestino Fernandez, Belfiori, Charette, Pascual Bacigallupi, Casa Fons, Illariuzzi, el frontón de Torrens donde Alberto jugaba pelota a paleta.

Cuenta de las cenas/bailes de los aniversarios de Independiente o Pico Football Club a los que concurría con toda la familia para compartir momentos con familias amigas.

Habla de las noticias que leía en el “Diario Zona Norte” por la mañana o “La Reforma” a la tarde. Lo más importante era la parte de “Sociales” donde se enteraba de nacimientos, casamientos, cumpleaños, fiestas importantes, con fotografías incluidas, de los viajes que hacían los vecinos y, lamentablemente, también de los fallecimientos.

Días pasados Selva cumplió 100 AÑOS.

Jorge, Graciela y sus hijas Yanina y Jéssica, decidieron que había que festejarle el cumpleaños y pusieron manos a la obra para organizar y concretar la fiesta.

Por razones de trabajo, Jorge y Graciela están en un lugar cercano a Pinamar que se llama “Costa Esmeralda” y allí convocaron a los familiares para acompañar a Selva en su día.

Casi no faltó nadie. Viajaron desde Melincué, Córdoba, Santa Rosa, General Pico, Ciudad y Provincia de Buenos Aires… nos reunimos más de cincuenta para acompañar a la “Tía Selva”.

Mayor fue su sorpresa cuando llegó de la mano de su hijo a la casa y se encontró con todos. Ella venía a tomar unos mates o un té para festejar el cumple.

No solamente tomó un té con masitas caseras, también se quedó a compartir la cena de guiso de lentejas y pernil de cerdo.

Eso sí, se retiró temprano, tipo 22 horas, para descansar porque había tenido un día “muy agitado” y debía levantarse temprano al día siguiente.

Si alguien se pregunta: “¿Era necesario escribir tanto por una señora que cumplió 100 años, que está muy bien de salud, tiene buena memoria, es muy querida por su familia y seguramente merezca más de sus familiares?”

Le respondería: “Estudie la historia de Pico, vea la relación entre los apellidos Bonessi, Viscárdis, Nin, Pascual, Ferraris… Averigüe quienes fueron los médicos, maestros, fotógrafos, negocios, clubes que fueron citados y se va a sentir agradecido de poder estar viviendo, disfrutando y ser feliz en el General Pico que tenemos hoy día”.

Agregaría como reflexión: “Los pueblos que no conocen su historia, no entienden el presente que viven y menos aún pueden planificar su futuro”.

Atentamente

Oscar R. Ferraris
 

Comentarios
 
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 22/05/2018 | 02:45 Hs
Enviado por El Tano
Muchas gracias por traernos al presentea esta Señora que es historia viviente de nuestra ciudad , con tal memoria que pinta en una pared los recuerdo de un tiempo ya ido. Felicidades Sra por otros 100 años más.
 
 16/05/2018 | 14:23 Hs
Enviado por neli
¡¡¡ muchisimas bendiciones :selva querida y x muchisimos mas.!!!
 
 16/05/2018 | 13:51 Hs
Enviado por Omar JURE
Oscar Querido...que linda historia , me encantò
 
 15/05/2018 | 21:38 Hs
Enviado por héctor omar
Gracias Oscar por este hermoso recuerdo. Yo creo que, era necesario "escribir tanto" por esta señora, y aplaudo que te hayas tomado esta hermosa obligación, la que yo particularmente agradezco, en mi nombre y en el de la Junta de Historia Regional.
 
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